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domingo, 28 de julio de 2019

La grandeza de nuestros deportistas

 

Por Francisc Lozano* 

 

Pero Nairo, que es un guerrero de mil batallas, tenía algo guardado para nosotros: ganó una etapa en Le Tour, y sirvió de inspiración para que Egan Bernal, un chico de 22 años, hoy sea el campeón de esa competencia europea. Pero no un campeón cualquiera: el primer campeón latinoamericano de Le Tour

 

Nairo Quintana, Egan Bernal, Rigoberto Urán, Sergio Henao
De izquierda a derecha: Sergio Henao, Nairo Quintana, Egan Bernal y Rigoberto Urán. Imagen tomada de: twitter.com/UranRigoberto/



Los colombianos no sabemos de puntos medios: Aquí pasamos de la tristeza máxima a la alegría absoluta en cuestión de segundos y viceversa. Un día alabamos a nuestros deportistas, y al día siguiente los apaleamos como si fueran las peores criaturas sobre la faz de la Tierra.


Recientemente, la Selección Colombia lucía sólida en su paso por la fase de grupos de la Copa América, y los colombianos estábamos rebosantes de felicidad y confianza, pero llegó el encuentro contra Chile, y nuestros futbolistas se convirtieron en lospeoresde la historia. No hubo transición.


Después vino el impresionante logro de Juan Sebastián Cabal y Robert Farah en Wimbledon, y olvidamos los triunfos de todos los demás. Y llegó el Tour de Francia, y nuestras esperanzas estaban puestas mayormente en Nairo Quintana, uno de los mejores deportistas que ha dado Colombia, pero Nairo no parece estar en su mejor momento, y comenzamos a criticarlo como si hubiésemos perdido la memoria: Nairo ha estado en el podio de las tres carreras ciclísticas más importantes del mundo, ganando La Vuelta a España y el Giro de Italia. Pero Nairo, que es un guerrero de mil batallas, tenía algo guardado para nosotros: ganó una etapa en Le Tour, y sirvió de inspiración para que Egan Bernal, un chico de 22 años, hoy sea el campeón de esa competencia europea. Pero no un campeón  cualquiera: el primer campeón latinoamericano de Le Tour


Sí, Egan es el receptor de todos honores hoy, como debe ser, pero este “es un triunfo de todos”, como acertadamente dijo Rigoberto Urán. Pero no es un logro de todos los colombianos, aunque así lo sentimos. Es un triunfo de todos los deportistas de este país, que surgen de las circunstancias más adversas que uno se pueda imaginar, y casi siempre sin el apoyo estatal. Pero también es un triunfo de todos los que pedalean en estas hermosas pero empinadas y accidentadas tierras colombianas, desde quienes llevan domicilios hasta quienes encuentran en el ciclismo un medio para divertirse. No quiero olvidar a ninguno de quienes pedalean, porque Rigo, Nairo, Egan, María Luisa Calle y todos los ciclistas profesionales en este país son la realización del sueño de millones de personas que se suben todos los días a sus ‘caballitos de acero’.


Hoy es el día de Egan, pero no nos olvidemos de los logros deportivos de Nairo, Rigo, ‘Cochise’, Parra, Calle, Botero, Orlando Duque, Cecilia Baena y todos los demás patinadores, María Isabel Urrutia, Mariana Pajón, Caterine Ibargüen, ‘Lucho’ Herrera, la Selección Colombia, Juan Cabal y Robert Farah, Pantano, Gaviria, Rentería, Oscar Figueroa y los miles, sí miles, de deportistas que siempre dejan el nombre de este país en alto, aunque el país sea tan desagradecido con sus impresionantes e improbables hazañas. La grandeza de nuestros deportistas no se mide en cuántas etapas ganan, ellos son tan increíbles que su grandeza se mide en títulos de boxeo, ciclismo, atletismo, natación, halterofilia, patinaje, tenis, fútbol y demás. 


¡Gracias por devolvernos la alegría, heroes sin capa!

@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano



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miércoles, 31 de mayo de 2017

Concentración, riqueza y miseria

Por: Francisc Lozano*


El Informe Mundial sobre Ciencias Sociales  de septiembre del 2016 destacó que 62 personas poseen tanta riqueza como la mitad de los seres humanos.


Concentración Riqueza y Miseria. Una aldeana pobre de Bangladesh, Todas Las Sombras, Francisc Lozano, http://todaslassombras.blogspot.com/2017/05/concentracion-riqueza-y-miseria.html
Una aldeana pobre en Bangladés. Fotografía de Balaram Mahalder


En septiembre del año anterior, se dieron a conocer los resultados del Informe Mundial sobre Ciencias Sociales en Estocolmo. En ese informe, que se centró en la desigualdad económica, se destacó que 62 personas (menos del 0,9% de la población de la Tierra) poseen tanta riqueza como la mitad de los seres humanos (más o menos 3.600.000.000 de personas). Pero la cosa no paraba ahí, también se pedía en el documento investigar a profundidad otros tipos de desigualdades asociadas al acceso a la educación, la salud y el género, porque no hay suficiente información respecto a esos aspectos, y al contar con ella se podría hacer un mejor diagnóstico sobre la desigualdad real del mundo. Un elemento que no aparece visibilizado es el de la etnia que, en países multiétnicos, representa una verdadera desventaja para ciertos grupos poblacionales (negros e indígenas, principalmente, pero no únicamente) en el camino al crecimiento social y económico.



Ante tan devastadora noticia, lo que hacen los principales medios de comunicación no es preguntarse por qué hemos llegado a un mundo en el que todos terminaremos trabajando para algunas docenas de personas o cómo vive un ser humano que está en el 30% de las personas más pobres del mundo. No, lo que hacen los medios de comunicación es felicitar a esas 62 personas por lograr concentrar, legal o ilegalmente, la mitad del dinero que existe en el mundo.


