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miércoles, 15 de enero de 2014

¿El dinero te hace malvado?

Por: Paul Piff*

¿El dinero te hace malvado?, Todas las sombras

Quiero que, por un momento, piense en jugar un juego de Monopoly. Excepto que en este juego esa combinación de destreza, talento y suerte que le ayuda a triunfar en los juegos, como en la vida, se ha vuelto irrelevante, porque este juego ha sido arreglado y usted tiene la ventaja. Tiene más dinero, más oportunidades de moverse por el tablero, y más acceso a los recursos. Y mientras piensa en esa experiencia quiero que se pregunte: "¿cómo esta oportunidad de ser un jugador privilegiado en un juego arreglado cambia la forma en que pienso de mí mismo y respecto al otro jugador?"

En el campus de la Universidad de California en Berkeley hicimos un estudio para revisar exactamente esa pregunta. Trajimos al laboratorio más de cien pares de desconocidos y con el lanzamiento de una moneda asignamos aleatoriamente a uno de los dos para que fuera el jugador rico en el juego arreglado. Tenían dos veces el dinero del otro. Al pasar por el principio recogían el doble del salario, y podían tirar dos dados en vez de uno, así que podían moverse por el tablero mucho más. En el transcurso de quince minutos vimos a través de cámaras ocultas lo que sucedió. 


¿El dinero te hace malvado?, Todas las sombras

Los jugadores se dieron cuenta con rapidez que algo pasaba. Una persona claramente tiene más dinero que la otra, y aun así, conforme el juego se desarrollaba, aparecieron diferencias notables, diferencias dramáticas entre los dos jugadores. El jugador rico comenzó a moverse con estruendo alrededor del tablero, literalmente golpeando con su pieza mientras se movía. Encontramos, con mayor probabilidad, signos de dominación y gestos no-verbales, muestras de poder y celebración entre los jugadores ricos. A un lado de la mesa teníamos un tazón de pretzels. Eso nos permitía observar el comportamiento de consumo de los participantes. Así que contamos cuántos pretzels se comían los participantes. 

De acuerdo, sin sorpresas, la gente nos descubrió. Se preguntaban, para empezar, qué hacía allí ese tazón de pretzels. Uno incluso preguntó si el tazón de pretzels era un truco. Y aún así, a pesar de eso, la fuerza de la situación parece dominar inevitablemente, y aquellos jugadores ricos comenzaron a comer más pretzels. 

Y mientras el juego continuaba, uno de los patrones realmente interesantes y dramáticos que observamos comenzó a hacerse evidente, los jugadores ricos empezaron a ser rudos con la otra persona, cada vez menos y menos sensibles hacia la situación de esos otros pobres, pobres jugadores, y más y más ostentosos de su éxito material, más propensos a exhibir qué tan bien lo estaban haciendo. 

Aquí está lo que pienso es de verdad interesante. Al final de los quince minutos, le pedimos a los jugadores que nos contaran su experiencia durante el juego. Y cuando los jugadores ricos contaban por qué inevitablemente habían ganado en este juego arreglado de Monopoly, hablaban de lo que habían hecho para comprar las diferentes propiedades y ganarse su éxito en el juego, y se volvieron mucho menos conscientes de todas esas características especiales de la situación, incluyendo el lanzamiento de moneda que, aleatoriamente, los había colocado en la posición privilegiada. Y esa es una increíble perspectiva de cómo la mente le da sentido a la ventaja. 

Este juego de Monopoly puede usarse como una metáfora para entender a la sociedad y su estructura jerárquica, donde algunas personas poseen mucha riqueza y estatus, y muchos otros no. Tienen mucha menos riqueza, mucho menos estatus y mucho menos acceso a los recursos valiosos. Y lo que mis colegas y yo hemos estado haciendo por los últimos siete años es estudiar los efectos de esta clase de jerarquías. Lo que hemos venido encontrando en docenas de estudios y miles de participantes en todo el país es que, mientras la riqueza de una persona crece, sus sentimientos de compasión y empatía decrecen, y la sensación de que tiene derecho, de que es merecedor, y su ideología y egoísmo se incrementan. Mediante encuestas encontramos que son los individuos más ricos los más propensos a moralizar la codicia como algo bueno y que la búsqueda del propio interés es favorable y moral. Lo que quiero hacer hoy es hablar acerca de algunas de las implicaciones de esta ideología egoísta. Hablar sobre por qué deben importarnos estas consecuencias y concluir con qué puede hacerse al respecto.

Algunos de los primeros estudios que hicimos en esta área revisaban el comportamiento de ayuda, lo que algunos psicólogos sociales llaman comportamiento pro-social. Estábamos muy interesados en quién es más propenso a brindar ayuda a otra persona, alguien que es rico o alguien que es pobre. En uno de los estudios reunimos miembros ricos y pobres de la comunidad en un laboratorio y le dimos a cada uno el equivalente a 10 dólares. Les dijimos que podían quedarse con estos 10 dólares, o podrían compartir una parte, si querían, con un desconocido totalmente anónimo. Ellos nunca se verían con el desconocido y el desconocido nunca sabría quiénes son ellos. Y monitoreamos cuánto la gente daba. Quienes ganaban 25.000, a veces menos de 15.000 dólares al año, dieron 44% más de su dinero al desconocido que gente que ganaba 150.000 o 200.000 dólares al año. 

