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miércoles, 31 de enero de 2018

A la Memoria de Lina

Por Francisc Lozano*

Lina amaba reír, bailar y escuchar música. Lina era también, y ante todo, una soñadora: soñaba con ayudar a su familia, soñaba con ayudar a la gente a construir sus hogares, soñaba con transformar la vida de la gente que se beneficiaba de los proyectos inmobiliarios  que ella ayudó a construir, soñaba con un mundo mejor,  soñaba con un planeta en el que la gente, especialmente las mujeres y los niños, pudiera caminar por el mundo sin miedo...



                           Lina Carabalí. Fotografía tomada de Facebook.

Hacer un homenaje es una labor difícil. Siempre existe el riesgo de cometer errores al interpretar o intentar describir alguna circunstancia o evento que se compartió con la persona o el grupo de personas objeto del homenaje. Cuando quien recibe el homenaje ya no se encuentra con nosotros, la labor es aún más compleja.  Espero que las palabras que escribiré para honrar la memoria de Lina Rocío Carabalí Covaleda le hagan justicia a la persona que era ella.

Lina Carabalí era una mujer  con una sonrisa inolvidable. Nació en Neiva, Colombia. Era la hija mayor de sus padres. Sus progenitores murieron hace varios años. Su madre, a quien amaba profundamente, falleció hace un par de años después de luchar contra un cáncer que finalmente le arrebató la vida. Lina siempre contaba historias de cómo frecuentemente soñaba con su padre, su adoración, su madre y sus hermanos.

Con muchísimo sacrificio de su familia y de ella misma, Lina logró ingresar y graduarse de la Universidad Nacional de Colombia, en la ciudad de Manizales. Se sentía extremadamente orgullosa de su profesión (la ingeniería civil), de los proyectos que realizó en varios lugares del Huila, de los amigos con quienes compartió, y sobre todo de sus padres. Cuando su padre falleció, Lina se encontraba recurrentemente con él en sus sueños.  Antes y después de que madre muriera, Lina se hizo responsable de sus  hermanos menores. Ella  era una heroína de las que no salen en la televisión, pero que mantienen el mundo girando.

Yo tuve el privilegio de conocerle durante mi paso por la universidad. Recuerdo la primera vez que le vi: estábamos en la cafetería, y Lina destacaba entre la gente por su sonrisa, su timidez, su hermoso color de piel y su inocultable belleza. Unos días después le volví a ver, y decidí preguntarle cómo se llamaba y de dónde era. Me imagino que le pareció un hecho rarísimo, pero me alegra haberlo hecho.  Con el paso del tiempo nos seguimos encontrando en la cafetería. Allí hablábamos de nuestras familias, de nuestras carreras y de nuestros sueños. Allí Lina me contó muchas veces cuándo había sido la última vez que había soñado con su papá, qué había ocurrido en el sueño, cómo se encontraban su mamá y sus hermanos, quiénes eran sus amigos cercanos, cuáles eran sus profesores favoritos.

Lina se destacaba, además de por su agudeza intelectual, por sus ganas de ayudar a su familia y a todo quien que lo requiriese. Sus compañeras de residencia universitaria son portadoras de innumerables recuerdos en los que Lina intentó colaborar de alguna manera con los problemas que les aquejaban. También son sus compañeras de residencia (Antonia Santos) y sus demás amigos quienes merecen gran parte del crédito por la exposición que este horrible crimen ha tenido en los medios de comunicación nacionales y en las redes sociales. Gracias, muchachos. Su lucha es una muestra de amor hacia Lina y hacia la humanidad.

Otra de las facetas que recuerdo e la de cinéfila. Lina era visitante asidua de los cines y le encantaba ver películas de terror. Varias veces vimos películas de terror juntos y, a pesar de que le asustaban, siempre estaba feliz cuando llegaban los ciclos de cine de terror a los canales de películas.

Lina amaba reír, bailar y escuchar música. Lina era también, y ante todo, una soñadora: soñaba con ayudar a su familia, soñaba con ayudar a la gente a construir sus hogares, soñaba con transformar la vida de la gente que se beneficiaba de los proyectos inmobiliarios  que ella ayudó a construir, soñaba con un mundo mejor,  soñaba con un planeta en el que la gente, especialmente las mujeres y los niños, pudiera caminar por el mundo sin miedo; una sociedad en la que  decirle a alguien “no  quiero ser tu novia” o “no quiero volver contigo”, no tenga por qué significar un problema para quien lo dice.  Una sociedad que acepte y abrace la libertad de la gente para poder elegir con quién estar y con quién no.  


                                     Lina Carabalí. Fotografía personal.