En enero del 2017, no obstante, Oxfam lanzó su estudio “An economy for the 99%” en el que destaca que “desde el 2015, el 1% de la población (los más ricos) ha poseído más riqueza que el resto del planeta Tierra”, y las desalentadoras noticias continúan:
  •  8 hombres poseen ahora la misma cantidad de riqueza que la mitad más pobre de los habitantes del mundo.

  • Los ingresos del 10% más pobre de la humanidad han aumentado en menos de 3 dólares entre 1988 y 2011. O sea, el aumento anual de sus ingresos ha sido de 0,13 dólares, o, lo que es lo mismo, 390 pesos colombianos.

  • En Vietnam, el hombre más rico gana más dinero en un (1) día que la persona más pobre del país en 10 años.



Y los hallazgos continúan, pero la conclusión es la misma: la situación es catastrófica. Saber que 62 personas tienen la mitad de la riqueza del mundo debería obligarnos a repensar el mundo y la forma en la que se hacen los negocios, pero comprender que 8 personas tienen tanto o más que la mitad más pobre de la humanidad debería destrozarnos. No llamo a la violencia o al odio hacia quienes más tienen, hago un llamado al florecimiento de ese sentimiento de humanismo, a esas intenciones de cambiar la realidad. Hago un llamado al respeto por las necesidades de los demás y a cambiar el modo en el que sólo nos sentamos a pensar en nosotros. Hago un llamado a una visión del mundo como uno solo, y no como células dispersas. Hago un llamado a pensar cómo vamos a cambiar la realidad de aquellos que tienen nada.


Algo tiene que estar muy mal con una sociedad que no sólo permite estos niveles insoportables de desigualdad, sino que además la alienta. Todos sabemos quiénes son esos 8 hombres (Gates, Slim, Ortega, Zuckerberg, Buffett, Bezos, Ellison y Bloomberg). Forbes y todos los diarios económicos y no económicos los repiten y los resaltan sin parar. A todos los vemos año tras año encabezando la lista de multimillonarios del orbe, pero ¿quién conoce a esos miles de millones que no tienen qué comer? Da para pensar, ¿no?


@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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viernes, 7 de abril de 2017

Ahogados en un mar de corrupción

Por Francisc Lozano*


Ahogados en un mar de corrupción, IPC, Colombia, Todas Las Sombras, Francisc Lozano, Fuente: http://transparenciacolombia.org.co/wp-content/uploads/2017/01/CPI2016_Americas_ES.jpg
Índice de Percepción de la Corrupción 2016. Fuente: transparenciacolombia.org.co

Cada gobierno tiene su gran desfalco; cada año viene con su descalabro para el bolsillo de los contribuyentes; cada mes se descubre un nuevo robo astronómico; y cada día, hora, minuto y segundo alguien se está robando algo.  Sin importar quién sea el criminal de turno, la víctima siempre es la misma: el pueblo colombiano.


Hace casi cuatro décadas, el entonces presidente de la República César Turbay expresaba lo siguiente: “hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones”. Pero se equivocaba Turbay. La corrupción no se debe reducir, se debe extirpar, así como los médicos extirpan los tumores que de otra forma terminarían por acabar con la vida de sus portadores. No se puede simplemente reducir el tamaño del tumor porque, al final terminará volviendo a crecer e invadirá el organismo por completo. Así es la corrupción, y no puede ser tolerable, aunque la realidad es que todos la toleramos o la practicamos de una u otra forma. Pero eso será tema de otra columna.


Cerca de tres años atrás, el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez calificaba al gobierno de Uribe Vélez como “el más corrupto de la historia reciente” en su columna El país que imaginamos y temimos. En ese momento, tal vez, Vásquez estaba dando en el blanco, pero con las últimas revelaciones de la fiscalía y los testigos en casos de corrupción, me temo que sólo sabremos cuál merece esa deplorable distinción cuando hayan pasado entre 4 y 6 años del gobierno de Santos y, lo que parece aún peor, creo que la competencia seguirá con los futuros gobernantes, con lo que sólo tendremos una disputa de nunca acabar por ser los laureados con tan peyorativa calificación.


A uno como colombiano ya le sorprenden muy pocas cosas, y, generalmente, esos hechos son los buenos: logros de Llinás en neurociencia, de los deportistas de la necesidad (el deporte es su única esperanza para poder comer porque sólo nos aprovechamos de su imagen para hablar bien de Colombia, pero nunca les ayudamos cuando no han logrado grandes hazañas), las selecciones colombianas de fútbol femenino y masculino, un grupo de personas que intentan proteger el medio ambiente o brindarle oportunidades a los menos favorecidos en las zonas marginales de Colombia, uno que otro político honesto que hace bien su trabajo, un grupo de médicos que no cobran por salvarle la vida a quienes lo necesitan y uno que otro caso más que se me escapa.  


Sin embargo, el día sábado 1 de abril me sorprendió por dos razones: Mocoa quedó destruida y cientos de vidas se perdieron y tal vez se seguirán perdiendo, y Uribe, Ordóñez y “Popeye” lideraron una marcha “contra la corrupción” y contra Santos. Si la marcha hubiese sido organizada por gente decente, uno podría haberse tomado el tiempo de participar porque la corrupción nos carcome y Santos es uno de esos presidentes que sólo podrá ser recordado por un par de cosas buenas y por muchas malas, así como su antecesor antioqueño. El problema es que quienes la organizaron hacen parte de la élite que más provecho le ha sacado a la corrupción.