Pusimos a gente a jugar para ver quién es más o menos propenso a hacer trampa para incrementar sus probabilidades de ganar un premio. En uno de los juegos incluso arreglamos una computadora para que al tirar los dados fuera imposible obtener un número sobre una puntuación determinada. No podías obtener más de 12 en este juego y aun así, entre más rico eras, mayor era la probabilidad de que hicieras trampa para obtener créditos de cara a un premio de 50 dólares, a veces hasta tres o cuatro veces más probable. 

Condujimos otro estudio donde observamos si la gente se inclinaba a tomar dulces de un frasco que explícitamente identificamos como reservado para niños. No estoy bromeando. Sé que suena como si estuviera contando un chiste. Les dijimos explícitamente a los participantes que este era un frasco de dulces para niños participantes en un laboratorio de desarrollo cercano. “Están en los estudios. Esto es para ellos”. Entonces monitoreamos qué tantos dulces tomaban. Los participantes que se sentían ricos tomaban el doble de dulces que los participantes que se sentían pobres. 

Incluso estudiamos los carros. No cualquier carro, sino si los conductores de distintos tipos de vehículos son más o menos propensos a romper la ley. En uno de estos estudios, observamos si los conductores se detenían ante un peatón que colocamos esperando a cruzar la calle. En California, como todos saben, porque estoy seguro que todos lo hacemos, es Ley detenerse ante un peatón que espera para cruzar. Aquí tenemos un ejemplo de cómo lo hicimos. 


¿El dinero te hace malvado?, Todas las sombras

Ese es nuestro cómplice a la izquierda posando como peatón. Se acerca mientras el camión rojo se detiene con éxito. En la manera típica de California es sobrepasado por el autobús que casi atropella a nuestro peatón. Aquí tenemos un ejemplo de un carro más costoso, un Prius, siguiendo derecho y un BMW haciendo lo mismo. Así que hicimos esto con cientos de vehículos, durante varios días, registrando quién se detenía y quién no. Lo que encontramos es que mientras el precio de un carro se incrementa, la tendencia del conductor a romper la Ley también lo hace. Ninguno de los carros en nuestra lista de los menos costosos rompió la Ley. Cerca del 50% de los carros en nuestra categoría de los más costosos rompió la Ley. Hemos hecho otros estudios y encontrado que los individuos ricos son más propensos a mentir en las negociaciones y apoyar conductas contra la ética en el trabajo, como robar dinero de la caja registradora, aceptar sobornos, mentir a los clientes. 

¿El dinero te hace malvado?, Todas las sombras

No pretendo sugerir que son sólo las personas ricas las que muestran este patrón de comportamiento, para nada. De hecho, creo que todos en nuestro día a día, en nuestras vidas minuto a minuto, luchamos con estas motivaciones en competencia de cuándo, o si, ponemos nuestros intereses por encima de los de otras personas. Y eso es comprensible porque el Sueño Americano es una idea en la cual todos tenemos una oportunidad igual de tener éxito y prosperar, siempre que nos esforcemos y trabajemos duro, y una parte de esto significa que, algunas veces, uno necesita poner sus propios intereses por encima de los intereses y el bienestar de quienes lo rodean. Pero lo que estamos encontrando es que, entre más rico eres, también eres más propenso a perseguir una visión de éxito personal, de logro y realización, en detrimento de otros a tu alrededor. 

¿El dinero te hace malvado?, Todas las sombras

Aquí he trazado para ustedes el ingreso medio de los hogares recibido por cada quinta parte y el cinco por ciento superior de la población, durante los últimos 20 años. En 1993 las diferencias entre los quintiles de la población, en términos de ingreso, son relativamente notorias. No es difícil distinguir que hay diferencias. Pero en el transcurso de los últimos 20 años esa diferencia notoria se ha convertido en un Gran Cañón de clases entre los de arriba y todos los demás. De hecho, el 20% superior de nuestra población posee cerca del 90% de la riqueza en este país. Estamos ante niveles de desigualdad económica sin precedentes. Lo que esto significa es que la riqueza no sólo se ha venido concentrando en las manos de un selecto grupo de individuos, sino que el Sueño Americano se está volviendo cada vez más inalcanzable para una creciente mayoría de nosotros. Y si este es el caso, como hemos venido encontrando, que entre más rico seas te sientes con más derecho a esa riqueza, y es más probable que le des prioridad a tus intereses por encima de los intereses de otras personas, y que estés dispuesto a hacer cosas para servir a ese egoísmo, entonces no hay razón para pensar que esos patrones cambiarán. De hecho, hay muchas razones para pensar que sólo está empeorando, y así es como se vería si las cosas mantuvieran el mismo crecimiento lineal otros 20 años. 