No obstante, sus sueños fueron truncados para siempre el pasado 19 de enero. Lina fue brutalmente asesinada porque su antigua pareja no fue capaz de comprender que ella ya no quería estar con él. Por eso, porque es un feminicidio claro, exigimos que las autoridades hagan justicia con quien le arrebató la vida a  nuestra amada Lina. Este tipo tiene que recibir la máxima pena que nuestro sistema penal contemple, no sólo por Lina, sino por todas las demás víctimas de la violencia y la irracionalidad humanas. Así como exigimos #JusticiaParaLina y #FeminicidiosNuncaMás, también exigimos #JusticiaParaTodos y #NiUnaMenos. No podemos permitir que Lina y todas las otras víctimas se conviertan simplemente en una estadística más. Cada número en esos registros de víctimas corresponde a una persona que iluminaba las vidas de quienes le rodeaban, así como Lina iluminaba las nuestras. E infortunadamente sólo nos percatamos de la gravedad de la situación de vulnerabilidad a la que están sometidos nuestras mujeres y nuestros niños, especialmente, cuando es un allegado nuestro el que sufre estas desgracias. Antes de eso, la mayoría de nosotros piensa que "eso sólo pasa en los noticieros"; "que eso sólo le pasa a los demás". Hoy estoy aquí para decir que eso nos puede pasar a todos, y que ese hecho nos tiene que convencer aún más de nuestra obligación de ayudar a las víctimas y de buscar la prevención de nuevas personas sometidas a la irracionalidad y la barbarie humana. Siempre hay que defender y creerle a la víctima. Ese sencillo paso puede salvar cientos o miles de vidas. 

Creo hablar por todos los conocidos de Lina al decir que aún estamos esperando un que la Universidad Nacional de Colombia haga una declaración rechazando rotundamente el atroz acto cometido en contra de Lina, porque no es sólo un crimen en contra de ella, sino de la comunidad universitaria y de la humanidad.

Recordar a Lina como la gran persona que era, ayudar a su familia en lo que podamos, y exigir que en su caso y en el de las otras víctimas se haga justicia, es rendirle un homenaje a su memoria.



Nota: El responsable de nuestra gran pérdida se llama Ánderson Vásquez Mora. No le dedicaré muchas letras porque este es un reconocimiento a Lina y el impacto que su vida tuvo en las nuestras. Para él, y todos los que como él van por el mundo destrozando vidas sin compasión, sólo espero un castigo ejemplar. Y espero que toda Colombia exija lo mismo del sistema judicial.



@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano



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viernes, 5 de enero de 2018

Sólo en Colombia

Por Francisc Lozano*

                                                        Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.

                                                                                                                  Albert Einstein

Hace más o menos un año se discutía vehementemente una reforma tributaria que –según Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda y proponente de la misma- debía asegurar una muy buena calificación que significaría mayor inversión extranjera en el país, mayor estabilidad económica de los hogares, una reducción significativa del déficit fiscal y un mayor crecimiento de nuestra economía. 


Bandera de Colombia. Imagen de Nell Haynes. Fuente: flickr

Se acabó el 2017 y, aunque pueda parecer un esfuerzo inútil porque los colombianos tenemos memoria de teflón y seguiremos eligiendo a los mismos corruptos de siempre o a otros peores, quiero hacer un intento por recordar algunos hechos que si no nos extrañan por su naturaleza –que es asquerosa per se-, deberían causarnos repudio porque ocurren todos en este pequeño pedazo del Universo llamado Colombia. 

Hace más o menos un año se discutía vehementemente una reforma tributaria que –según Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda y proponente de la misma- debía asegurar una muy buena calificación que significaría mayor inversión extranjera en el país, mayor estabilidad económica de los hogares, una reducción significativa del déficit fiscal y un mayor crecimiento de nuestra economía. 


Eso decía Cárdenas. La realidad, no obstante, demostró que no sólo Cárdenas estaba equivocado, sino que su manejo de la economía nacional en conjunción con el Banco de la República ha sido un verdadero fiasco (la devaluación del peso es insostenible, el déficit fiscal aumenta, la inflación –aunque pequeña- ahoga a las clases económicas más vulnerables, y nuestra dependencia de la exportación de hidrocarburos es, sencillamente, un llamado a la desgracia). 

Respecto a la reforma, ésta no sólo no cumplió con las pretensiones del Gobierno, las instituciones multilaterales (FMI, BID, BM) y las calificadoras internacionales, sino que agravó la situación económica de millones de colombianos de la clase media y los estratos más vulnerables del país.  Así resumió Standard & Poor’s el desastroso desempeño de la economía nacional: La combinación de un crecimiento más débil de lo esperado en 2017 y la dependencia parcial de ingresos extraordinarios para compensar el bajo desempeño de la reforma impositiva de 2016 demuestran la dificultad de reducir gradualmente el déficit  general del Gobierno para cumplir con la regla fiscal de Colombia. 

Es decir, que la reforma no sólo no sirvió para eliminar el déficit fiscal que la mala gerencia de Cárdenas, Óscar Zuluaga y Santos ha causado, sino que la empeoró porque obligó a los hogares a gastar menos (el Iva aumentó al 19%) ya que todos los precios subieron de manera generalizada.  Sólo en Colombia hacemos una reforma tributaria para mantener una calificación y no sólo no la mantenemos, sino que la empeoramos.

Sólo en Colombia, el ministro de Defensa declara que parte del genocidio que están viviendo los líderes sociales y defensores de derechos humanos por parte del paramilitarismo obedece a problemas amorosos o, como él lo dijo: “líos de faldas”. Sólo en Colombia el Gobierno no llama a esos criminales paramilitares para no tener que cumplir con su responsabilidad de no sólo proteger a los ciudadanos, sino de indemnizarlos por ser incapaz de protegerlos.

Sólo en Colombia, el “Congreso de la paz” se hizo elegir para implementar el Acuerdo La Habana (y el del Teatro Colón), y una vez elegido, le dio la espalda a las víctimas y a la paz no aprobando las Circunscripciones Especiales de Paz. Sólo en Colombia, el “Congreso de la paz” legisla de espaldas a las víctimas.

