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jueves, 9 de noviembre de 2017

Una justicia trágica

Por Francisc Lozano*


Me duele decirlo, pero se sabía que el Consejo Nacional Electoral (CNE) iba a salir con “un chorro de babas”. Y no hay razón lógica para ello, pero infortunadamente sabíamos que la “investigación” no era más que un simulacro en el que participarían el CNE y las campañas de Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga a la Presidencia.


Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, y Néstor Humberto Martínez, Fiscal General de la Nación. Fuente: La Libertad


Después de 8 meses de “indagación”, el CNE no sólo fue incapaz de probar lo que ya estaba probado, -que Santos y Zuluaga financiaron sus campañas con dineros de Odebrecht, como lo declaró Eleuberto Martorelli-, sino que ahora parece que la justicia le salió a deber a Óscar Iván Zuluaga y el Centro Democrático por investigar unas actuaciones que son, a todas luces, ilícitas. 

Álvaro Uribe, David Zuluaga y Óscar Iván Zuluaga. Los dos últimos fueron "investigados" por el CNE gracias al ingreso de dinero de extranjeros a su campaña a a Presidencia. Imagen tomada de 1.bp.blogspot.com

El cuento es el siguiente: en el año 2010, Santos se vio beneficiado por dineros de la multinancional brasileña Odebrecht para hacer su campaña a la Presidencia. En el año 2014, nuevamente Odebrecht financió parte de la campaña de Santos, y al mismo tiempo la de Zuluaga. Es decir que jugó a dos bandas para asegurarse contar con el apoyo del presidente de Colombia desde el 2014 hasta el 2018. 

La empresa brasileña no hizo algo diferente a lo que hacen los grades empresarios de un país: se aseguran de financiar las campañas políticas de las personas más opcionadas para llegar al cargo público para que, una vez estén ejerciendo el cargo, les devuelvan los favores con grandes contratos o haciendo leyes que les benefician de manera diferencial.  

Hasta ahí, todo está dentro de lo común en la política. No es la forma en la que deberían ocurrir las cosas, pero así ocurren. El problema con el actuar de Santos, Zuluaga y Odebrecht es que la Constitución establece explícitamente en el artículo 109 los siguiente: “Es prohibido a los Partidos y Movimientos Políticos y a grupos significativos de ciudadanos, recibir financiación para campañas electorales, de personas naturales o jurídicas extranjeras. Ningún tipo de financiación privada podrá tener fines antidemocráticos o atentatorios del orden público.”   La Constitución no determina cuál es el castigo para ese actuar, pero uno supondría que por lo menos debería ser el retiro inmediato del cargo que desempeñe el ciudadano hallado culpable.

En este caso, los dineros que usó Odebrecht para financiar a Santos y Zuluaga tienen fines criminales porque su propósito era asegurarse los contratos de La Ruta del Sol I y II, Navelena y otros proyectos de inversión en los que logró unas ganancias ingentes de dinero mediante sobornos y chancullos.


Odebrecht. Fotografía tomada de Semana
Toda esa corrupción, aunque financiada inicialmente con dineros privados, termina siendo pagada con los dineros públicos (los de su bolsillo, de la minería, las empresas públicas y los de todos los impuestos que pagamos), porque Odebrecht se aseguró de que los sobrecostos en construcción de infraestructura fueran tan altos que su “inversión” se multiplicó varias veces.


Y el tema es aún más complejo: Néstor Humberto Martínez no quiere investigar a todos los responsables de la corrupción financiada por Odebrecht porque él trabajó para varias de las organizaciones que se beneficiaron de los sobornos, y en consecuencia, la trágica justicia que tenemos terminará condenando a dos o tres imbéciles, que aunque culpables, son sólo una pequeña parte de una trama de corrupción que en Perú tiene en la cárcel al expresidente Ollanta Humala, por citar un solo ejemplo. La justicia en Colombia es tan frágil y adaptable a las necesidades de los poderosos que, a todos les dan casa por cárcel y, con sólo decir “me acabo de enterar”, “fue a mis espaldas”, “el del vídeo no soy yo”, todos terminan absueltos.

Eso fue lo que hizo el CNE el 24 de octubre, archivó la investigación contra Zuluaga y de paso dijo que “logró determinar la inexistencia de plena prueba que permita inferir el ingreso de aportes a la campaña del señor Oscar Iván Zuluaga por parte de la Multinacional Odebrecht”, como lo informó El Colombiano. En un país con una justicia seria, Zuluaga, Santos, Ñoño Elías, etc estarían todos pagando una condena ejemplar y devolviendo los dineros que se robaron con intereses, pero esto es Colombia.