Uribe tiene incontables casos de corrupción en su haber que han sido destapados: Ejecuciones extrajudiciales de colombianos por parte del ejército, Odebrecht, Agro Ingreso Seguro, el cartel de la contratación en Bogotá, Saludcoop, la Zona Franca de Occidente, la compra de votos para su reelección, las interceptaciones ilegales del DAS, sus exjefes de seguridad detenidos por narcotráfico, su hermano investigado por paramilitarismo, su primo condenado por paramilitarismo, y las lista sigue. Por el lado de Ordóñez uno puede destacar que fue él precisamente quien se encargó de comprar su reelección -inconstitucional- entregándole cargos a los familiares de los magistrados, corrupción dura y pura. Y si de Popeye hay que hablar, uno no puede olvidar que es uno de los mayores asesinos de la historia de este país, y que ejecutó muchos de esos asesinatos en contra de personas que luchaban contra la corrupción, por orden de Pablo Escobar. Así las cosas, Uribe, Ordóñez y Popeye tienen rabo de paja cuando de corrupción se habla, por lo que la marcha resulta, cuando menos, contradictoria. Pero como ya dije en otro momento, eso no habla mal de Uribe, Ordóñez y Popeye, eso habla mal de una sociedad inerme que endiosa a los corruptos y castiga a los honestos. La sociedad donde “el vivo vive del bobo” y de “no de papaya”.  Sí, la corrupción es culpa nuestra, nosotros somos los responsables porque aplaudimos al pillo y valoramos la “malicia indígena”. Eso nos hace corruptos a todos, a todos.


En cuanto a la destrucción en Mocoa, esa también la podemos interpretar como consecuencia de la corrupción que hizo que no se manejara adecuadamente el riesgo, y que los dineros no se hubieran invertido en las transformaciones que necesitaba la población para reducir los riesgos a los que está expuesta. Sólo hay que ver cómo Ecuador no ha sufrido los estragos que sí le han tocado a Perú y a Colombia por cuenta de las grandes precipitaciones que se han vivido en las últimas semanas, pero el tema tendrá que ser tratado en otra ocasión.


Si algo nos han enseñado las últimas dos administraciones del país, es que la reelección representa un verdadero peligro en una Nación sin control real y sin memoria histórica y política.  Porque una cosa es aguantarse un gobierno corrupto durante 4 años, pero hacerlo durante 8 o 16, como está pasando con Santos que ha continuado por los mismos caminos de Uribe, eso sí es devastador, y Reficar, Saludcoop, Odebrecht, los robos de Tomás y Jerónimo Uribe a la Dian y de Samuel e Iván Moreno y su grupo de compinches a la Nación, y los otros cientos o miles de desfalcos son una prueba de ello.


@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


¿Tiene algo que decir? ¿Una sugerencia para dar? ¿Una opinión contraria a la expuesta en este texto? Por favor comparta sus opiniones con nosotros en la sección de comentarios. Le pedimos amablemente que use un lenguaje apropiado para este tipo de discusiones. Si usted utiliza lenguaje obsceno, Todas Las Sombras se reserva el derecho de bloquear o eliminar sus comentarios.  


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miércoles, 22 de marzo de 2017

Otro color para tu sueño

Por María Gloria Pérez*



"Y el hombre... Pobre! Vuelve los ojos,
 como cuando por sobre el hombro nos llama
 una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo
 vivido se empoza, como charco de culpa en la
                              mirada.
Hay golpes en la vida tan fuertes... Yo no sé"
                                                        César Vallejo

A la memoria de mi vecina Martha Luz Ríos



Madre e hijo. Otro color para tu sueño. Todas las sombras. Fuente: https://genial.guru/admiracion-curiosidades/20-fotografias-de-mamas-hermosas-y-sus-felices-hijos-varones-417/#image1107310Madre e hijo. Fuente: genial.guru


     -Estás tan frío, hijo.
     -Sí, mamá.
     -Si pudiera abrazarte como cuando eras niño, ¿recuerdas?
     -Sí, mamá.
     -"Usted siempre está tan calientita", decías.
     -Y fue su calorcito lo que más extrañé, lo que más busqué después.
     -¿Qué pasó, acaso nadie te abrigó?
     -Todos trataron de abrigarme, pero el frío me venía desde adentro.
     -Nunca viniste a visitarme.
     -No sabía dónde estaba,nadie me dio razón de usted. Sólo al final lo supe y aquí estoy.
     -¿Nunca te dijeron la verdad?
     -No. Nunca.
     -¿Por qué no preguntaste?
     -Siempre pregunté y siempre me dijeron: "Eres muy pequeño aún, cuando seas grande entenderás".
     -Pero creciste... mira cuánto... alto y delgado... tan delgado...
     -Igual que mi papá, ¿no le parece?
     -Sí, claro, igual que tu papá. ¿Qué pasó con él? Al principio venía todos los domingos. La última vez que estuvo aquí fue en uno de mis cumpleaños, se quedó conmigo hasta muy tarde, hasta que lo sacaron. Creo que fue el vigilante quien le dijo: "Hora de partir, amigo. Lo siento, pero yo cumplo órdenes" y se fue, callado. No volvió jamás.
     -Es que siempre está muy ocupado.
     -Sí, lo sé. Y yo aquí sin poder hacer nada, antes le ayudaba mucho...
     -No se ponga triste. No ve que otra vez vamos a estar juntos.
     -Pero ha pasado tanto tiempo. Tanto...
     -No se preocupe por eso, yo supe conservarlo todo. Me quedé como clavado, fijado en ese día. El último día que usted se puso su vestido amarillo, ¿se acuerda? Nos queríamos tanto. Usted sentada frente a la máquina de coser y yo en el corredor, mirándola, y usted me sonreía y me enseñaba tantas cosas: "Son del arco iris los colores, este es el rojo, rojo es el color del amor y de la guerra; azul, color del mar, del cielo y de los sueños; y el que más te gusta mi niño, el amarillo, es el más cálido de todos". Me enseñaba  una oración y quería que la repitiera y cuando le decía siquiera una palabra, se ponía tan feliz que se alejaba de su oficio y  me abrazaba llenándome de besos. Yo jugaba con sus manos, eran alas y eran mágicas, todo lo podían. Reíamos y usted cantaba y yo trataba de imitarla: "Palomita blanca de piquito azul...". Y su calor, ese calorcito de su cuerpo, pero sobre todo el de sus pechos. Tan grandes. Con ese sabor salado y dulce de la leche. Usted tan orgullosa de sus pechos. Yo, dueño de ellos. Me servían de cojines cuando en las tardes azules de verano nos tendíamos en el patio a soñar con las nubes que pasaban por el cielo. "Esta parece un elefante, con esa trompa larga; aquella otra es una mariposa; detrás viene una bruja ¡qué fea! con la nariz tan larga y sin escoba".