Sólo en Colombia, el expresidente que eliminó las horas extraordinarias y gran parte de la seguridad laboral de los ciudadanos sería tan cínico como para proponerle al país votar por su partido para crear “más empleo y mejores salarios”. Pero lo peor es que, sólo en Colombia alguien sería capaz de creerle.

Sólo en Colombia, una guerrilla que renuncia a la violencia, se enoja porque le preguntan por los crímenes que ha cometido en el pasado. Sí, le hablo a usted, Santrich.

Sólo en Colombia, el Fiscal General de la Nación está involucrado con el escándalo de Odebrecht, y es él mismo quien investiga su participación y la de sus amigos en el hecho. Pero no sólo eso, sólo en Colombia, El Tiempo denomina a un fiscal supremamente corrupto como el Personaje del Año. Y hay más, sólo en Colombia, El Tiempo (propiedad de Sarmiento Angulo) denomina a Néstor Humberto Martínez el Personaje del Año, y no le dice a sus lectores que Martínez Neira ha sido abogado de Sarmiento Angulo y sus compañías.

Sólo en Colombia, Néstor H. Martínez nombra como Fiscal Anticorrupción a Gustavo Moreno, un fiscal que no sólo subió hasta los niveles más altos de la justicia de manera súbita, sino que terminó siendo tan corrupto como el que más. Y sólo en Colombia, todo el mundo se pone de acuerdo para no extraditarlo y que oculte todo lo que sabe sobre corrupción en la justicia.

Sólo en Colombia, Alejandro Ordóñez, cuya reelección fue anulada por corrupción, se atreve a enarbolar las banderas anticorrupción.

Sólo en Colombia, Álvaro Uribe se atrevería a pedir seguridad para su amiga (Martha Lucía Ramírez y claro que merece ser protegida, como todos los demás ciudadanos) porque se encontraba en riesgo, según él, pero cuando el alcalde de El Roble le pidió a él que lo protegiera de quien lo iba a asesinar, Uribe hizo oídos sordos a esa petición. Pero el tema no acabó allí, Uribe nombró a Arana (el asesino del alcalde) Embajador para que la justicia no lo juzgara. Sólo en Colombia, un personaje podría hacer eso, y aún sería “el mejor presidente que ha tenido Colombia, duélale a quien le duela”.

Sólo en Colombia, los presidentes pueden usar frases como “fue a mis espaldas” y “me acabo de enterar” cuando se descubre que a sus campañas ha entrado financiación ilegal. Sólo en Colombia, el presidente y su rival en segunda vuelta han sido financiados por una multinacional y, después de demostrado el hecho, siguen campantes como si nada hubiese ocurrido. Y sólo en Colombia, el CNE y la “Comisión de Acusaciones” del Congreso (absolvieron y absolverán a Zuluaga y Santos, a pesar de ser culpables y sus delitos estar demostrados).

Sólo en Colombia, un presidente puede cambiar la Constitución de manera ilegal para hacerse reelegir, y todos los participantes del delito terminan en la cárcel, menos el mayor beneficiado del mismo.

Sólo en Colombia, le llamamos doctor a un tipo que ni es médico, ni tiene doctorado. Pero no sólo no tiene los títulos, si no que los ha falsificado y sigue muerto de la risa como alcalde de Bogotá.

Sólo en Colombia, un señor sin educación profesional es el representante legal de la firma encargada de avalar el título de “doctorado” del Contralor de Antioquia. Sólo en Colombia, el Contralor saldría con la excusa de “mi letra es muy fea, y por eso yo no llené el formulario para postularme al cargo. Un allegado llenó el documento, y se confundió: escribió doctorado en vez de diplomado”. Sólo en Colombia, Sergio Zuluaga, el Contralor de marras, sí está siendo investigado, pero a Peñalosa ni le han obligado a declarar.

Sólo en Colombia, un comercial, que intenta salvar miles de vidas reduciendo el consumo de azúcar, bebidas carbonatadas y jugos sintéticos para evitar la diabetes, se queda fuera del aire por orden de la Superintendencia de Industria y Comercio, porque “no hay evidencia científica para argumentar lo expuesto”, pero Coca Cola, Pepsi, Postobón y todas las bebidas carbonatadas sí pueden pautar sin restricciones y nunca tienen que explicar cómo le dan “felicidad” a sus consumidores, ni qué hacen para evitar que padezcan obesidad y diabetes.

Sólo en Colombia, se le exigen mejores resultados a la Selección Nacional que a los empleados públicos.

Sólo en Colombia, un expresidente como Andrés Pastrana se atrevería a criticar a Santos por firmar la paz que él y Álvaro Uribe tanto querían firmar. Sólo en Colombia, el mismo Pastrana se atrevería a aliarse con Uribe, a quien varias veces vinculó con el paramilitarismo, sólo para sabotear los logros de uno de sus sucesores. Sólo en Colombia, la opinión de Pastrana podría tener algún valor para los ciudadanos.