@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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miércoles, 4 de octubre de 2017

Un tigre que volvió a rugir

Por Francisc Lozano*

El 2016/17 será recordado como el año en el que volvió a celebrar un campeonato en el que tuvieron que luchar con un gran PSG, anotó nuevamente para su selección y logró un hito plausible: superó los 200 goles en Europa. Este inicio de temporada le tiene además a la cabeza de los goleadores de Europa: lleva 12 goles anotados tras 11 encuentros y sólo 13 tiros a portería. 


Radamel Falcao García. Fuente: Wikimedia

Estrenos inolvidables


Hace 12 años el fútbol internacional de alto nivel vio por vez primera a Radamel Falcao García jugando un partido completo. Su estreno se produjo en un enfrentamiento entre River Plate, su club por aquella época, e Independiente.  Su equipo empataba por 1-1, pero Falcao no tardaría en empezar a ganar adeptos desde su primer juego. Ese día él fue el encargado de desempatar el partido con una definición maravillosa, “a lo Raúl”, y terminaría por cerrar el encuentro con un soberbio zapatazo de pierna derecha que se metió a la escuadra inferior derecha del portero rival. Con tan sólo 19 años, Falcao marcó a todos los que le vieron en ese partido para siempre. Era el 2 de octubre del 2005, y ese día había nacido una estrella.

Reinaldo ‘Mostaza’ Merlo, el técnico que le dio la primera oportunidad de ser titular en primera división, contaba lo siguiente en El Espectador: “Yo tenía claro que lo iba a hacer jugar todo el partido. Pero, igualmente, le pregunté: “Pibe, ¿está bien para jugar 20 minutos?”. Y él me contestó: “Profe, yo estoy para jugar los 90”. Ahí me di cuenta de que había hecho bien en incluirlo entre los titulares. Porque su respuesta fue un testimonio del hambre de gloria que debe tener un jugador en esa circunstancia, cuando está ante la primera gran posibilidad de su carrera.” Y continuaba diciendo: “Yo sabía que me iba a responder por la confianza que le di. Ya le veía condiciones en Reserva. Y no me equivoqué, claro. Porque sólo había visto a un jugador con sus características: Marco Van Basten.” Y remató su crónica diciendo lo siguiente: “Y como persona es un gran pibe, un profesional bárbaro, con todas las letras. Siempre respetuoso (…) Ese es otro de los atributos que a Falcao lo hacen muy grande entre los grandes del fútbol.”




En el 2009 fue traspasado al Porto de Portugal, uno de los clubes más grandes de ese país europeo. A pocos días de su arribo, Falcao marcaría un golazo de cabeza que sorprendió a propios y extraños.  Tras jugar tres temporadas con “los Dragones”, disputar 87 partidos,  anotar 72 goles, entregar 17 asistencias, ganar la Primeira Liga (2 veces), la Copa de Portugal (2 veces), la Supercopa de Portugal (2 veces) y la Europa League (1), Falcao se marcharía a España.

El 10 de septiembre del 2011 se vistió por primera vez con la casaca de los rojiblancos. Ese día perdieron 1-0 en contra del Valencia. Cinco días después anotaría su primer gol como atlético en contra del Celtic en la Europa League. Tres días después, el 18 de septiembre, anotaría su primera tripleta en La Liga española.  Al culminar su labor con los colchoneros, Falcao había logrado anotar 70 goles en 91 partidos, dar 9 asistencias y ganar la Copa del Rey, la Europa League y la Supercopa de Europa. Para lograr este último título, Radamel le anotó una tripleta fantástica al Chelsea con Cech en el arco.
Su periplo por Europa le conduciría a Mónaco en mayo 31 del 2013.  Con el club monagués, en su primera etapa, jugaría 22 partidos y anotaría trece goles. También sufriría en el 2014 la peor lesión de su historia.

Una lesión catastrófica


El 22 de enero del 2014, los aficionados del fútbol vimos cómo, una vez más, una lesión se atravesaba en la carrera de un gran jugador. Falcao sufrió una rotura del ligamento anterior cruzado. Los pronósticos de recuperación hablaban de seis meses, pero el samario no logró retomar su gran nivel, y gracias a eso no logró asistir a un mundial al que él y sus compañeros nos habían clasificado.


Su paso por Inglaterra


Falcao llamaría la atención de los clubes de Inglaterra, y se vestiría con la camiseta del Manchester United en septiembre del 2014. Su estado de forma no era el mejor, como consecuencia de la terrible lesión sufrida a principios de ese año. Tras  26 encuentros y 4 goles, se marcharía, en julio del 2015, al Chelsea de Mourinho.  Este era un Falcao al que nada le salía. Y que parecía desahuciado para el fútbol de alto nivel.  Tras 12 encuentros disputados, muchas lesiones y un solo gol anotado, Falcao retornaría al club que aún es dueño de su pase.