¿El dinero te hace malvado?, Todas las sombras

La desigualdad económica es algo por lo que todos deberíamos preocuparnos, y no sólo por aquellos en el fondo de la jerarquía social, sino porque a los individuos y grupos con mucha desigualdad económica les va peor, no sólo a los del fondo, a todos. Hay una gran cantidad de investigaciones convincentes, provenientes de los mejores laboratorios en todo el mundo, que muestran la variedad de asuntos que se deterioran mientras la desigualdad económica empeora. Movilidad social, cosas que realmente nos importan, salud física, confianza social, todo empeora mientras la desigualdad aumenta. De forma similar, las cosas negativas en los colectivos sociales y las sociedades, asuntos como la obesidad, la violencia, el encarcelamiento y el castigo, se exacerban con el aumento de la desigualdad económica. De nuevo, estos son resultados no sólo experimentados por unos pocos, sino que repercuten en todos los estratos de la sociedad. Incluso la gente en la parte superior experimenta estos efectos.

¿El dinero te hace malvado?, Todas las sombras

Entonces, ¿qué hacemos? Esta cascada de efectos perniciosos y negativos que se perpetúan a sí mismos puede parecer algo salido de control, y no parece haber nada que, como individuos, podamos hacer al respecto. Pero, de hecho, hemos venido encontrando en nuestra propia investigación de laboratorio, que pequeñas intervenciones psicológicas, pequeños cambios en los valores de las personas, pequeños empujones en ciertas direcciones pueden restaurar niveles de igualdad y empatía. Por ejemplo, recordar a la gente los beneficios de la cooperación, o las ventajas de la comunidad, hace que los individuos ricos sean tan igualitarios como los pobres. En un estudio hicimos que la gente mirara un breve vídeo, de solo 46 segundos, acerca de la pobreza infantil. Servía como un recordatorio de las necesidades de otros en el mundo alrededor de ellos. Y después de ver el vídeo, observamos qué tan dispuesta estaba la gente a ofrecer su tiempo a un extraño en apuros que se les presentó en el laboratorio. Una hora después de ver el vídeo las personas ricas se habían vuelto tan generosas con su propio tiempo para ayudar a otra persona, un extraño, como alguien pobre, sugiriéndonos que estas diferencias no son innatas, ni categóricas, sino susceptibles a ligeros cambios en los valores de las personas, y pequeños empujones de compasión y golpes de empatía. 

Más allá de las paredes de nuestro laboratorio, estamos empezando a ver signos de cambio en la sociedad. Bill Gates, uno de los individuos más ricos de nuestra nación, en su discurso de graduación de Hardvard habló sobre el problema que enfrenta la sociedad con la desigualdad como el reto más intimidante, y habló sobre qué debe hacerse para combatirla, diciendo: "los mayores avances de la humanidad no están en sus descubrimientos, sino en cómo estos descubrimientos se aplican para reducir la iniquidad". Y allí está la Giving Pledge, en la cual más de 100 de los individuos más ricos de nuestra nación se han comprometido a donar la mitad de sus fortunas a la caridad. Y está el surgimiento de docenas de movimientos, como We are the One Percent, Resource Generation, o Wealth for Common Good, en los cuales los miembros más privilegiados de la población, miembros del uno por ciento y otros lugares, personas ricas, están usando sus propios recursos económicos, adultos y jóvenes por igual. Eso es lo que más llama mi atención, están aprovechando sus propios privilegios, sus propios recursos económicos, para combatir la desigualdad mediante la promoción de políticas sociales, cambios en valores sociales y cambios en el comportamiento de las personas. Trabajan en contra de sus propios intereses económicos, pero pueden terminar restaurando el Sueño Americano.

*Paul Piff: psicólogo social e investigador de post-doctorado en la Universidad de California en Berkeley

Traducción al español: David Quiceno

sábado, 11 de enero de 2014

Violencia y crecimiento económico

Por: Francisc Lozano*

Violencia y crecimiento económico, Todas las sombras

Para nadie es un secreto que en nuestro continente países como Brasil, Chile, Costa Rica, Panamá, Perú y Colombia han tenido un crecimiento económico positivo en los últimos 10 años (alrededor de 3% anual). Claro está que ninguno ha alcanzado tasas tan impresionantes como las de China, sin duda alguna el campeón mundial del crecimiento económico de la primera década del siglo XXI, llegando a superar el 10%. En Latinoamérica, aunque la cifra no es tan alta, se ha sostenido a pesar de la crisis que afectó al mundo en 2008, y que hoy tiene quebrada a Grecia, y en jaque a otras economías como la española, la portuguesa, la italiana e incluso la francesa. Según la Cepal, “el desempeño económico y social de la región en el cuatrienio 2003–2006 ha sido el mejor de los últimos 25 años”. Esas noticias son sólo en parte alentadoras. La razón es simple: el crecimiento económico y el desarrollo son dos elementos muy diferentes. Mientras el primero habla de cómo crece el PIB, el segundo trata de cómo ese crecimiento ayuda a construir una sociedad más avanzada en términos económicos y sociales. China, que viene creciendo sin parar hace más de diez años, hasta 2009 registró aumentos en sus índices de desigualdad económica –Gini: 0,49. (Ver cifras). Pero ha logrado reducirlos de forma consecutiva los últimos tres años, al contrario de Colombia –Gini: 0,539. (Ver cifras)