Sólo en Colombia, Vargas Lleras, Cambio Radical, algunos miembros del Partido de la U y el Partido Conservador serían tan cínicos para gobernar durante 8 años con Santos, y gastarse todos los fondos que éste les hizo llegar, y unos meses antes de terminar su gobierno, se irían en su contra y dirían que nunca estuvieron de acuerdo con varias de sus actuaciones. Sólo en Colombia, Vargas Lleras, el encargado de la infraestructura en Colombia por más de 4 años, es el único que no ha tenido que salir a explicar la inclemente corrupción que galopa en las obras que él mismo supervisó (La Ruta del Sol).

Sólo en Colombia, el exvicepresidente Vargas Lleras puede ir repartiendo coscorrones a diestra y siniestra, sin que haya por lo menos una acusación por lesiones personales. Sólo en Colombia, el mismo tipo podría ir por ahí llamando “gamín” a quien no esté de acuerdo con él y le pide explicaciones por su actuar.  Sólo en Colombia, el jefe natural de Cambio Radical renunciaría a obtener el aval de su partido para presentarse a la Presidencia por firmas. Sólo en Colombia, el mismo señor no mencionaría que su partido político está tan manchado de sangre y corrupción (Kiko Gómez, Oneida Pinto, etc, etc.) que prefirió presentarse por firmas para que los ciudadanos no le asociaran con su partido.

Sólo en Colombia, el vicepresidente se pasa más de 4 años haciendo campaña y entregando casas con los recursos de los colombianos, y después utiliza esas acciones como plataforma política para llegar a la Presidencia.

Hay un sinfín de hechos que sólo ocurren en Colombia, pero el peor de todos es que usted y yo sabemos todo lo anterior y, a pesar de ello, seguimos votando por los mismos. Sólo en Colombia, los mismos que nos han llevado hasta el atolladero en el que estamos, nos dicen que los tenemos que volver a elegirlos porque son ellos los únicos capaces de sacarnos del problema. Sólo en Colombia, usted y yo les creemos.





@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano



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domingo, 24 de diciembre de 2017

Zuluaga, ¿el Zorro?

Por Francisc Lozano*


En una frase, su plan consiste en “trabajar, trabajar y trabajar” para que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. Y con la ignorancia que abunda en este país, los pobres volverán a verle como un salvador porque, “¡qué tal que nos volvamos como Venezuela!”.  

Óscar Iván Zuluaga, el Zorro. Imagen modificada por Francisc Lozano.

En la campaña presidencial del 2014, después de que Uribe le diera una puñalada trapera a su exvicepresidente, Francisco “Pacho” Santos, vimos emerger a Óscar Iván Zuluaga como el flamante candidato del uribismo para recuperar la Presidencia de manos del “traidor” Juan M. Santos. Durante esa campaña, Zuluaga hizo alarde de su trabajo en la dirección del Ministerio de Hacienda, de ser el elegido de Uribe -a quien repetidamente imitaba en su tono y vestimenta-, de su rechazo al acuerdo que se estaba negociando con las Farc y de su “sagacidad” política. Esas características, entre otras, eran su mejor carta para ser presidente. Y habló tanto de la última, que logró que le apodaran “el Zorro”.


El Zorro, como recordarán muchos lectores, es esa figura mítica de un personaje que se viste de negro con un antifaz, y que tiene entre sus herramientas para luchar contra los españoles, además de su espada y caballo, su audacia o malicia, si se quiere. El Zorro es, ante todo, más pillo que sus enemigos y, por eso, logra vencerles siempre. Esa característica es, por supuesto, una exaltación y una humanización de la capacidad que tienen los zorros para triunfar sobre sus presas en la naturaleza. 


Ahora bien, en el caso de Zuluaga, ¿qué tan zorro alcanzó a ser? Habría que decir que fue capaz de deshacerse de su contrincante Pacho Santos, y que venció a todos sus oponentes en la primera vuelta de las elecciones. Ambos logros son compartidos con Uribe, claro está. Pero en la recta final, Santos y su equipo lograron ganarle la Presidencia. El margen fue mínimo, pero fue suficiente para vencerlo.

Durante y después de esas elecciones, empezaron a salir a la luz muchísimas actividades ilegales realizadas por Zuluaga (y por Santos) en su búsqueda por alcanzar o mantener el cargo más importante del poder ejecutivo. Entre otras cosas, la imagen del caldense se ensució porque contrató a un hacker para infiltrar la campaña de su contrincante, negó haberlo hecho, apareció en un vídeo que confirmaba que estaba mintiendo, después dijo que no era él quien salía en el vídeo, y terminó diciendo que sí era él y que sólo “estaba de visita” cuando se filmó, y porque recibió dinero de Odebrecht (al igual que Santos, pero éste en dos elecciones diferentes) para financiar su campaña. Desde  ese momento, su imagen pública ha estado en una montaña rusa: un día aparece como inocente, y el siguiente es nuevamente culpable. Lo cierto es que el presidente de Odebrecht confirmó que había financiado a ambas campañas y, en consecuencia, ambos son culpables y deberían estar en la cárcel.