El renacer de un campeón


  Falcao García. Mural en el estadio Olímpico Pascual Guerrero de Cali. Autor: GersonParra11

En julio 27 del 2016, se volvió a poner la elástica del As Mónaco, y anotó su primer gol después de casi un año sin ver las redes. Desde ese momento, y a pesar de las lesiones, Radamel ha mantenido un gran nivel futbolístico y un porcentaje de anotaciones envidiable.  Además, por fin tuvo la oportunidad de jugar en la Champions y de anotar sus primeros goles en esa competición. El 2016/17 será recordado como el año en el que volvió a celebrar un campeonato en el que tuvieron que luchar con un gran PSG, anotó nuevamente para su selección y logró un hito plausible: superó los 200 goles en Europa. Este inicio de temporada le tiene además a la cabeza de los goleadores de Europa: lleva 12 goles anotados tras 11 encuentros y sólo 13 tiros a portería.  


Entre el 2016 y el 2017, Falcao ha sido simplemente un tigre que volvió a rugir, y que nos demostró a muchos que está más determinado que nuca a seguir escribiendo una gran historia de fútbol, grandeza y determinación. Ojalá que todas las circunstancias se den para que esta vez sí se pueda vestir con con la camiseta de la Selección Colombiana en Rusia 2018 porque el Tigre se lo merece.

@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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jueves, 14 de septiembre de 2017

¿Qué tan útil es la extradición?

Por: Francisc Lozano*


La extradición es lo que más le conviene a Moreno y a sus cómplices porque así no tendrá que delatarlos, y tal vez recibirá beneficios con la justicia de ese país para ir por menos tiempo a la cárcel.


Todas Las Sombras, Francisc Lozano, qué tan útil es la extradición.
Gustavo Moreno y Alejandro Lyons. Fuente: Semana

Lo primero que haré después de escribir el título de esta columna es decir que no pretendo mostrarme como un conocedor en el tema, y muchos menos descalificar a quien piensa que la extradición es fundamental para mantener la institucionalidad en Colombia. Al contrario, mi búsqueda es la de expresar algunas inquietudes y dudas que me han surgido en los últimos años al pensar en este tema que ha sido decisivo para la historia reciente del país.

Me parece fundamental hacer un recuento corto de la historia jurídica de la extradición en Colombia: En 1870, Colombia estableció el primer tratado de extradición con Perú; en 1888, Colombia suscribió su primer tratado multilateral de extradición; en el 36, se introdujo la extradición a la ley colombiana; en el 38, se formula el Código de Procedimiento Penal que establece cómo se realiza el proceso introducido en el 36, y cuándo aplica el procedimiento colombiano y cuándo el de los acuerdos internacionales; en el 79, se suscribe el tratado de extradición con USA; en el 80, el Congreso aprueba el tratado con USA; en el 82, Belisario dice que no extraditará a nacionales por razones filosóficas; de ahí en adelante, las declaraciones de exequibilidad e inexequibilidad por parte de la Corte Suprema se sucedieron unas a otras. (Puede visitar este artículo para obtener mayor información)

Las décadas del 80 y el 90 del siglo XX son una época cargada de sobresaltos y dolor en la historia de este país. Durante esos años Colombia vivió la expansión exponencial del narcotráfico, de la corrupción y del poderío militar de las guerrillas y de los paramilitares, y el derramamiento de sangre de cientos o miles de compatriotas como consecuencia de los fenómenos anteriores. En esa era surgieron o ganaron renombre criminales de la talla de Pablo Escobar, Carlos Ledher, Fabio Ochoa, Jhon Jairo Velásquez “Popeye”, Gonzalo Rodríguez Gacha, Gilberto Rodríguez Orejuela, Miguel Rodríguez Orejuela, Carlos Castaño y Víctor Suárez “el Mono Jojoy”, entre otros.

En esa época sombría y fúnebre de nuestra democracia, un grupo de ciudadanos valientes luchó contra la criminalidad y la muerte que ella les trajo. Entre esos ciudadanos están Guillermo Cano, Rodrigo Lara, Luis Carlos Galán, Carlos Mauro Hoyos, Enrique Low,  Diana Turbay, Jorge Pulido, Antonio Roldán y otros cientos o miles de colombianos anónimos que por defender la democracia, o por azares de la vida, fueron víctimas de algunos de los criminales más despiadados que ha producido nuestra historia.

