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miércoles, 12 de octubre de 2016

Todos Son Desechables para Uribe

Por Francisc Lozano*

Todos son desechables para Uribe. Juan Carlos Vélez y Álvaro Uribe. Fuente: https://todaslassombras.blogspot.com.co/2016/10/todos-son-desechables-para-uribe.html
Juan Carlos Vélez y Álvaro Uribe. Fuente: pbs.twimg


Una noche cualquiera, hace unos 10 años, me encontraba caminando de vuelta a casa después de culminar mi labor en el supermercado local.  En mi recorrido me encontré a mi profesor de inglés y padrino. Él estaba coordinando el descargue y almacenamiento de unas frutas y verduras. Me detuve para saludarle, y me dijo: “Mirá como trabaja de duro ese muchacho”. A esto, yo le respondí: “Sí, lástima que sea un desechable”.  Germán se quedó mirándome fijamente a los ojos y me dijo: “¿Cómo que un desechable? ¿Cómo se puede decir que una persona es un desechable?” Hasta ese momento de mi vida, nunca había pensado en el significado real de una palabra como desechable, y desde ese día, no he vuelto a usar esa palabra para calificar a persona alguna. La razón es sencilla: no creo que una persona se pueda desechar.


Ahora bien, en el contexto político colombiano sí hay alguien que, aunque probablemente no use la palabra, practica la acción de desechar de manera constante. Su nombre es Álvaro Uribe. El senador tiene un modus operandi digno de los grandes capos de la mafia: Al Capone, Luciano y Costello, por ejemplo. Cuando estos personajes necesitaban de alguien, le mantenían en su círculo más cercano y le delegaban funciones que demostraban que era digno de confianza. Una vez estas personas caían en desgracia o ya no eran útiles, desaparecían de esos círculos cercanos. El método de “desaparición” no es relevante en este momento, porque sólo me quiero referir al alejamiento físico que ocurría entre los capos y sus servidores.


Ahora enumeraré algunos de los casos en los que Uribe ha abandonado a su suerte a sus más fieles servidores cuando ya no le han sido de utilidad:

Diego Palacio y Sabas Pretelt se desempeñaron como ministros de Uribe durante su primera administración (2002-2006).  Con el propósito de asegurar la reelección de Uribe para su segundo período, Palacio, Pretelt y Alberto Velásquez “corrompieron” (como dice la sentencia de La Corte Suprema de Justicia) a dos parlamentarios de provincia para que cambiaran su voto y éste fuera favorable a la reelección de Uribe y la modificación ilegal de la Constitución Política de Colombia. Los parlamentarios eran Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, quienes también terminaron presos.


Andrés Felipe Arias, el popular ‘Uribito’, ha sido condenado por la justicia colombiana por robarse los fondos del Estado para entregárselos a grandes terratenientes y empresarios del agro con el propósito de que éstos, una vez terminado el segundo período de Uribe, financiaran la campaña a la presidencia de Arias. Este desfalco al erario se llama “Agroingreso Seguro”, pero sólo buscaba un ingreso seguro de dineros a la campaña de Arias. Una vez se destapó el escándalo, Uribe se hizo a un lado y cambió a su sucesor favorito (Arias) por su nuevo sucesor: Santos.


Jorge Noguera, Rito Alejo del Río, María del Pilar Hurtado, Bernardo Moreno, Mauricio Santoyo, Luis Alfonso Hoyos, entre otros, también hacen parte de ese grupo de “buenos muchachos” que acompañaron a Uribe durante sus gobiernos, pero terminaron siendo condenados por narcotráfico, tráfico de influencias, paramilitarismo y otros delitos contra la patria y la población civil. Aunque Uribe sigue diciendo que son “buenos muchachos”, nunca ha sido capaz de confesar que él también estuvo involucrado en esos temas o que, en caso de no haber estado involucrado, esas personas no son buenos muchachos.