Hace algunas semanas, de manera increíble e irracional, el Concejo Nacional Electoral (CNE) declaró que no había pruebas suficientes para demostrar que la campaña de Zuluaga había recibido financiación extranjera a través de la multinacional brasileña, un delito consagrado en la Constitución y demostrado por las declaraciones de Eleuberto Martorelli, el exrepresentante legal de Odebrecht Colombia. Tras ese anuncio, los seguidores de Zuluaga esperaban que él participara por la posibilidad de ser el candidato presidencial del Centro Democrático (CD), pero Uribe le dijo que no y esgrimió un argumento facilista del porqué de su decisión. Algunos allegados a Uribe mencionaron la posibilidad de que hubiesen más pruebas en contra de Zuluaga, y que al participar de la contienda electoral, esas pruebas fueran filtradas para hacerle daño a Zuluaga y a las posibilidades del CD de ganar la Presidencia. 


Sobre esas supuestas pruebas poco se sabe, pero lo que sí es obvio es que Uribe no es tan buen jefe como dicen (acabó con las posibilidades de Francisco Santos de representar a su partido, se deshizo de Juan Carlos Vélez Uribe cuando contó cómo habían engañado a la gente para que votara No en el plebiscito, no le dio oportunidad real a ninguna de las mujeres del partido de ser la candidata presidencial, se deshizo de todos los involucrados en el cohecho y la corrupción que logró cambiar la Constitución para su reelección, y la lista sigue) y que Zuluaga de zorro sólo tiene la Z. Y lo digo porque un tipo de su supuesta audacia no hubiese sido tan imbécil como para aparecer en reuniones con hackers que estaban infiltrando a sus contrincantes y dejarse filmar, o para permitir que una empresa extranjera le ayudara a financiar su campaña, a pesar de estar prohibido por la Constitución. Pero sobre todo, un tipo tan “zorro” como él pretendía ser, no hubiera confiado sus posibilidades de luchar por la Presidencia de la República a la voluntad de Uribe para apoyarlo. Un “zorro” se hubiera dado cuenta de que si ya se lo había hecho a Pacho Santos, también se lo iba a hacer a él, a Paloma Valencia,  a Samuel Mejía, a Rosario Guerra y a cualquier otro que se atraviese en su plan maestro.

Plan que consiste en recuperar la Presidencia por persona interpuesta, en acabar con lo que se ha logrado en materia de resolución del conflicto con Las Farc, en destruir la Ley de Restitución de Tierras (las únicas dos cosas medianamente buenas que hizo Santos en 8 años),  en sacar a su hermano de la cárcel y en seguir favoreciendo la acumulación de tierras y capital por parte de su familia y financiadores. En una frase, su plan consiste en “trabajar, trabajar y trabajar” para que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. Y con la ignorancia que abunda en este país, los pobres volverán a verle como un salvador porque, “¡qué tal que nos volvamos como Venezuela!”.  


¡Felices fiestas!


@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano



¿Tiene algo que decir? ¿Una sugerencia para dar? ¿Una opinión contraria a la expuesta en este texto? Por favor comparta sus opiniones con nosotros en la sección de comentarios. Le pedimos amablemente que use un lenguaje apropiado para este tipo de discusiones. Si usted utiliza lenguaje obsceno, Todas Las Sombras se reserva el derecho de bloquear o eliminar sus comentarios.  Si quiere saber más sobre Todas Las Sombras, le invitamos a visitar nuestra sección de Contacto y nuestros perfiles en FacebookTwitter,  YoutubeGoogle+ e Instagram. Gracias por interactuar con nosotros.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Congreso S.A.

Por Francisc Lozano*



Por los yerros cometidos por Santos, quien decidió manejar su relación con el poder Legislativo a través dádivas y dineros para incentivar la corrupción, y la falta de compromiso de muchos congresistas con el futuro del país y con los ciudadanos que los llevaron al Parlamento, este es un Congreso S.A., o lo que es lo mismo: una máquina de hacer dinero para sus financiadores y olvidarse de su función principal: hacer de Colombia un país mejor para todos.



Senado de la República de Colombia. Imagen de: Globalrights.info, Todas Las Sombras, Congreso S.A.
Senado de la República de Colombia. Imagen de: Globalrights.info

Hasta antes del primer Gobierno de Santos, a la posibilidad que tenía un congresista de solicitarle al Ejecutivo una partida presupuestal para ser invertida en la circunscripción que representa, se le llamaba “auxilio parlamentario”.  Los auxilios parlamentarios no son nuevos. Según lo relata Alfonso Palacio, “En la Constitución del 86, a pesar de todo, el Congreso tenía la iniciativa para poner cualquier clase de leyes [incluyendo las relacionadas con gastos, inversiones y obras públicas]”, pero en 1968 se prohibió rotundamente. Con la Constitución del 91, esa capacidad revivió, y con la ascensión de Santos al poder, empezó a llamársele, de manera coloquial, “mermelada”.



Los auxilios parlamentarios tienen, en principio, un propósito loable: Permitirle al congresista la participación en los planes de inversión económica y social que la rama ejecutiva tiene para cada departamento. Y como -se supone- el congresista representa a los habitantes de una región, el Gobierno le está dando participación a los ciudadanos en las decisiones que toma sobre en qué invertir. Y digo que es loable en principio, porque muy pocos congresistas representan realmente a los ciudadanos y gran parte de los planes de inversión terminan sirviendo intereses particulares en las regiones. Muchos parlamentarios están en el Congreso para aprobar leyes que le permitan a sus familiares y/o financiadores de sus campañas hacer dinero con los recursos públicos. 