La extradición, se cree, sirve para que los criminales colombianos paguen por sus delitos en el exterior ante la imposibilidad de la justicia colombiana de imponerles e implementarles la pena adecuada en suelo nacional.  Como dije antes, no quiero descalificar la lucha de quienes intentaron mantener y blindar los tratados de extradición para proteger la democracia colombiana, pero sí quiero plantear los siguientes cuestionamientos:

¿De qué nos sirve a los colombianos que a los criminales se los lleven de este país y paguen por los delitos que cometieron contra otras naciones? Muchos dirán que sirve para asegurarse de que paguen por algunos crímenes, y entiendo que es muy lógico pensar así. No obstante, ¿qué pasa cuando el delito que cometieron contra esos ciudadanos extranjeros es menor que el que ejecutaron contra ciudadanos de Colombia? ¿Qué pasa cuando los criminales pactan acuerdos con las autoridades extranjeras y terminan cumpliendo penas menores a las que cumplirían en Colombia? ¿Qué ocurre cuando, como en el caso de los paramilitares, nunca terminamos por conocer las verdaderas razones detrás de los crímenes? Cuando los cabecillas de las autodefensas fueron enviados a USA, los colombianos nos quedamos sin saber quiénes fueron sus creadores ideológicos, quiénes patrocinaron su expansión, a quiénes asesinaron por orden directa de los grandes terratenientes, quiénes fueron los que compraron las tierras de los despojados, quiénes pagaron para que se realizaran sus horrendas masacres.  Y lo digo porque ¿qué le importa a la justicia extranjera que los criminales cumplan con las penas a las que fueron condenados en Colombia, una vez que hayan cumplido con las penas en sus países?

Hace un poco más de dos meses se descubrió que, el  entonces Fiscal Anticorrupción, Gustavo Moreno estaba exigiendo y recibiendo sobornos de personas investigadas por la Fiscalía o la Corte Suprema de Justicia. Se presume que Moreno les tramitaba sentencias positivas a sus investigados a cambio de ingentes sumas de dinero. También se presume que expresidentes de la Corte como Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte y Camilo Tarquino eran los encargados de darle vía libre a esas absoluciones y receptores de buena parte de los dineros producto de los sobornos que hacían Moreno y Pinilla. Todavía no se sabe toda la verdad del tema, y lo más interesante es que Moreno ha pedido que se le extradite lo más pronto posible a USA para ser procesado por la justicia del país del norte por lavado de activos, como lo revelan estos artículos de El Tiempo y El País


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Exmajistrados: Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte y Camilo Tarquino. Fuente: ElHeraldo

La extradición es lo que más le conviene a Moreno y a sus cómplices porque así no tendrá que delatarlos, y tal vez recibirá beneficios con la justicia de ese país para ir por menos tiempo a la cárcel; y quizá también vea sus cuentas bancarias crecer por cuenta de los cómplices a los que no delate, ¿pero qué nos ganamos los colombianos con eso? ¿De qué nos sirve que lo envíen a una cárcel allá si sus cómplices seguirán delinquiendo aquí o se irán a vivir a las mansiones del exterior que con dineros nuestros o producto de la ilegalidad se han ganado?

Una de las grandes conquistas de la justicia debe ser la verdad, y en este país hay que trabajar para que se sepa la verdad de todos los delitos cometidos por criminales nacionales e internacionales: guerrillas, paramilitares (bandas criminales), el Estado (militares y civiles) y criminales del común.


Así, conociendo toda la verdad, es posible que por fin podamos construir una Nación que haga de la justicia y la justicia social su modo de vida.  Lamento decirlo, pero creo que la extradición está sobrevalorada.








@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


¿Tiene algo que decir? ¿Una sugerencia para dar? ¿Una opinión contraria a la expuesta en este texto? Por favor comparta sus opiniones con nosotros en la sección de comentarios. Le pedimos amablemente que use un lenguaje apropiado para este tipo de discusiones. Si usted utiliza lenguaje obsceno, Todas Las Sombras se reserva el derecho de bloquear o eliminar sus comentarios.  


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jueves, 31 de agosto de 2017

¡Estudien, Vagos!

Por: Francisc Lozano*


Estos negros e indígenas sí que han sabido esconder su riqueza por siglos. La han escondido tan bien y se han comprometido de tal forma a no permitir que nos enteremos de que ellos son sus verdaderos propietarios que prefieren morirse de hambre para no revelar el secreto, como los hacen los wayúu en La Guajira.


Estudien, Vagos. María Fernanda Cabal, Todas Las Sombras, Francisc Lozano
María Fernanda Cabal. Fuente: sentiido.com


El pasado 10 de abril, Álvaro Uribe hizo una rabieta para retirarse del Congreso y no escuchar a las víctimas del conflicto que tenían la palabra antes que él.  Ese día era el día de las víctimas, y en consecuencia era lógico escuchar lo que tenían para decirle al país y al mundo.

A las afueras del Capitolio, María Fernanda Cabal se dirigió a un grupo de manifestantes que protestaban por la forma en la que Uribe y todo el Centro Democrático se comportó para no escuchar a las víctimas. Las palabras que usó Cabal fueron las siguientes: “¡Estudien, vagos!” (haga clic para ver el vídeo)


Cuando a uno le dicen algo como eso, uno supone que quien lo dice es una persona que estudia mucho, y por eso tiene la moralidad para soltar semejante expresión tan desobligante y ofensiva para un pueblo tan trabajador como el colombiano.