     Fue para mi quinto cumpleaños que su mirada empezó a tomar color de lejanía. Sí, yo ya sabía por su mirada y sus silencios, que algo no iba bien. Era la época aquella en que las gentes se encerraban en sus casas muy temprano. La ciudad se tornó extraña. Los muchachos de la esquina ya no estaban; se acabaron los partidos de fútbol de los niños de la cuadra; mi papá guardó la cometa que hicimos en diciembre diciendo: "Por ahora no hay dónde elevarla. Esperemos a que haya buenos vientos". Poco cosía usted entonces, como si casi nadie pensara en estrenar y cuando mi papá volvía del trabajo usted o recibía con un "gracias a Dios". ¿Se acuerda? Él también estaba triste, y enojado, entonces me decía malas palabras y usted lo regañaba: "No maldiga, no maldiga que con eso no ganamos nada": y yo sin entender lo que pasaba. Ustedes encendían la radio y escuchaban, a mí no me dejaban escuchar. Él maldecía, usted rezaba y yo sin entender. Y aquellas explosiones de día y de noche, de noche y de día. Yo refugiándome en sus brazos y el miedo brotando de sus ojos y corriendo por la casa.

     El día de mi cumpleaños usted llenó la casa con bombas de colores y aleluyas. ¡Eran tan lindas las bombas de colores...!

     Yo quería unos zapatos nuevos y usted dijo: "No te los compro porqueseguro que alguien te los trae de regalo" y después dijo: "Tanto regalo y nadie te trajo los zapatos. Cuando entregue el vestido que estoy haciendo te los compro".

     Yo me quedé en la puerta, esperándola. Esperando que llegara con los zapatos nuevos, pensaba en el olorcito de las cosas nuevas, ese olorcito extraño y delicioso. Usted no llegaba y yo esperándola. Muchas personas vinieron a la casa, venían de visita, algunas mujeres lloraban y rezaban, los hombres maldecían y usted no llegaba. Me paraba en la puerta y la veía venir con su vestido amarillo y los zapatos nuevos en las manos, sonreía y me decía "Ven a probártelos, son bonitos". En la noche buscaba entre la almohada el olorcito extraño y delicioso y buscaba sobre todo su calor, mamá.

     Crecí esperándola en la puerta, de tres a seis. De tres a seis todos los días. Al principio todos parecían entender y me dejaban quedar allá parado, esperándola. "No le digan nada, él irá entendiendo". "¿Por qué no lo llevan a la escuela?, va a estar entretenido". Me llevaron a la escuela. Era bonita, tenía un patio grande y muchos corredores. Pero me angustiaba pensar que mientras estaba allí usted llegaba: "¿Y si viene y no me encuentra y nadie le dice dónde estoy, y me busca y al no verme se va otra vez...?".

      La maestra, que se esforzaba por ser buena y comprensiva, se cansó de mis ausencias, porque aunque estuviera allí sentado, cerraba los ojos y me volvía como de caucho y me estiraba lento, primero las piernas y los pies, después el tronco con los brazos y luego la cabeza y así, estirado, estirado, sentado en la banca de la escuela, salía por los techos, doblaba las esquinas y esperaba en la puerta de la casa.

     -La maestra ha dicho que no debe volver. Que se ha convertido en un problema, que no juega, ni habla, que está ausente.
     -¿Qué vamos a hacer?¿Qué vamos a hacer con él?
     -Esperar, esperar, irá creciendo y con la edad le irá llegando la razón.

     Ya no me iban a obligar. Usted iba a venir y me tendría explicar tanta demora y me tendría explicar qué era lo que yo iba a entender cuando creciera. Usted tenía una respuesta para todo, yo sabía. Mi papá, siempre tan callado lo estaba más entonces. Llegaba tarde y bebía, bebía mucho. La abuela se enfadaba pero él salía en las mañanas muy temprano y no volvía hasta muy tarde. Entraba a mi cuarto y me besaba, eran unos besos tan distintos a los suyos, tenían sabor amargo -los suyos eran dulces- y sobre todo aquel olor desagradable de sus besos, fuerte y penetrante. "¿Por qué no viene mi mamá?", "ya vendrá, ya vendrá...". Siempre lo mismo, yo dormía hasta loa hora del almuerzo, la abuela me daba de comer y me arreglaba abrigándome muy bien porque el frío no me dejaba; a las tres en punto de la tarde ella misma abría la puerta silenciosa, casi cómplice. Con el tiempo fue perdiendo la paciencia. Se la veía tan ajada y lenta, le dolía la cabeza y siempre estaba disgustada. A veces la sorprendía observándome a escondidas, con un gesto extraño; otras veces la escuché comentando con las vecinas sobre lo confuso de mi mirada, mis palabras, mis silencios, todo los mío resultaba para los demás dudoso. Y él, él no decía nada. Una mañana, muy temprano, mi papá me despertó y me dijo: "Nos vamos hijo, la abuela está cansada y enferma, te voy a llevar a un lugar donde te van a cuidar y te van a ayuda hasta que te pongas bien, ya verás...". Me abrazó fuerte y por primera vez, desde que usted se fue, sentí calor. En un maletín pequeño empacaron mis cosas, eran pocas. Ella se quedó en la puerta, diciendo un adiós con la mano, mientras con el dorso de la otra se enjugaba unas lagrimitas menudas -como ella- que despacio se le iban escurriendo.