Ahora bien, los indicadores de violencia son muy diferentes a los económicos, pero mantienen una tendencia relativa: también están creciendo. De acuerdo con un artículo de Sandro Pozzi publicado en El País, “el último informe de desarrollo humano refleja con nuevos datos cómo el crimen y la violencia impactan en la región. Hay un dato que visualiza la dimensión de un problema en aumento: más de 100.000 asesinatos al año [en América Latina]

La violencia es de muchos tipos y tiene diversos orígenes; a diario aparece en nuestras casas, calles y plazas. A través de las noticias nos hemos convertido en sus fieles seguidores y ahora cualquier tipo de televisión que se pretenda de alto impacto tiene que exhibirla. Lo demuestran los estudios sobre audiencia, los programas más vistos en Colombia son Sin tetas no hay paraíso, El capo, Escobar: el patrón del mal, Tres caínes o Alias el mexicano. Lo malo no es la violencia en sí, que por naturaleza hace parte del mundo, sino dedicarnos a este tipo de banalización sin ser eso que las advertencias de los programas televisivos tanto piden: un adulto responsable. Y es que, para esto, se requiere por lo menos de una buena educación. Aquí está el meollo del asunto, en la posibilidad de alimentarnos y discernir lo real de lo irreal, lo practicable de lo condenable. No sólo en televisión, sino también con nuestros padres y amigos, en los colegios y los libros. Y por supuesto con el entorno. Tenemos que dejar a un lado la promoción de la intolerancia en las plazas de toros, la industria alimenticia y farmacéutica. Con suerte y entrando en el debate, nuestro siglo XXI verá la desaparición de los machistas, las grescas en los deportes, los políticos enfurecidos (“le voy a dar en la cara…”) y los académicos agarrándose a golpes (García Márquez y Vargas Llosa en el 76). 

Pero me voy perdiendo. Decía que el crecimiento económico se refiere al aumento del PIB de una región, pero también que vivimos en un continente en el que predominan la iniquidad y la desigualdad. El País establece que de los 15 países más desiguales del mundo, 10 están en América Latina. Pese a los esfuerzos por reducir la brecha entre ricos y pobres, es evidente que los unos cada vez son más ricos, y los otros cada vez más pobres. 

A veces, con trampas estadísticas, quieren hacernos creer lo contrario. En Colombia, entre 2010 y 2011, la pobreza sufrió una reducción del 7%. ¿Cómo se obró semejante milagro? En una jugada digna de Harry Houdini, el DANE y la Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (Mesep) cambiaron la metodología para medir la pobreza. Hoy, para que a un colombiano se le considere pobre tiene que recibir menos de $197.400 pesos al mes, es decir, 101 USD. Como resultado, del 44% de pobres que había en 2010 (sin contar los que viven en la pobreza extrema); en el 2011 pasamos a un 37%. “Súbitamente 3’200.000 colombianos dejaron de ser pobres”, dice Santiago Buendía

¿Cuál, entonces, es la relación entre la violencia y el crecimiento económico? Resulta compleja, pero aventuremos una hipótesis. Es cierto que las economías latinas han crecido durante los últimos años, sin embargo, también lo ha hecho la concentración de riqueza. Y en Colombia, dice la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional: “a mayor violencia, mayor concentración de tierra”. La relación también parece funcionar en sentido inverso. Por eso, si nos dicen que creció la economía colombiana, tenemos que pensar, no en que la población disfruta de mayores beneficios, sino que un puñado de millonarios lo son más que ayer. El crecimiento económico no asegura el bienestar de las personas, menos en un país que se cataloga segundo en desigualdad de América, sólo superado por Haití. Entre menos igualdad y acceso a la educación de calidad, mayor violencia habrá porque el hambre no tiene decencia y no es educado.

*Francisc Lozano (1988): administrador de empresas de la Universidad Nacional de Colombia

viernes, 10 de enero de 2014

Los magnates

Por: David Barboza*
Los magnates, Todas las sombras

Al final de los noventa, Duan Wehong estaba manejando una constructora de edificios y otras propiedades en Tianjin, la ciudad natal del Primer Ministro (Wen Jiabao) en el norte de China, a través de su compañía Taihong. Estaba en sus veintes y había estudiado en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Nanjing. 

Alrededor del 2002 la señora Duan se metió en negocios con varios parientes de Wen Jiabao, transformando su compañía de propiedad en un vehículo de inversión con el mismo nombre. La compañía ayudó a hacer a la señora Duan muy rica. 

No se sabe si la señora Duan, ahora de 43 años, está relacionada con el Primer Ministro. En una serie de entrevistas, dijo primero que no conocía ningún miembro de la familia Wen, pero luego se describió ella misma como una amiga de la familia y particularmente cercana a Zhang Beili, la esposa del Primer Ministro. Como le pasó a un puñado de otros empresarios chinos, la fortuna de la señora Duan se elevó en la medida en que formó equipo con los parientes de Wen Jiabao y su red de amigos y colegas, aunque describió su relación con ellos –en lo que tiene que ver con las acciones de Ping An- como existente sólo en el papel, sin ningún componente financiero de por medio. 