 Y es que no es necesariamente vago quien protesta, así como no es obligatoriamente estudioso quien no lo hace.  Primer error en la argumentación de la Representante a la Cámara y que contradice su supuesta capacidad para estudiar.

Pero el tema no queda allí: a finales de junio de este año, la representante no sólo revivió a la Unión Soviética (disuelta en 1991), sino que además la nombró en el Consejo de Seguridad de la ONU cuando debatía sobre la entrega de armas de las Farc a la ONU en los puntos de concentración de esa organización. Iván Cepeda estaba enumerando los países que componen el Consejo de Seguridad (China, Francia, Irlanda del Norte, Reino Unido, Rusia y USA), pero Cabal nos retrocedió 26 años en el tiempo e incluyó a la Unión Soviética en vez de a la Federación de Rusia. Segundo error que afecta su credibilidad cuando de estudiar se trata.

Y como no podía faltar, hubo un suceso más (de este nos enteramos, no sabemos si hay muchos más) en el que mostró que lo suyo no es la academia, aunque se siente con el derecho moral de recomendársela a los demás.  En julio, Cabal fue invitada al programa La Tele Letal de De Francisco y Moure. En ese programa le preguntaron por la concentración de la tierra en manos de unos pocos en Colombia. Eso la señora Cabal respondió: “Yo le digo dónde está concentrada. Está en manos de los territorios colectivos de comunidades negras y en manos de los resguardos indígenas…”. Tercer error letal de la política vallecaucana.


(Ver vídeo desde el minuto 30 al 32)

Cuando a uno le sueltan una frase de ese tipo, uno se queda helado, y piensa: ¿O sea que los negros y los indígenas son los verdaderos dueños de las tierras y se esconden para no salir en Forbes o en los listados de las personas más ricas de Colombia que sacan La República o Portafolio? ¿Será que los Santodomingo, los Ardila Lülle, los Sarmiento Angulo, los Santos, los Lafaurie y los Uribe Vélez son una fachada de los negros y los indígenas? ¿Por qué nunca vemos a un Carabalí, a un Mosquera, a un Rentería o a un Guapacha presidiendo la asamblea de la Andi o dirigiendo a los ingenios azucareros? ¿Por qué nunca vemos a un negro o a un indígena como presidente de Fedegán (como sí lo es el esposo de Cabal)?¿Será que negros e indígenas son los dueños de la palma de cera sembrada en toda la vía que recorre el Magdalena medio? ¿Qué hace Cabal posando para la fotografía de esta columna con esos grandes multimillonarios en vez de estar defendiendo los derechos de los más necesitados que son más que los ricos?

Estos negros e indígenas sí que han sabido esconder su riqueza por siglos. La han escondido tan bien y se han comprometido de tal forma a no permitir que nos enteremos de que ellos son sus verdaderos propietarios que prefieren morirse de hambre para no revelar el secreto, como los hacen los wayúu en La Guajira.

En el informe "Radiografía de la Desigualdad: lo que nos dice el último censo agropecuario sobre la distribución de la tierra en Colombia", la ONG internacional Oxfam dice que, al analizar los datos del censo agropecuario de 2014 (el primero hecho en 45 años), se “confirma que Colombia es el país más desigual de Latinoamérica en cuanto a la concentración de la tierra”. Pero hay más: “El análisis de los datos muestra que el uno por ciento de las explotaciones agropecuarias más grandes concentra el 81 por ciento de la tierra, dejando sólo el 19 por ciento de la tierra distribuida entre el 99 por ciento restante de las unidades productivas.”. O sea que si en Colombia hubiese 100 personas y 100 hectáreas de tierra productiva, una persona sería la dueña de 81 hectáreas, y el resto (las 99 personas restantes) serían dueñas del 19% del total de las tierras productivas. Así las cosas, es muy difícil pensar que la paz que tanto anhelamos será estable y duradera.

La distribución equitativa de la tierra también es construir riqueza y paz para todos.

Y un pequeño consejo para María Fernanda Cabal: ¡Estudie, vaga!


@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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jueves, 27 de julio de 2017

La Sombra de la Duda

Por: Francisc Lozano*



Así que, o bien los fiscales e investigadores de antes eran muy malos y los de ahora son genios, o el Fiscal quería proteger a los inversionistas de Navelena para que el escándalo no afectara su imagen.


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Germán Vargas Lleras, Juan Manuel Santos y Néstor Humberto Martínez. Fuente: lasillavacia


El 5 de enero del 2017, en un hecho increíble, y después de sólo dos semanas de investigación (sí, Sherlock Holmes sería un inepto en la Fiscalía General de la Nación), el Fiscal Néstor Martínez lanzó una afirmación temeraria: “Hoy la Fiscalía ha descartado la posibilidad de corrupción en el caso de la adjudicación de las obras del río Magdalena. En ese caso específico no hemos encontrado corrupción”. Y digo que es temeraria porque, por ejemplo, después de más de 20 años de investigación, la Fiscalía no ha podido cerrar el caso del Palacio de Justicia, o tras 18 años del asesinato de Jaime Garzón, aún no se sabe exactamente quién lo mandó a matar, por qué y quiénes más participaron. 