     Desde entonces me quedé en aquel lugar sombrío. Todos vestían de blanco. Yo no hablaba con nadie, ni siquiera con el señor de barba y bata blanca que todas las mañanas venía a interrogarme y anotaba en unas hojas mi mirada, porque yo nada le decía. Era difícil mamá, muy difícil. No sabía dónde estaba y me perdía tratando de encontrar una salida para estirarme nuevamente y viajar por los tejados y llegar hasta la puerta. Nadie sonreía, caminaban presurosos y apenas me miraban. Sólo el señor de barba y bata blanca se quedaba conmigo, sentado, preguntando. Sus palabras y sus gestos eran duros, él tampoco sonreía. Parecía llevando una razón de otra perdona, seguramente más severa. Me asustaba ese señor, pero pensaba que él también debía asustarse frente a la otra persona que mandaba la razón, entonces, cuando pensaba esto, le sonreía, nunca me devolvía la sonrisa y por eso nunca le hablé. Insistía y yo callado. Cuando salía me alegraba pensando "lo van a regañar".

     Vino después el tiempo del sueño. Quizás fue mucho, no lo sé. Fue maravilloso: Llegó con su vestido amarillo y mis zapatos nuevos en las manos, eran también amarillos. Los calcé , podía hasta volar con ellos. Yo volaba, usted me sonreía y a veces también volaba. Y ese olorcito extraño y delicioso que tanto me gustaba. Reíamos y jugábamos. Otra vez aquel calor, el de su cuerpo. Hablábamos de todo.
    
     Volvimos a cantar:
     "Palomita blanca
     de piquito azul,
     tiéndele la cama
     al niño Jesús,
     que viene muy cansadito
     de cargar la cruz".
     Un día desperté y no la vi más. Un ruido sordo invadió mi mente. Frente a mí estaba el señor de barba y bata blanca, me habló y lo escuché, y entendía, y pregunté y volví a entender y otra vez pregunté y también entendí. Entonces supe dónde estaba yo y dónde estaba usted. Ya no llevaba su vestido amarillo; ni conservaba el calor de su cuerpo, y sus manos, que todo lo podían, no eran nada.

     Traté de imaginarla pero todo era confuso, Eran otras las bombas y eran otros los colores que venían al recuerdo, aquellos, los de entonces, los que usted trajo a mi vida. Sin embargo, comprendía bien de qué me hablaba él: Estallidos... vida... guerra... madre... muerte... soledades...

     Por primera vez el hombre me sonrió poniéndome una mano sobre el hombro antes de salir del cuarto. Por primera vez le dije adiós.


     Medellín, 1992/1994

   
Este cuento fue ganador del Concurso Nacional e Cuento de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia en 1996. Publicado en el periódico El Mundo, el 18 de diciembre de 1999 y por la Secretaría de las Mujeres de la Alcaldía de Medellín en su libro Ellas Escriben en Medellín, en noviembre de 2007. Todas Las Sombras  reproduce este relato bajo la autorización de su autora y para contribuir al homenaje que ella le hizo a Martha Luz Ríos, su vecina.


*María Gloria Pérez: Nació en Anorí (Antioquia), un pequeño pueblo minero que por más de 40 años ha sufrido todas las batallas de esta guerra. Estudió licenciatura en Historia y Filosofía en la Universidad de Antioquia. Se desempeñó como profesora de literatura. Ha publicado en varias revistas y ha sido ganadora de tres premios nacionales de cuento.


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jueves, 24 de noviembre de 2016

Un tiro en el pie

Por Francisc Lozano*


Humberto de la Calle, Luis Carlos Villegas, Álvaro Uribe, Holmes Trujillo, Óscar Iván Zuluaga, Mauricio Lizcano, Rangel, Iván Duque,  Equipo Negociador, Todas Las Sombras, http://todaslassombras.blogspot.com/2016/11/un-tiro-en-el-pie.html
Equipo negociador y algunos promotores del No.  Fuente: Presidencia.gov.co


Con el paso del tiempo, los juicios sobre las decisiones tomadas en un pasado “lejano” se pueden realizar con mayor precisión, y objetividad, quizá. Hoy sabemos que el plebiscito fue un error, pero no lo sabíamos hace dos meses. No obstante, creo que Santos confiaba de verdad en el hecho de que el fin del conflicto se sobrepondría a cualquier diferencia que los colombianos tuviéramos con él y su gobierno, y obviamente se equivocó. Ya sabemos muchas de las razones para su fracaso: su poca favorabilidad entre nosotros; el poder de convicción de Uribe y sus secuaces, y su capacidad para mentir y engañar a personas incapaces de ver una mentira aunque se la pongan frente a los ojos; el odio que generan Las Farc en muchos colombianos y la incapacidad para perdonar sus fechorías; la falta de una cultura de lectura de los habitantes de este país; la dejadez de más de 21 millones de colombianos que no votaron; la incapacidad del Gobierno y los partidarios del Sí para convencer a quienes no creían en el acuerdo; las decisiones tardías de Las Farc para hablar de reparación económica y pedir perdón por sus crímenes; y un verdadero convencimiento de algunos que votaron No de que ese acuerdo no era conveniente para el país, entre otras. Hoy sabemos que, con el plebiscito, Santos se pegó un tiro en el pie.


Por el lado de la “oposición”, o sea, del Centro Democrático, esta semana hemos escuchado una propuesta que parecería ser una panacea. Varios miembros de ese partido han dicho que proponen una revocatoria del Congreso porque, según dicen, esa institución "no representa al pueblo colombiano".  Yo, que siento que hay muy pocas personas que me representen en el Congreso (Jorge Robledo, Claudia López, Juan Fernando Velasco), diría “sí, ¡hagámoslo!”, pero el problema es que tengo por lo menos cuatro inconvenientes con la propuesta, y los expondré a continuación: La inviabilidad de la misma, la contradicción del CD, el favorecimiento a los terratenientes y financiadores del paramilitarismo y el desplazamiento forzado, y la mezquindad que elimina la posibilidad real de paz.  