Y es precisamente en esos casos en los que los auxilios se convierten en la manera más eficaz que tienen los corruptos para desangran el erario, y en consecuencia a la Nación. Cuando a un parlamentario se le aprueba la financiación de un proyecto de infraestructura en su departamento por $100.000.000.000, por ejemplo, él (o ella) le dará la orden al alcalde o gobernador de contratar con la firma constructora que le financió la campaña. Esta constructora se encargará de inflar los costos de construcción hasta que se asegure de obtener entre sus ganancias por lo menos 2 o 3 veces el dinero invertido en la campaña del congresista. Así es como los proyectos terminan valiendo dos veces más de lo que en teoría costaban, construidos con materiales inadecuados y muchas veces no se culminan. Decir que todos los congresistas hacen lo mismo sería una irresponsabilidad de mi parte porque sé que hay gente en el Parlamento que sólo intenta ayudar a mejorar el país, pero lo anterior es más o menos un recuento de cómo funcionan los auxilios, la financiación de las campañas y la ejecución de obras civiles a través del país.


En las últimas semanas hemos visto a un Congreso más ineficiente que de costumbre, a pesar la vital importancia que los proyectos de ley que cursan en esta institución tienen para el futuro del país. Se han estado discutiendo la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), las Circunscripciones  Especiales de Paz y la Reforma Política, entre otros. Y la importancia de los tres anteriores está en que el primero permite crear una institución transitoria para que juzgue a los miembros de los grupos armados inmersos en el conflicto colombiano y le permita a quienes no hayan cometido actos de lesa humanidad hacer política. El segundo es, en resumen, la posibilidad de que las personas que más han sufrido en este conflicto puedan tener representantes en el Congreso para que legislen por ellos. Su aprobación o no está en el limbo porque sólo 50 senadores dieron su voto de aprobación. Y el tercero permite que los movimientos y partidos políticos pequeños presenten listas conjuntas para aspirar a los escaños de todas las instituciones públicas del país que, de otra forma, terminan principalmente en manos de los partidos políticos con maquinaria (La U, CR, CD, Conservador, Liberal), poder y dinero para comprarlos.  


Ninguna de esas tres iniciativas representa ganancia para los congresistas que se oponen porque no hay transferencias económicas de por medio, ni pueden amasar más poder del que ya tienen a través de ellas. Por eso han decidido trabajar a media máquina; retirarse del recinto (Centro Democrático), a pesar de haber acabado con el espíritu de la ley (darle voz a los olvidados por todos); votar en contra, aunque durante 7 años han vivido del Gobierno para hacer sus campañas (Cambio Radical, Liberal, La U, Conservador); y obligar al Gobierno a hundir la reforma porque ella les quitaría la posibilidad de acumular todo el poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial a nivel nacional. Pero no sólo eso, muchos de los congresistas están esperando a que Santos les apruebe nuevas partidas (auxilios, mermelada o como las quieran llamar), para poder darle los votos que el proceso de negociación entre el Gobierno y las Farc requiere para poder ser una realidad. 



Congreso de la República de Colombia. Imagen tomada de: Wikimedia.org, Congreso S.A., Todas Las SombrasCongreso de la República de Colombia. Imagen tomada de: Wikimedia.org

Por los yerros cometidos por Santos quien decidió manejar su relación con el poder Legislativo a través dádivas y dineros para incentivar la corrupción, y la falta de compromiso de muchos congresistas con el futuro del país y con los ciudadanos que los llevaron al Parlamento, este es un Congreso S.A., o lo que es lo mismo: una máquina de hacer dinero para sus financiadores y olvidarse de su función principal: hacer de Colombia un país mejor para todos.


Ñapa: Si usted quiere hacer patria y construir Nación, le invito a leer este artículo en el que le contarán quiénes son los congresistas que se oponen a que el país abrace una paz de verdad y transforme las instituciones corruptas que tienen las riendas del presente y el futuro de Colombia. Cuando lea el nombre del parlamentario por el que usted votó o dejó de votar hace 3 años, recuérdelo bien para que le dé el castigo que se merece por no hacer respetar su mandato. Cuando vaya a votar el próximo año, elija a alguien que sí sea decente y se preocupe por su bien y el de sus hijos. Por favor no lleve más parásitos al Congreso. Le adelanto unos nombres: Álvaro Uribe y toda su secta, Viviane Morales, Hernán Andrade, Juan M. Corzo (sí, el mismo al que “no le alcanza su sueldo para echarle gasolina a sus carros”), Sofía Gaviria, Carlos F. Galán y Cambio Radical, Álvaro Ashton, etc. No se olvide de revisar la lista.


@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


¿Tiene algo que decir? ¿Una sugerencia para dar? ¿Una opinión contraria a la expuesta en este texto? Por favor comparta sus opiniones con nosotros en la sección de comentarios. Le pedimos amablemente que use un lenguaje apropiado para este tipo de discusiones. Si usted utiliza lenguaje obsceno, Todas Las Sombras se reserva el derecho de bloquear o eliminar sus comentarios.  Si quiere saber más sobre Todas Las Sombras, le invitamos a visitar nuestra sección de Contacto y nuestros perfiles en FacebookTwitter,  YoutubeGoogle+ e Instagram. Gracias por interactuar con nosotros.







jueves, 9 de noviembre de 2017

Una justicia trágica

Por Francisc Lozano*


Me duele decirlo, pero se sabía que el Consejo Nacional Electoral (CNE) iba a salir con “un chorro de babas”. Y no hay razón lógica para ello, pero infortunadamente sabíamos que la “investigación” no era más que un simulacro en el que participarían el CNE y las campañas de Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga a la Presidencia.


Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, y Néstor Humberto Martínez, Fiscal General de la Nación. Fuente: La Libertad


Después de 8 meses de “indagación”, el CNE no sólo fue incapaz de probar lo que ya estaba probado, -que Santos y Zuluaga financiaron sus campañas con dineros de Odebrecht, como lo declaró Eleuberto Martorelli-, sino que ahora parece que la justicia le salió a deber a Óscar Iván Zuluaga y el Centro Democrático por investigar unas actuaciones que son, a todas luces, ilícitas. 

Álvaro Uribe, David Zuluaga y Óscar Iván Zuluaga. Los dos últimos fueron "investigados" por el CNE gracias al ingreso de dinero de extranjeros a su campaña a a Presidencia. Imagen tomada de 1.bp.blogspot.com

El cuento es el siguiente: en el año 2010, Santos se vio beneficiado por dineros de la multinancional brasileña Odebrecht para hacer su campaña a la Presidencia. En el año 2014, nuevamente Odebrecht financió parte de la campaña de Santos, y al mismo tiempo la de Zuluaga. Es decir que jugó a dos bandas para asegurarse contar con el apoyo del presidente de Colombia desde el 2014 hasta el 2018. 

La empresa brasileña no hizo algo diferente a lo que hacen los grades empresarios de un país: se aseguran de financiar las campañas políticas de las personas más opcionadas para llegar al cargo público para que, una vez estén ejerciendo el cargo, les devuelvan los favores con grandes contratos o haciendo leyes que les benefician de manera diferencial.  

Hasta ahí, todo está dentro de lo común en la política. No es la forma en la que deberían ocurrir las cosas, pero así ocurren. El problema con el actuar de Santos, Zuluaga y Odebrecht es que la Constitución establece explícitamente en el artículo 109 los siguiente: “Es prohibido a los Partidos y Movimientos Políticos y a grupos significativos de ciudadanos, recibir financiación para campañas electorales, de personas naturales o jurídicas extranjeras. Ningún tipo de financiación privada podrá tener fines antidemocráticos o atentatorios del orden público.”   La Constitución no determina cuál es el castigo para ese actuar, pero uno supondría que por lo menos debería ser el retiro inmediato del cargo que desempeñe el ciudadano hallado culpable.

En este caso, los dineros que usó Odebrecht para financiar a Santos y Zuluaga tienen fines criminales porque su propósito era asegurarse los contratos de La Ruta del Sol I y II, Navelena y otros proyectos de inversión en los que logró unas ganancias ingentes de dinero mediante sobornos y chancullos.


Odebrecht. Fotografía tomada de Semana
Toda esa corrupción, aunque financiada inicialmente con dineros privados, termina siendo pagada con los dineros públicos (los de su bolsillo, de la minería, las empresas públicas y los de todos los impuestos que pagamos), porque Odebrecht se aseguró de que los sobrecostos en construcción de infraestructura fueran tan altos que su “inversión” se multiplicó varias veces.


Y el tema es aún más complejo: Néstor Humberto Martínez no quiere investigar a todos los responsables de la corrupción financiada por Odebrecht porque él trabajó para varias de las organizaciones que se beneficiaron de los sobornos, y en consecuencia, la trágica justicia que tenemos terminará condenando a dos o tres imbéciles, que aunque culpables, son sólo una pequeña parte de una trama de corrupción que en Perú tiene en la cárcel al expresidente Ollanta Humala, por citar un solo ejemplo. La justicia en Colombia es tan frágil y adaptable a las necesidades de los poderosos que, a todos les dan casa por cárcel y, con sólo decir “me acabo de enterar”, “fue a mis espaldas”, “el del vídeo no soy yo”, todos terminan absueltos.

Eso fue lo que hizo el CNE el 24 de octubre, archivó la investigación contra Zuluaga y de paso dijo que “logró determinar la inexistencia de plena prueba que permita inferir el ingreso de aportes a la campaña del señor Oscar Iván Zuluaga por parte de la Multinacional Odebrecht”, como lo informó El Colombiano. En un país con una justicia seria, Zuluaga, Santos, Ñoño Elías, etc estarían todos pagando una condena ejemplar y devolviendo los dineros que se robaron con intereses, pero esto es Colombia.



@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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miércoles, 4 de octubre de 2017

Un tigre que volvió a rugir

Por Francisc Lozano*

El 2016/17 será recordado como el año en el que volvió a celebrar un campeonato en el que tuvieron que luchar con un gran PSG, anotó nuevamente para su selección y logró un hito plausible: superó los 200 goles en Europa. Este inicio de temporada le tiene además a la cabeza de los goleadores de Europa: lleva 12 goles anotados tras 11 encuentros y sólo 13 tiros a portería. 