Así que, o bien los fiscales e investigadores de antes eran muy malos y los de ahora son genios, o el Fiscal quería proteger a los inversionistas de Navelena para que el escándalo no afectara su imagen. Mas Justicia Tributaria y Jorge Robledo se encargaron de distribuir sus hallazgos en este caso y, gracias a su trabajo y valentía, hoy sabemos que el Banco Agrario le entregó irresponsablemente un crédito de 120.000 millones de pesos a Odrebecht, plata que ya sabemos se robaron. Exactamente esa misma suma era la que el Gobierno había prometido invertir en la construcción del alcantarillado en Quibdó para saldar una “deuda histórica en San José de Tadó, Bahía Solano, Nuquí y así, doce municipios más”, así que saquen cuentas de lo que se perdió.


Pero las astucias de Martínez no terminaron ahí. Un mes después, el 7 de febrero, le trasladó gran parte de la investigación sobre la financiación de las campañas de Santos y Zuluaga al Consejo Nacional Electoral para que investigara “lo de su competencia”. Y como es sabido, el CNE no es la institución más fuerte en el ámbito de investigación criminal en el país, por lo que los frutos de dicho traspaso no serán plausibles. Y sí levantarán dudas como la que me atañe en este momento: ¿Por qué el CNE le abrió una investigación formal a Óscar Iván Zuluaga y su campaña, y no también a Juan Manuel Santos y su campaña? Esto da mucho en qué pensar, ¿no?


Ahora bien, en unas declaraciones lamentables, Santos ha dicho “me acabo de enterar”, una vez la Fiscalía habló de los pagos de Odebrecht a su campaña, y para colmo de males, ha dicho que sólo un funcionario de segundo nivel de su campaña ha sido procesado por las autoridades, como si eso significara que más no caerán o que su campaña fue menos corrupta que la de Zuluaga. Y remató diciendo "señor Fiscal, no tenga ninguna contemplación y que le caiga todo el peso de la ley a quien le tenga que caer", y yo me hago las siguientes increpaciones: ¿Qué hubiera pasado si Santos no hubiera dicho eso? ¿Acaso no hubiera investigado el Fiscal su campaña? ¿El Fiscal recibe órdenes del Presidente sobre qué debe y qué no debe investigar? ¿No conoce el Fiscal sus funciones?


En un país serio, el Fiscal, quien ha asesorado directa o indirectamente al Banco Agrario en el consorcio Navelena, a Navelena y a la Ruta del Sol, entre otros, como lo han demostrado Justicia Tributaria y Jorge Robledo (ver vídeo), y el Presidente que recibió dinero de una compañía extranjera ya hubieran renunciado. Pero este no es un país serio, y aquí muchos de los funcionarios no entienden de ética y pulcritud.





Después de que se ha destapado este impresionante caso de corrupción, a todos nos debe quedar por lo menos la sombra de la duda sobre el actuar del Fiscal, el Presidente y varios funcionarios más.



@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano



¿Tiene algo que decir? ¿Una sugerencia para dar? ¿Una opinión contraria a la expuesta en este texto? Por favor comparta sus opiniones con nosotros en la sección de comentarios. Le pedimos amablemente que use un lenguaje apropiado para este tipo de discusiones. Si usted utiliza lenguaje obsceno, Todas Las Sombras se reserva el derecho de bloquear o eliminar sus comentarios.  


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jueves, 22 de junio de 2017

Los Miserables

La reacción que uno hubiera esperado tras ese horroroso acto hubiese sido de rechazo absoluto e incondicional del hecho y de solidaridad con las víctimas. Pero no en Colombia, no aquí.

Por: Francisc Lozano*


Anne Hathaway, protagonista de Los miserables. Fuente: elterritorio.com.ar

En 1862, Víctor Hugo culminó una de sus obras maestras. Los Miserables (Les Misérables) relata la historia de varios personajes presos del hado. Estos personajes viven su vida entre la miseria más absoluta y todas las peripecias legales e ilegales que llevan a cabo para tratar de zafarse de su nefasto destino. Seres como Jean Valjean, Fantine, Javert, Eponine, Marius y Gavroche son miserables, pero son unos miserables producto de las decisiones de los demás, no por iniciativa propia. En Colombia, no obstante, hay miserables por elección.