Primero,  según dice un artículo de la Revista Semana, “en la Constitución Política no existe un solo mecanismo que permita revocar el mandato de los congresistas”. Por esa razón, la propuesta desde ya parece inviable e ilógica. No obstante, habrá que ver qué se inventan en el CD para buscarle “la comba al palo”. Ya sabemos que son expertos en mentir y engañar a personas ingenuas,  tal vez también sean capaces de revocar al Congreso. O tal vez junten el número necesario de firmas para que el mismo Parlamento se revoque a sí mismo, aunque eso sí que parece irreal. No creo que alguno de los congresistas vaya a votar contra sí mismo, pero ya veremos.


Segundo, la propuesta del CD es contradictoria. Hoy dicen que el Congreso no representa la voluntad del pueblo, y en muchos casos yo estoy de acuerdo con eso, pero hace dos años eran los más felices llegando al poder a través de una lista cerrada en la que la única cabeza visible era la de Uribe. Es decir, nadie sabía quiénes eran el resto de congresistas de la lista, pero todos llegaron a vivir del bolsillo de los colombianos sin ganarse su participación en política consiguiendo los votos de la gente con propuestas. No. Sólo tuvieron que acercarse a Uribe y esperar el resultado de las elecciones parlamentarias. Ahora que lo pienso, y aunque esos votos sí son de Uribe, no es muy diferente eso de la forma en la que Las Farc llegarán al Congreso (10 curules). Muchos dirán que Uribe sí tiene esos votos, y Las Farc no, y yo estoy de acuerdo. Esos votos son de Uribe, pero no de Valencia, Rangel, Cabal, Duque, Gaviria (José Obdulio), Guerra (María del Rosario), Gómez, Correa, Araújo, Castañeda, etc. Si quieren ver toda la lista, pueden seguir este enlace. Y sí, no los nombro a todos porque nadie los conoce.


Y la contradicción se centra principalmente en los siguientes hechos: Si el Congreso no representa al pueblo, como ellos dicen, ¿por qué no renuncian ellos a la fortuna que cada mes reciben gracias a nuestros impuestos y nos devuelven a los colombianos los más de 600 millones de pesos que cada uno de ellos ha obtenido durante estos dos años por ser parte del parlamento? ¿Por qué se esperaron dos años para llegar a esa conclusión o para hacerla pública? ¿Por qué la ilegitimidad existe para refrendar el Acuerdo de La Habana, pero no existió para que votaran a favor de la propuesta de congelar los salarios de los congresistas y no de disminuirlos como proponía Claudia López? ¿Por qué el parlamento es ilegítimo para la refrendación del acuerdo, pero no para debatir el proyecto de ley de Nohora Tovar, senadora del CD, que ha sido catalogado por muchas personas como una ley que va en contra de la restitución de tierras? ¿Por qué el Congreso es ilegítimo ahora, pero no fue ilegítimo cuando, permeado por la corrupción y comprado por los ministros Pretel de la Vega y Palacio, y Alberto Velásquez, aprobó la reelección de Uribe, que era a todas luces ilegal? La lista puede continuar, pero voy a concluir con esta pregunta: ¿Por qué cuando Uribe decía lo siguiente: “pedir a todos los congresistas que nos han apoyado que, mientas no estén en la cárcel, a votar las transferencias, a votar la capitalización de Ecopetrol, a votar la reforma tributaria” (se puede ver el vídeo en este enlace o en la parte inferior de este párrafo), el Congreso sí era legítimo, a pesar de que muchos de sus miembros terminaron en la cárcel, pero no lo es ahora que puede decidir sobre la terminación de un conflicto de más de 52 años?



                                           Uribe pide a los congresistas que le apoyaban, votar sus iniciativas antes de ir a la cárcel.


Tercero, la mayoría de cambios que se incluyeron en el acuerdo siguiendo las propuestas de los promotores del No, con el CD como principal actor, se hicieron para favorecer a los terratenientes de este país, a los impulsores del paramilitarismo y del desplazamiento forzado y, en fin, a los que se ven representados por Uribe y sus políticas acumulativas de tierra por cualquier medio, incluido el asesinato y el desplazamiento de personas. Se pueden leer algunos de los cambios en esta declaración que hizo Santos el 12 de noviembre. Uno de los principales retrocesos del nuevo acuerdo es que “el catastro –fundamental para formalizar la tierra—no modificará por sí mismo los avalúos de las tierras.”, en palabras de Santos, con lo que los terratenientes y empresarios agropecuarios que tienen tierras que no pagan los impuestos que deberían, seguirán haciéndole “conejo” al pueblo colombiano.


Cuarto, la propuesta del Centro Democrático tiene como base una mezquindad que quiere eliminar la posibilidad real de paz para Colombia.  Al CD no le interesa alcanzar una paz real, sólo le interesa usar esta coyuntura política para proteger sus propios intereses y los intereses de quienes le patrocinan, y lograr alcanzar la Presidencia en el 2018. Uribe ha intentado retrasar la firma e implementación de los acuerdos (el viejo y el nuevo) porque le afectan en sus intereses y porque los militares investigados por acciones delictivas en contra de la población civil podrían confesar delitos que le podrían implicar e implicar a sus amigos empresarios y latifundistas que patrocinaron el paramilitarismo, como declaró Petro hace varias semanas en Semana en Vivo (ver declaraciones).


La mezquindad de Uribe y el Centro Democrático es tan grande que, con tal de no ver afectados intereses sus económicos  y políticos por el Acuerdo de La Habana, son capaces de proponer una revocatoria del mismo Congreso del que hacen parte y que le asegura a cada uno de ellos más de 27 millones de pesos al mes, para que el país no cambie. Es decir, su mezquindad es tan gigantesca que prefieren renunciar a sus millonarios salarios, y ellos también, como lo hizo Santos, darse un tiro en el pie.