Radamel Falcao García. Fuente: Wikimedia

Estrenos inolvidables


Hace 12 años el fútbol internacional de alto nivel vio por vez primera a Radamel Falcao García jugando un partido completo. Su estreno se produjo en un enfrentamiento entre River Plate, su club por aquella época, e Independiente.  Su equipo empataba por 1-1, pero Falcao no tardaría en empezar a ganar adeptos desde su primer juego. Ese día él fue el encargado de desempatar el partido con una definición maravillosa, “a lo Raúl”, y terminaría por cerrar el encuentro con un soberbio zapatazo de pierna derecha que se metió a la escuadra inferior derecha del portero rival. Con tan sólo 19 años, Falcao marcó a todos los que le vieron en ese partido para siempre. Era el 2 de octubre del 2005, y ese día había nacido una estrella.

Reinaldo ‘Mostaza’ Merlo, el técnico que le dio la primera oportunidad de ser titular en primera división, contaba lo siguiente en El Espectador: “Yo tenía claro que lo iba a hacer jugar todo el partido. Pero, igualmente, le pregunté: “Pibe, ¿está bien para jugar 20 minutos?”. Y él me contestó: “Profe, yo estoy para jugar los 90”. Ahí me di cuenta de que había hecho bien en incluirlo entre los titulares. Porque su respuesta fue un testimonio del hambre de gloria que debe tener un jugador en esa circunstancia, cuando está ante la primera gran posibilidad de su carrera.” Y continuaba diciendo: “Yo sabía que me iba a responder por la confianza que le di. Ya le veía condiciones en Reserva. Y no me equivoqué, claro. Porque sólo había visto a un jugador con sus características: Marco Van Basten.” Y remató su crónica diciendo lo siguiente: “Y como persona es un gran pibe, un profesional bárbaro, con todas las letras. Siempre respetuoso (…) Ese es otro de los atributos que a Falcao lo hacen muy grande entre los grandes del fútbol.”




En el 2009 fue traspasado al Porto de Portugal, uno de los clubes más grandes de ese país europeo. A pocos días de su arribo, Falcao marcaría un golazo de cabeza que sorprendió a propios y extraños.  Tras jugar tres temporadas con “los Dragones”, disputar 87 partidos,  anotar 72 goles, entregar 17 asistencias, ganar la Primeira Liga (2 veces), la Copa de Portugal (2 veces), la Supercopa de Portugal (2 veces) y la Europa League (1), Falcao se marcharía a España.

El 10 de septiembre del 2011 se vistió por primera vez con la casaca de los rojiblancos. Ese día perdieron 1-0 en contra del Valencia. Cinco días después anotaría su primer gol como atlético en contra del Celtic en la Europa League. Tres días después, el 18 de septiembre, anotaría su primera tripleta en La Liga española.  Al culminar su labor con los colchoneros, Falcao había logrado anotar 70 goles en 91 partidos, dar 9 asistencias y ganar la Copa del Rey, la Europa League y la Supercopa de Europa. Para lograr este último título, Radamel le anotó una tripleta fantástica al Chelsea con Cech en el arco.
Su periplo por Europa le conduciría a Mónaco en mayo 31 del 2013.  Con el club monagués, en su primera etapa, jugaría 22 partidos y anotaría trece goles. También sufriría en el 2014 la peor lesión de su historia.

Una lesión catastrófica


El 22 de enero del 2014, los aficionados del fútbol vimos cómo, una vez más, una lesión se atravesaba en la carrera de un gran jugador. Falcao sufrió una rotura del ligamento anterior cruzado. Los pronósticos de recuperación hablaban de seis meses, pero el samario no logró retomar su gran nivel, y gracias a eso no logró asistir a un mundial al que él y sus compañeros nos habían clasificado.


Su paso por Inglaterra


Falcao llamaría la atención de los clubes de Inglaterra, y se vestiría con la camiseta del Manchester United en septiembre del 2014. Su estado de forma no era el mejor, como consecuencia de la terrible lesión sufrida a principios de ese año. Tras  26 encuentros y 4 goles, se marcharía, en julio del 2015, al Chelsea de Mourinho.  Este era un Falcao al que nada le salía. Y que parecía desahuciado para el fútbol de alto nivel.  Tras 12 encuentros disputados, muchas lesiones y un solo gol anotado, Falcao retornaría al club que aún es dueño de su pase.


El renacer de un campeón


  Falcao García. Mural en el estadio Olímpico Pascual Guerrero de Cali. Autor: GersonParra11

En julio 27 del 2016, se volvió a poner la elástica del As Mónaco, y anotó su primer gol después de casi un año sin ver las redes. Desde ese momento, y a pesar de las lesiones, Radamel ha mantenido un gran nivel futbolístico y un porcentaje de anotaciones envidiable.  Además, por fin tuvo la oportunidad de jugar en la Champions y de anotar sus primeros goles en esa competición. El 2016/17 será recordado como el año en el que volvió a celebrar un campeonato en el que tuvieron que luchar con un gran PSG, anotó nuevamente para su selección y logró un hito plausible: superó los 200 goles en Europa. Este inicio de temporada le tiene además a la cabeza de los goleadores de Europa: lleva 12 goles anotados tras 11 encuentros y sólo 13 tiros a portería.  


Entre el 2016 y el 2017, Falcao ha sido simplemente un tigre que volvió a rugir, y que nos demostró a muchos que está más determinado que nuca a seguir escribiendo una gran historia de fútbol, grandeza y determinación. Ojalá que todas las circunstancias se den para que esta vez sí se pueda vestir con con la camiseta de la Selección Colombiana en Rusia 2018 porque el Tigre se lo merece.

@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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