El 17 de junio el país se fue a dormir con un gran pesar y un alto grado de incertidumbre: esa noche un grupo de asesinos activó un artefacto explosivo en un exclusivo sector de la capital colombiana (Centro Comercial Andino). Ese hecho de barbarie acabó con la vida de tres mujeres y dejó heridas a varias personas más. Las víctimas son mueres, principalmente, porque los terroristas que dejaron los explosivos usaron el baño para mujeres como el lugar elegido para perpetrar su criminal acto.

La reacción que uno esperaría tras ese horroroso acto sería de rechazo al hecho y de solidaridad con las víctimas. No obstante, en este país la miseria de muchos de nuestros compatriotas no tiene límites y llevó a muchos personajes públicos a expresarse no en contra del horrendo acto, sino para usar la muerte y el sufrimiento de los afectados para hacer política y promocionar sus odios personales. Estas son algunas de esas expresiones repugnantes:



  
Estos personajes son algunos de los miserables. Los hay de todos los matices profesionales, ideológicos y políticos; son de izquierda, de derecha y de centro. No importa de dónde vinieron ni qué estaban pensando cuando ocurrió el deplorable hecho. Ellos son los verdaderos miserables. 




@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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miércoles, 31 de mayo de 2017

Concentración, riqueza y miseria

Por: Francisc Lozano*


El Informe Mundial sobre Ciencias Sociales  de septiembre del 2016 destacó que 62 personas poseen tanta riqueza como la mitad de los seres humanos.


Concentración Riqueza y Miseria. Una aldeana pobre de Bangladesh, Todas Las Sombras, Francisc Lozano, http://todaslassombras.blogspot.com/2017/05/concentracion-riqueza-y-miseria.html
Una aldeana pobre en Bangladés. Fotografía de Balaram Mahalder


En septiembre del año anterior, se dieron a conocer los resultados del Informe Mundial sobre Ciencias Sociales en Estocolmo. En ese informe, que se centró en la desigualdad económica, se destacó que 62 personas (menos del 0,9% de la población de la Tierra) poseen tanta riqueza como la mitad de los seres humanos (más o menos 3.600.000.000 de personas). Pero la cosa no paraba ahí, también se pedía en el documento investigar a profundidad otros tipos de desigualdades asociadas al acceso a la educación, la salud y el género, porque no hay suficiente información respecto a esos aspectos, y al contar con ella se podría hacer un mejor diagnóstico sobre la desigualdad real del mundo. Un elemento que no aparece visibilizado es el de la etnia que, en países multiétnicos, representa una verdadera desventaja para ciertos grupos poblacionales (negros e indígenas, principalmente, pero no únicamente) en el camino al crecimiento social y económico.



Ante tan devastadora noticia, lo que hacen los principales medios de comunicación no es preguntarse por qué hemos llegado a un mundo en el que todos terminaremos trabajando para algunas docenas de personas o cómo vive un ser humano que está en el 30% de las personas más pobres del mundo. No, lo que hacen los medios de comunicación es felicitar a esas 62 personas por lograr concentrar, legal o ilegalmente, la mitad del dinero que existe en el mundo.


En enero del 2017, no obstante, Oxfam lanzó su estudio “An economy for the 99%” en el que destaca que “desde el 2015, el 1% de la población (los más ricos) ha poseído más riqueza que el resto del planeta Tierra”, y las desalentadoras noticias continúan:
  •  8 hombres poseen ahora la misma cantidad de riqueza que la mitad más pobre de los habitantes del mundo.

  • Los ingresos del 10% más pobre de la humanidad han aumentado en menos de 3 dólares entre 1988 y 2011. O sea, el aumento anual de sus ingresos ha sido de 0,13 dólares, o, lo que es lo mismo, 390 pesos colombianos.

  • En Vietnam, el hombre más rico gana más dinero en un (1) día que la persona más pobre del país en 10 años.



Y los hallazgos continúan, pero la conclusión es la misma: la situación es catastrófica. Saber que 62 personas tienen la mitad de la riqueza del mundo debería obligarnos a repensar el mundo y la forma en la que se hacen los negocios, pero comprender que 8 personas tienen tanto o más que la mitad más pobre de la humanidad debería destrozarnos. No llamo a la violencia o al odio hacia quienes más tienen, hago un llamado al florecimiento de ese sentimiento de humanismo, a esas intenciones de cambiar la realidad. Hago un llamado al respeto por las necesidades de los demás y a cambiar el modo en el que sólo nos sentamos a pensar en nosotros. Hago un llamado a una visión del mundo como uno solo, y no como células dispersas. Hago un llamado a pensar cómo vamos a cambiar la realidad de aquellos que tienen nada.


Algo tiene que estar muy mal con una sociedad que no sólo permite estos niveles insoportables de desigualdad, sino que además la alienta. Todos sabemos quiénes son esos 8 hombres (Gates, Slim, Ortega, Zuckerberg, Buffett, Bezos, Ellison y Bloomberg). Forbes y todos los diarios económicos y no económicos los repiten y los resaltan sin parar. A todos los vemos año tras año encabezando la lista de multimillonarios del orbe, pero ¿quién conoce a esos miles de millones que no tienen qué comer? Da para pensar, ¿no?