@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano

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jueves, 17 de noviembre de 2016

Ordóñez, el especulador

Por Francisc Lozano*


Eccehomo Cetina y Alejandro Ordóñez. Ordóñez, el especulador, Todas Las Sombras.  Fuente: http://todaslassombras.blogspot.com/2016/11/ordonez-el-especulador.html
Eccehomo Cetina y Alejandro Ordóñez. Fuente: Wikimedia


Alejandro Ordóñez Maldonado es recordado por varias facetas que ha desempeñado en su vida pública. Yo quiero referirme a cinco el día de hoy: su juventud antiintelectual, su paso por la Procuraduría General de la Nación, su defensa a ultranza de despojadores de tierras, su irracional intención de imponer el credo católico a un país laico y su férrea oposición a una paz negociada en Colombia.


El 13 de marzo de 1978, Ordóñez, de 22 años, se encontró con sus compañeros universitarios y de la organización Familia, Tradición y Propiedad en un parque de Bucaramanga para llevar a cabo una quema pública de libros y revistas que ellos consideraban “inmorales”. Se dice que entre los autores que quemaron se encontraba García Márquez y algunas revistas pornográficas. Quemar libros es una actividad en contra del intelecto y la ciencia por sí misma, pero se agrava cuando uno recuerda que el 10 de mayo de 1933 Hitler hacía lo mismo en la Alemania nazi, como lo recuerda la Revista Semana en este artículo.  Y se convierte en una actividad mucho más reveladora cuando uno descubre que Ordóñez era, o es, un asistente frecuente a las reuniones del grupo neonazi “Tercera Fuerza”, como ha sido comprobado por El Espectador y Las 2 Orillas, en el que, además, se le rendían homenajes continuamente. Pero la quema de libros y la idea de la superioridad aria no son las únicas acciones que le unen a nazismo. Lo digo porque en el 2013 Héctor Abad le preguntó si él negaba o no la existencia del “holocausto judío” como lo hacen los obispos lefevbristas a quienes él sigue, a lo que Ordóñez no respondió y,  de manera evasiva, dio por terminada la entrevista, como lo demuestra este audio. No aseguro que sea negacionista, pero sí que ante la oportunidad de demostrar que no es así, decidió callar y dejar en vilo a quienes queríamos saber su postura.


En 2009, Alejandro Ordóñez fue elegido por el Congreso para ocupar el Cargo de Procurador General de la Nación. Este cargo tiene entre sus principales funciones la defensa de los ciudadanos y los recursos públicos. Es por eso que el procurador cuenta con grandes poderes desde el punto de vista legal. Durante los casi 8 años que estuvo en ese cargo, Ordóñez logró hacerse inolvidable: impartió inhabilidades por mil a funcionarios, y se opuso tenazmente e irracionalmente a la despenalización del aborto que hizo la Corte Constitucional en 2006 de tres casos puntuales.  Y digo irracionalmente, porque su único argumento fue siempre el tema religioso, y no la ciencia que ha ahondado profundamente en el tema de la interrupción del embarazo por métodos médicos. Pero en lo que más dio de qué hablar fue en el tema de las sanciones a funcionarios. Muchos fueron sancionados porque hicieron mal su trabajo, como son los casos de Kiko Gómez, Samuel Moreno, y otros.


No obstante, muchos otros fueron sancionados por caprichos de Ordóñez, como en el caso de Piedad Córdoba (por presuntos nexos con Las Farc, nexos que la Corte Constitucional demostró que no existían), Alonso Salazar (por cumplir la sentencia de la Corte Constitucional) y a Sergio Fajardo (por un título minero). Hubo muchos otros, más de 800 alcaldes y 23 gobernadores, dice El Espectador. Hay que recordar que el procurador, además, fue acusado de nepotismo por nombrar a sus familiares y a los familiares de los congresistas que votaron y votarían por él para su reelección.  Y además, el Consejo de Estado comprobó que su reelección era ilegal porque la Constitución no la contempla para el cargo de procurador, y la tumbó en agosto de este año.   Nunca olvidaremos que se opuso a la Ley de tierras, a la adopción por parte de parejas no heterosexuales, a los derechos de la comunidad LGBTI, al matrimonio igualitario, a la libertad de culto, y a otras tantas iniciativas progresistas, en lugar de defenderlas, como era su obligación a ser la cabeza del Ministerio Público. Tampoco se nos borrará de la memoria que, en un acto de la más pura corrupción y de prevaricato, -presumo yo-, en el 2013, cuando acababa de ser reelegido -ilegalmente-, Ordóñez Maldonado modificó el decreto que determinaba el número de escoltas y vehículos y el tiempo durante el cual debían ser asignados a los jefes de la Procuraduría una vez que terminaran su período legal. Esa modificación le cuesta al bolsillo de los colombianos nada más y nada menos que $428’600.000 al mes, o lo que es lo mismo, pero más doloroso, $20.572’000.000 (sí, veinte mil millones de pesos) en un período de cuatro años, según los cálculos de la senadora Angélica Lozano (ver enlace), después de su salida por irregularidades del Ministerio Público.