La señora Duan y otros ricos hombres de negocios –entre ellos seis billonarios de toda China- han sido elementales en hacer despegar empresas multimillonarias y, en tiempos cruciales, ayudando a miembros de la familia Wen a crear vehículos de inversión para beneficiarse, según informan banqueros de inversión que han trabajado con todos ellos. Establecida en Tianjin, Taihong produjo espectaculares dividendos. En el 2002 la compañía pagó 65 millones de dólares para adquirir una participación del 3% en la aseguradora Ping An antes de su oferta pública inicial, de acuerdo con documentos corporativos y la tesis de graduación de la señora Duan. Cinco años más tarde, esas acciones valían 3.700 millones de dólares. 

El afiliado de la compañía en Hong Kong, Great Ocean, también administrada por la señora Duan, más tarde formó una alianza estratégica con el gobierno de Beijing y adquirió un enorme tramo de tierra adyacente al aeropuerto internacional de la capital. Hoy el lugar está ocupado por un centro mixto de carga y logística. El último año Great Ocean vendió su 53% de participación en el proyecto por 400 millones de dólares a una compañía de Singapur. 

Este trato y otras inversiones en hoteles de lujo, desarrollo de villas en Beijing y el BBMG, listado en Hong Kong como una de las más grandes compañías de fabricación de materiales de construcción, han sido elementales para la acumulación de riqueza, de acuerdo a la revisión de documentos corporativos realizada por el New York Times. La revisión también mostró que durante la pasada década ha habido cerca de tres docenas de accionistas individuales de Taihong, muchos de los cuales son o parientes de Wen Jiabao o antiguos colegas de su mujer. 

Los otros ricos negociantes que han trabajado con parientes del Primer Ministro declinaron comentar para este artículo. La señora Duan negó tener vínculos financieros con el Primer Ministro o sus parientes y dijo que sólo estaba tratando de evitar publicidad al listar a otros como los propietarios de las acciones de Ping An. “El dinero invertido en Ping An era completamente mío”, dijo la señora Duan, quien ha fungido como miembro de la mesa de supervisores de Ping An. “Todo lo que hice fue legal”.

Otro rico socio de los parientes de Wen ha sido Cheng Yu-Tung, quien controla el conglomerado New World Development en Hong Kong y es uno de los hombres más ricos de Asia, con un capital de 15.000 millones de dólares según Forbes. 

En los noventa New World estaba buscando un punto de apoyo en China continental para una compañía hermana que se especializa en sofisticada joyería al por menor. La cadena minorista, Chow Tai Fook, abrió su primera tienda en China en 1998. 

El señor Cheng y sus asociados invirtieron en una compañía de diamantes respaldada por los parientes del señor Wen y coinvirtió con ellos en una gama de entidades corporativas, incluyendo Sino-Life, National Trust y Ping An, de acuerdo con documentos y entrevistas con algunos de los involucrados. Esas inversiones del señor Cheng ahora valen al menos 5.000 millones, de acuerdo con documentos corporativos. Chow Tai Fook, la cadena de joyerías, también ha florecido. Hoy China cuenta con el 66%, que rinde 4.200 millones de ganancia anual.

El señor Cheng, de 87 años, no pudo ser conseguido para comentarios. Llamadas hechas a New World Development no fueron contestadas. 


Consecuencias para el Primer Ministro 

Los magnates, Todas las sombras

En el invierno del 2007, justo antes de que comenzara su segundo período como Primer Ministro, Wen Jiabao pidió nuevas medidas para luchar contra la corrupción, particularmente entre oficiales de alta graduación. 

“Líderes de todos los niveles del gobierno deben tomar el liderazgo en la carrera contra la corrupción oficial”, dijo en una reunión de miembros de alto nivel del partido en Beijing. “Deben asegurar que los miembros de su familia, amigos y subordinados cercanos no abusen de la influencia con el gobierno”

Este discurso fue congruente con la anterior campaña del Primer Ministro para endurecer las reglas de revelación para empleados públicos y para exigir a los oficiales veteranos informar sobre sus bienes familiares. 

No se sabe si el señor Wen ha hecho tales revelaciones sobre su propia familia, puesto que el Partido Comunista no entrega tal información. Todavía más, muchas de las propiedades encontradas por el New York Times no necesitarían ser reveladas puesto que no están a nombre de la familia inmediata del Primer Ministro, esto es: esposa, hijo e hija. 

Ochenta por ciento de los 2700 millones de dólares en bienes identificados en la investigación del Times y verificados por auditores externos estaban a nombre, entre otros, de la madre del Primer Ministro, su hermano menor, dos cuñados, una cuñada, una hijastra y parientes de la esposa de su hijo, ninguno de los cuales cae dentro de las reglas de revelación del Partido. El valor total de la participación de parientes en Ping An está basado en cálculos del Times, que fueron confirmados por los auditores. El total incluye acciones a nombre de los parientes hasta que fueron vendidas entre el 2004 y el 2006, y el valor del remanente de acciones en 2007, la última vez que fueron reveladas al público. 

Expertos legales dijeron que determinar el valor preciso de las acciones en China puede ser difícil porque es posible que exista un lado no revelado sobre quiénes son los verdaderos beneficiarios. 