@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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viernes, 12 de mayo de 2017

El país de los avispados

Por Francisc Lozano*

Atardecer en Bogotá, Colombia. Fotografía de Francisc Lozano.Todas Las Sombras, El País de los avispados. Fuente: http://todaslassombras.blogspot.com/2017/05/el-pais-de-los-avispados.html






Fotografía de Francisc Lozano


Ahora que el tema de la corrupción está de moda en el país y en la región, y que todo el mundo habla de él y de Odebrecht y Reficar en particular, y que será el caballito de guerra de todos los políticos (tanto los que la quieren acabar  como los que viven de ella), llegó el momento de decirnos unas verdades en la cara:

Los colombianos, como casi cualquier otro grupo de connacionales de cualquier región afectada grave e impunemente por la corrupción, tendemos a identificar a los corruptos como a una clase distinta de persona. Una raza que, aunque humana como nosotros, parece haber venido de otro país o, más interesante aún, de otro mundo y concentrar todos los defectos o accionares que se enfrentan a la moral y a la ética.  Y este hecho es visible en casi cualquier conversación sobre corrupción que surja entre un grupo de ciudadanos. En ese tipo de charla, generalmente se habla de los corruptos como “los otros”, “ellos”, esos seres que de manera esporádica terminaron gobernando la región o dirigiendo las organizaciones que terminan impactando en la región. Nunca los identificamos como producto de nuestras sociedades y, por más doloroso que sea, son personas que nacieron, crecieron y/o se educaron en las mismas ciudades y campos que nosotros.


Sí, “esos corruptos”, como comúnmente les llamamos, son “nuestros corruptos”. Es doloroso aceptarlo, lo sé, pero es una realidad y, como realidad que es, lo mejor que podemos hacer es empezar por reconocerla para poder cambiarla. Ahora pretendo explicar por qué considero que los corruptos son producto de la misma sociedad que nos engendró a nosotros, quienes nos consideramos no corruptos.


Lo primero que voy a decir a este respecto es que una sociedad que basa su moral y su ética de desarrollo en expresiones del tipo “sea avispado, no se deje”, “el vivo vive del bobo”, “no dé papaya” y “póngale malicia indígena”, entre otras, está condenada a generar corruptos por montón. Y sí, aunque nos duela admitirlo, hemos sido criados para tratar de “darle en la cabeza” a los otros. Nuestros padres y la sociedad nos aplauden cuando demostramos que somos “avispados”, cuando somos capaces de sacar más provecho de una transacción del que debería existir para cada una de las partes involucradas. Nos sentimos héroes cuando somos capaces de comprar un producto por el mismo precio que le costó al vendedor, y si lo compramos más barato, somos geniales.


Cuando uno le pregunta a alguien “¿por qué no paga el pasaje de Transmilenio?”, después de las excusas del alto costo de transporte (que es una realidad inocultable, sobre todo si se compara con el costo del metro en metrópolis como Ciudad de México donde un recorrido vale $7 MXN, algo así como $1.080 COP) o de la imposibilidad de pagar por sus bajos ingresos, una de las primeras respuestas que da es “porque los corruptos se lo roban”. Y eso es una realidad en muchos casos, sin duda, pero no puede ser la regla para todos los casos, y aunque lo fuera, no puede ser la excusa para no pagar porque, aunque no lo queramos reconocer, eso es corrupción.


Otro ejemplo de conductas similares se da cuando tenemos que hacer una cola, con el propósito que sea (en un banco, un hospital, un supermercado, etc.), y en lo primero que pensamos, algunos de nosotros, es en una manera de llegar más rápido al final de la cola. Y, de ser posible, nos valdremos de cualquier circunstancia para lograr nuestro objetivo, como acercarnos a un conocido que está más próximo al principio de la cola. Y no nos gusta admitirlo, pero es corrupción. Y los casos son innumerables, pero el significado no: nuestra sociedad es corrupta y engendra corrupción. Y no importa si son hechos pequeños de corrupción como pasarnos el semáforo en rojo, porque, aunque no lo sepamos, tal vez así hayan empezado Samuel e Iván Moreno, Emilio Tapia y los Nule o el presidente de Odebrecht, Duda Mendoca y los colaboradores de Uribe, Zuluaga y de Santos, o los Uribe (Tomás y Jerónimo) robando a la Dian. Así que si usted quiere acabar con la corrupción, es muy posible que tenga que empezar a revisar sus actos y cambiar muchos de ellos, y después elija, no a quien le regala un tamal o un bulto de cemento, a quien tiene una carrera política sin manchas y tiene planes para atacar la corrupción. Así es que vamos a reducir o eliminar la corrupción.


@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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