Para nadie es un secreto que Alejandro Ordóñez es cercano a Uribe y a sus posturas. Lo que tal vez sí ignoren muchos es que también es cercano a María Fernanda Cabal y José Lafaurie (su esposo), quien es director de Fedegán. Y no se puede pasar por alto que, según sentencias de Justicia y Paz y las declaraciones de Salvatore Mancuso y otros jefes paramilitares, “se consideró que FEDEGAN integró activamente la estructura del Bloque Catatumbo hasta el punto de "ostentar poder de mando y control". Se le sindicó de utilizar su rol económico para materializar el cumplimiento de los objetivos criminales del Bloque Catatumbo”. Pero no sólo eso, en un revelador artículo que publicó el periódico Vanguardia Liberal el 19 de agosto de 1987 se constata que Ordóñez ha sido un continuo defensor de la existencia del paramilitarismo en Colombia (ver fotografías del artículo aquí y aquí), el hasta ese entonces concejal de Bucaramanga dijo, entre otras cosas que “impedir que los ciudadanos de bien reaccionen es obligarlos a que sean muertos, extorsionados o lacerados en su vida, honra y bienes. No podemos desconocer que las auto-defensas se ajustan a las normas de la moral social, del derecho natural y de nuestra legislación positiva. Pensar lo contrario es, por decir poco, una absurda ingenuidad”. Es claro pues que, aunque sea desde un punto de vista ideológico, Ordóñez está de acuerdo con el accionar de los grupos paramilitares y la financiación por parte de los “ciudadanos de bien” y empresarios que sólo buscaban despojar a los ciudadanos de sus tierras.



Alejandro Ordóñez y un sacerdote católico. Todas Las Sombras. Ordóñez, el especulador. Fuente: http://todaslassombras.blogspot.com/2016/11/ordonez-el-especulador.html
Alejandro Ordóñez. Fuente: El Tiempo


El credo religioso es una decisión individual e irrebatible. Cada persona puede practicar el credo que quiera en un país laico como Colombia (artículo 19 de la Constitución). Lo que no puede es usar esa excusa para imponer su credo a los demás, o eliminar los testimonios escritos de ideas diferentes a las que uno tenga en el contexto religioso. En una conferencia que dictó en México hace unos años, Ordóñez, quien en ese momento era Magistrado del Consejo de Estado, dijo, entre muchas otras cosas, que “el liberalismo es un desorden por esencia y no puede traer la paz”, en una clara referencia a la necesidad de adoptar la fe católica para poder alcanzar la paz.


Las negociaciones entre el Gobierno Nacional y Las Farc hallaron en Alejandro Ordóñez a uno de sus principales opositores. Dos de las principales razones del bumangués para oponerse al tratado de paz fueron la impunidad y la “ideología de género”. La primera es un tema verdaderamente complejo porque no se puede decir que la impunidad no haya existido en el Acuerdo de La Habana que pretendía dar por terminado el conflicto armado colombiano con esa guerrilla. No obstante, también resulta irreal decir que hay impunidad total porque, aunque es difícil que los altos mandos de Las Farc terminen en la cárcel, el acuerdo estipuló sanciones restrictivas de la movilidad y sanciones con prisión hasta por 20 años para los guerrilleros que no reconocieran su responsabilidad en actos criminales, y en ejercicio de la justicia especial del Tribunal para la Paz, fueran hallados culpables. 


La segunda razón, sin embargo, resulta ser una idiotez de proporciones indescriptibles y que sólo puede surgir por la influencia de pensamientos retrógrados e inhumanos cimentados en ideas religiosas que atacan directamente la dignidad de los seres humanos no heterosexuales. El acuerdo establece explícitamente, en la página 10, que la igualdad y el enfoque de género son “el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas autónomas, sujetos de derechos que, independientemente de su estado civil, relación familiar o comunitaria, tienen acceso en condiciones de igualdad con respecto a los hombres a la propiedad la tierra y proyectos productivos, opciones de financiamiento, infraestructura, servicios técnicos y formación, entre otros; atendiendo las condiciones sociales e institucionales que han impedido a las mujeres acceder a activos productivos y bienes públicos y sociales.” En otras palabras, el enfoque de género no busca cosa diferente a reconocer las desventuras que, en el trascurso de este conflicto de más de 52 años de duración, han sufrido las mujeres, los niños, los adolescentes, los ancianos y la comunidad LGBTI, y tratar de corregir las circunstancias que crearon esas desventuras para que jamás vuelvan a ocurrir.


Para ningún colombiano debería ser un misterio que, aunque la mayoría de muertos que nos ha dejado este desangramiento insensato del país debería corresponder a hombres, son las mujeres, los niños, los adolescentes y los ancianos quienes más han tenido que soportar la decadencia que trajo consigo un enfrentamiento fratricida. El Centro Nacional de Memoria Histórica establece que el número de víctimas fatales de esta confrontación equivale a 220.000 personas, aproximadamente, de los cuales el 81,5% son civiles. Además de eso, también informa que 1.754 personas fueron víctimas de violencia sexual y 6.421 niños y adolescentes han sido reclutados por grupos armados ilegales. Esas razones, y el hecho de que históricamente nuestras mujeres hayan sido sometidas a seguir las “órdenes” de los hombres y ser víctimas del machismo que aún domina nuestra sociedad, son las que han motivado la inclusión y el desarrollo del enfoque de género en el acuerdo. Eso es capaz de entenderlo cualquiera que sepa leer críticamente, cualquiera.


Ordóñez mostró nuevamente que su interpretación de la legitimidad y la moral están asociadas con su beneficio personal. El pasado 15 de noviembre, en declaraciones a la prensa, Ordóñez Maldonado dijo, entre otras cosas, que “el Congreso de la República no cuenta con la legitimidad para avalar el nuevo acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc”. Y lo paradójico e irritante de eso es que ese mismo Congreso sí contó con la legitimidad para reelegir a Ordóñez como procurador, aunque él mismo había comprado sus votos con prebendas y nombramientos a sus familiares, y la reelección era a todas luces ilegal y anticonstitucional. Es por eso que además de corrupto, antidemócrata y retrógrado, considero que Ordóñez es un especulador, y que se ha aprovechado de su posición y de su fe católica para confundir personas incautas, y para mejorar su reputación entre las personas que comparten sus ideas eugenésicas, belicosas e inhumanas.  


El colmo:  en un hecho sin precedentes, el pasado 15 de noviembre, la Procuraduría General de la Nación le impuso a Ordóñez la "condecoración 'Mérito a la Excelencia 2016", como se puede observar en su página de Twitter. Hemos perdido lo poco que nos quedaba de cordura.



@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano

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