“Estructuras corporativas complejas no son necesariamente tramposas”, dijo Curtis J Milhaupt, un profesor de leyes de la Universidad de Columbia, quien ha estudiado las estructuras de los grupos corporativos chinos. “Pero en un sistema como el de China, donde la propiedad corporativa y el poder político están íntimamente ligados, compañías subsidiarias o de fachada magnifican las cuestiones de quién posee qué y de dónde vino el dinero”

Entre los inversionistas de las compañías de la familia Wen están asociados de negocios de largo tiempo, anteriores colegas y compañeros de colegio, incluyendo a Yu Jianming, quien asistió a Northwestern con Winston Wen, y Zhang Yuhong, un colega de Wen Jiahong, el hermano menor del Primer Ministro. Los asociados no contestaron las llamadas para pedir comentarios. 

Revelaciones sobre la riqueza de la familia Wen podría debilitarlos políticamente. 

El próximo mes, en el Congreso número 18 de Partido en Beijing, se espera anunciar a una nueva generación de líderes. Pero el proceso de selección ha sido ya golpeado por uno de los peores escándalos políticos en décadas, la caída de Bo Xilai, el jefe del partido en Chongqing, que estaba compitiendo por una alta posición. 

En Beijing, se espera que Wen Jiabao deje su puesto como Primer Ministro en marzo, al final de su segundo período. Analistas políticos dicen que incluso después de dejar el puesto puede permanecer tras bambalinas como una gran fuerza política. Pero documentos que muestran que sus parientes amasaron una fortuna durante su gobierno podrían disminuir su presencia, dijeron los analistas. 

“Esto afectará cualquier poder residual que Wen tenga”, dijo Minxin Pei, un experto en liderazgo chino y profesor de gobierno en el Colegio McKenna en Claremont, California. 

Los defensores del Primer Ministro dicen que él no se ha beneficiado personalmente de los negocios de su parentela y que, incluso, podría no ser conocedor de la magnitud de los mismos. 

En marzo pasado el Primer Ministro dejó vislumbrar que estaba al menos al tanto de los persistentes rumores sobre sus parientes. Durante una conferencia de información televisada nacionalmente insistió en que “nunca persiguió ganancia personal” durante su cargo público. 

“Tengo el coraje de encarar la gente y enfrentar la historia” dijo en una emotiva sesión. “Hay personas que apreciarán lo que he hecho, pero también muchos me criticarán. Después de todo, la historia tendrá la última palabra”.


Fuente: The New York Times 
Traducción al español: Fernando Libreros

Lea también:
Miles de millones en riquezas ocultas por la familia del líder chino
La reina de diamantes de China
El hijo único
 
*David Barboza: corresponsal del New York Times en Shanghái, ganador del Premio Pulitzer 2013 a mejor reportaje internacional

jueves, 9 de enero de 2014

El hijo único

Por: David Barboza*


El hijo único, Todas las sombras

Tarde una noche, temprano este año, el único hijo del Primer Ministro de China, Wen Yunsong estaba en el área de fumadores en Xiu, un bar de lujo en el Parque Hyatt de Beijing. Tomaba cocteles mientras los noveau riche de Beijing se juntaban alrededor, agarrando maletas de diseño y vistiendo caros trajes de negocios, de acuerdo al relato de dos presentes.
En China, los hijos de líderes veteranos son generalmente considerados una clase en sí. Conocidos como “los principitos”, a menudo tienen títulos de la Ivy League, reciben tratamiento VIP y se les dan precios preferenciales en ofertas de acciones.
También se les conoce como gente que puede conseguir que se hagan las cosas en el mercado fuertemente regulado de la China, donde el Estado controla el acceso. En años recientes, pocos principitos han sido tan atrevidos como el joven señor Wen, que responde al nombre inglés de Winston y tiene más o menos 40 años.
Una revisión del New York Times a las inversiones de Winston Wen y entrevistas con gente que lo ha conocido por años, muestra que su labor de negocios ha sido extensa y lucrativa, incluso medida por el estándar de sus pares, los otros principitos.
Gigantes administrados por el Estado, como China Mobile han hecho sociedades primerizas con él. En años recientes Winston Wen ha estado en charlas con estudios de Hollywood sobre un negocio de financiación.
Preocupado porque China no tiene un internado de elite, recientemente contrató los rectores de Choate y Hotchkiss en Connecticut para supervisar la creación de una escuela privada de 150 millones de dólares que se está construyendo en los suburbios de Beijing.
Winston Wen y su esposa, además, tienen participaciones en la industria tecnológica y una compañía eléctrica, así como una participación indirecta en Union Mobile Pay, la plataforma de pago en línea apoyada por el gobierno, todo esto mientras vive en la residencia del Primer Ministro, en el centro de Beijing, de acuerdo con documentos corporativos y gente familiarizada con las inversiones de la familia.
“Él no es tímido para usar su influencia y conseguir que se hagan las cosas” dijo un capitalista de riesgo que usualmente se reúne con Winston Wen.
El joven señor Wen declinó comentar, pero en una entrevista telefónica, su esposa, Yang Xiaomeng, dijo que su esposo había sido injustamente criticado por sus negocios.
“Todo lo que ha sido escrito sobre él ha sido equivocado”, dijo ella. “Él no está haciendo muchos negocios ya”.
Winston fue educado en Beijing, donde consiguió un diploma en ingeniería del Beijing Institute of Technology. Después fue al exterior para hacer una maestría en Ingeniería de Materiales de la Universidad de Windsor, en Canadá y un MBA de la Escuela de Negocios Kellog en la Northwestern University en Evanston, Illinois, a las afueras de Chicago.
Cuando volvió a China en el 2000 ayudó a montar tres exitosas compañías tecnológicas en cinco años, de acuerdo con gente familiarizada con esos tratos. Dos de ellas se vendieron a hombres de negocios de Hong Kong, uno a la familia de Li Ka-Shing, uno de los hombres más ricos de Asia.
La primera aventura de negocios de Winston Wen fue un proveedor de servicios informáticos de internet, Unihub Global, fundada en el 2000 con dos millones de dólares como capital de arranque, de acuerdo con documentos corporativos de Hong Kong y Beijing. El financiamiento provino de un estrechamente tejido grupo de parientes de los colegas de su madre en el gobierno y el negocio de diamantes, así como de un asociado de Cheng Yu.Tung, patriarca de la segunda familia más rica de Hong Kong. Los primeros clientes de la firma fueron compañías de compra-venta de acciones, propiedad del gobierno y Ping An, en el que la familia tiene una importante participación financiera.
En el 2005 hizo un movimiento todavía más audaz, presionando capital privado con un grupo de excompañeros de la Northwestern cuando formó New Horizon Capital. La firma rápidamente recaudó 100 millones de dólares de inversores, incluyendo SBI Holdings, una división del grupo japonés Softbank, y Temasek, el fondo de inversiones del gobierno de Singapur.
Bajo la dirección del señor Wen, New Horizon se estableció como una firma líder de inversión en biotecnología, tecnología solar y eólica y fabricación de equipo de construcción. Desde que comenzó operaciones, la firma ha producido cerca de 430 millones de dólares a los inversionistas, un beneficio cuadruplicado, de acuerdo a SBI Holdings.
“La primera fundación fue dinamita”, dijo Kathleen Ng, editor de la revista Asia Private Equity, una publicación de industria de Hong Kong. “Y eso les permitió recaudar una gran cantidad de dinero”.
Hoy New Horizon maneja más de 2500 millones de dólares.
Algunos de los negocios de Winston Wen, sin embargo, han atraído una atención indeseada hacia el Primer Ministro.
En 2010, cuando New Horizon adquirió el 9% de acciones de una compañía llamada Shihuan Pharmaceuticals justo dos meses antes de su oferta pública, la Bolsa de Valores de Hong Kong dijo que la inversión en última etapa violaba sus reglas y obligó a la firma a devolver la participación adquirida. Aun así, New Horizon tuvo una ganancia de 46.5 millones de dólares con la venta.
Poco después, New Horizon anunció que Winston Wen delegaba su participación en la operación diaria de la compañía para asumir un asiento como ejecutivo en la Corporación de Comunicaciones Satelitales de China, una compañía propiedad del Estado que tiene nexos con el programa espacial chino

Fuente: The New York Times 
Traducción al español: Fernando Libreros

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*David Barboza: corresponsal del New York Times en Shanghái, ganador del Premio Pulitzer 2013 a mejor reportaje internacional

lunes, 6 de enero de 2014

La reina de diamantes de China

Por: David Barboza*
La reina de diamantes de China, Todas las sombras

No es un secreto en los círculos elitistas de China que la esposa del Primer Ministro, Zhang Beili, es rica y que ha ayudado a controlar el mercado de joyería y gemas de la nación; pero su lucrativo negocio de diamantes solo se volvió algo excepcional cuando su esposo accedió a las filas del alto liderazgo del país, encontró el New York Times con su revisión de documentos corporativos y regulatorios.
La señora Zhang, una geóloga con experiencia en gemas, es básicamente desconocida para los chinos del común. Rara vez viaja o aparece con el Primer Ministro, y hay pocas fotos oficiales de la pareja. Gente que ha trabajado con ella dice que tiene un gusto por el jade y los diamantes finos, que viste de manera modesta, que no exuda glamur y que prefiere ejercer influencia tras bambalinas, muy parecido a los parientes de otros líderes veteranos.
Los documentos del Departamento de Estado difundidos por Wikileaks incluyen la sugerencia de que el señor Wen alguna vez consideró divorciarse de la señora Zhang porque ella había aprovechado la relación para sus negocios de diamantes. La televisión taiwanesa reportó en el 2007 que la señora Zhang había comprado un par de aretes de jade por 275.000 dólares en una feria de Beijing, aunque la fuente –un negociante taiwanés- luego se retractó y los censores del gobierno chino se movieron rápidamente para bloquear la cobertura del tema, de acuerdo con reportes de noticias en el momento.
“Sus actividades de negocios son conocidas para todos en el gobierno” dijo un banquero que trabajó con parientes de Wen Jiabao. El banquero dijo que era inusual en ella llamar gente para que fuera a su oficina. “Y si usted recibe esa llamada, ¿cómo puede decir que no?”.
Zhang Beili primero ganó influencia en los noventa, cuando trabajaba como reguladora en el Ministerio de Geología. En ese entonces el mercado de joyería de China aún estaba en su infancia.
Mientras su esposo servía en el principal campamento de liderazgo, conocido como Zhongnanhai, la señora Zhang estaba definiendo los estándares industriales en joyería y gemas. Ella ayudó a crear el Centro Nacional de Testeo de Gemas y la Bolsa de Diamantes de Shanghai, dos de las más poderosas instituciones de la industria.
En un país donde el Estado ha dominado por mucho tiempo el mercado, los reguladores de joyería a menudo deciden cuáles compañías pueden instalar fábricas de procesamiento de diamantes y cuáles ganarán entrada al mercado de la joyería al por menor. Los reguladores del Estado incluso formularon reglas que establecían que los vendedores de diamantes tenían que comprar certificados de autenticidad para cualquier diamante vendido en China, emitidos por el Centro Nacional de Testeo, administrado por la señora Zhang.
Como resultado, cuando ejecutivos de Cartier o De Beers visitaron China con la esperanza de vender diamantes y joyería, a menudo fueron a visitar a la señora Zhang, que se volvió conocida como la “Reina de Diamantes”.
“Ella es la persona más importante allá”, dijo Gaetano Cavalieri, presidente de la Confederación Mundial de Joyería en Suiza. “Ella relacionaba socios –chinos y socios extranjeros”.
Ya en 1992 gente que trabajó con la señora Zhang decía que ella había comenzado a desdibujar la línea entre gobierno oficial y mujer de negocios. Como cabeza de la Corporación China para Minerales y Gemas, propiedad del estado, comenzó a invertir el dinero de la compañía del Estado en incipientes. Para el momento en que su esposo fue nombrado Vice Primer Ministro, en 1998, estaba ocupada comenzando nuevas aventuras de negocio con amigos y parientes.
La compañía estatal que dirigía invirtió en un grupo de filiales de diamantes, de acuerdo con documentos públicos. Muchas de ellas eran dirigidas por parientes de la señora Zhang -o colegas que habían trabajado con ella en el Centro Nacional de Testeo de Gemas.
En 1993, por ejemplo, la compañía estatal dirigida por la señora Zhang ayudó a fundar Beijing Diamond, una gran joyería al por menor. Un año más tarde, uno de sus hermanos menores, Zhang Jianming y dos colegas de ella en el gobierno, personalmente adquirieron el 80% de la compañía, de acuerdo con registros de accionistas. Beijing Diamond invirtió en Shenzen Diamond, controlada por su cuñado Wen Jiahong, hermano menor del Primer Ministro.
Entre las empresas exitosas estaba Sino-Diamond, una compañía financiada por la Corporación China de Minerales y Gemas, propiedad del estado, que ella dirigía. La compañía tenía relaciones de negocios con otra compañía propiedad del Estado dirigida por un tercer hermano, Zhang Jiankun, que trabajó como oficial en Jiaxing, el pueblo natal de la señora Zhang, en la provincia de Zhejian.
En el verano de 1999, después de asegurar acuerdos para importar diamantes desde Rusia y Sudáfrica, Sino-Diamond salió al público, recaudando 50 millones de dólares en el mercado de valores de Shanghái. La oferta aportó a la familia de la señora Zhang cerca de 8 millones de dólares, de acuerdo con datos corporativos.
Aunque ella nunca figuró como accionista, anteriores colegas y socios de negocios dicen que las primeras sociedades diamanteras de la señora Zhang fueron el núcleo de un portafolio más grande de compañías en las que después ayudaría a su familia a conseguir una participación.
El Times no encontró indicación de que Wen Jiabao usara su palanca política para influir en las compañías de diamantes en las que sus parientes invirtieron, pero anteriores socios de negocios dijeron que el éxito de la familia con los diamantes, y con otras cosas, fue a menudo fortalecido por apoyo financiero de negociantes ricos que buscaban conseguir la simpatía de la familia del Primer Ministro.
“Después de que Wen llegó a ser Primer Ministro, su esposa vendió algunas de sus inversiones en diamantes y se movió hacia otras cosas”, dijo un ejecutivo chino que hizo negocios con la familia, que pidió no ser nombrado por miedo a una retaliación del gobierno. Los documentos corporativos muestran que desde finales de los noventa una serie de negociantes ricos comenzó a turnarse en la compra de grandes cantidades de acciones en las compañías diamanteras, a menudo de parientes del señor Wen, ayudándolos a continuación a reinvertir en otros negocios lucrativos como finca raíz y finanzas.
De acuerdo con documentos corporativos y entrevistas, los hombres de negocios frecuentemente proveyeron contadores y espacio de oficina para sociedades de inversión parcialmente controladas por los parientes.
“Cuando ellos formaban compañías”, dijo un hombre de negocios que creó una con miembros de la familia Wen, “la señora Zhang estaba tras bambalinas. Así es como funcionaba”.

Fuente: The New York Times 

Traducción al español: Fernando Libreros

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*David Barboza: corresponsal del New York Times en Shanghái, ganador del Premio Pulitzer 2013 a mejor reportaje internacional