No olvidaremos a Mario Uribe, primo del hoy senador, a quien se ha condenado por paramilitarismo y con quien Uribe no ha querido ser ligado, a pesar de que hizo lo posible y lo imposible para que le dieran asilo político en Costa Rica cuando supo que lo estaban investigando por tener vínculos con los paramilitares y las barbaries que estos han cometido.


Pacho Santos, leal escudero del senador, también sabe lo que es recibir la traición de Uribe: en el proceso para elegir el candidato del CD para las elecciones presidenciales del 2014, Uribe urdió una estrategia para dejar por fuera de la contienda a Francisco Santos (primo del presidente) por una sencilla razón: no iba a ser capaz de lograr votos. Uribe impuso entonces a Óscar Iván Zuluaga, “el mejor ministro de hacienda de América Latina”, según dijo una publicación que nadie conoce, pero que, de acuerdo con Zuluaga, era muy importante.


Hemos llegado al 2016, y Uribe mantiene su modo de operación inmodificable: el pasado 5 de octubre, Juan Carlos Vélez dio unas declaraciones a La República en las que contaba lo que ya todos los que votamos SÍ en el Plebiscito sabíamos: que el CD es un nido de mentirosos y criminales, y que habían convencido a los colombianos de votar NO, a través de cientos de mentiras, apelando a la credibilidad que tiene Uribe, y a la incapacidad para leer que define a la mayoría de habitantes del país. Lo importante de las declaraciones es que decían que los que los hemos denunciado teníamos razón. Tras ese escándalo, Uribe le pidió a Vélez que renunciara al partido, y que dijera una mentira más por él, que dijera que todas las verdades que entregó a La República eran mentira y que habían sido sacadas de contexto. Desde ese día Uribe abandonó a su buen muchacho Vélez, y lo abandonó por mentiroso, a pesar de que hasta hace un año era “buen gerente, gran líder y transparente”, como lo demuestra este vídeo (clic para verlo), o “decencia en la política. Gente honorable, de manos puras”, como mencionó en este otro.


El 11 de diciembre dijo que no le aceptará la renuncia porque le estima mucho. Pero son patrañas: sólo quiere mostrarse como un padre benevolente que perdona a su hijo descarriado para mejorar su imagen entre los colombianos. Hasta en eso es un demagogo. Usa a sus seguidores para obtener la mayor rentabilidad posible de cada situación. ¡Patrañas!



**En noviembre del 2017, Uribe, usando una vez más su ya conocida forma de deshacerse de quienes ya no representan utilidad para sus planes, le prohibió a Óscar Iván Zuluaga que se presentara al procedimiento interno de selección de un candidato único del Centro Democrático. Zuluaga ya había estado a punto de lograr la Presidencia de la República en el 2014 y es, junto a Uribe, Duque, Valencia, Cabal y Holmes Trujillo, uno de los representantes más conocidos de su partido político.
Las razones que esgrimió Uribe para dejarlo por fuera son, en su mayoría, válidas: Queda poco tiempo para armar su campaña, su nombre aún no ha sido completamente exonerado de sus vínculos con Odebrecht, etc. Pero la forma sentimentaloide que Uribe le ha dado a su decisión sí que es una farsa. El senador dijo, entre otras cosas: "La política se hace ingrata cuando obliga a decisiones que afectan intereses legítimos de compatriotas a quienes se quiere y se respeta". Uno podría creerle, si no hubiera visto como en el pasado ya se había deshecho sin amago de arrepentimiento de los otros personajes a quienes, como en el caso de Zuluaga, les llegó la mala hora.


Uribe siempre ha considerado que sus seguidores y colaboradores son útiles siempre que sirvan a sus propósitos, y hasta que caigan en desgracia. A partir de ese momento, a partir de que se ven envueltos en la desgracia, les abandona a su suerte porque todos son desechables para Uribe.




**Este texto fue escrito originalmente en octubre del 2016, y ha sido modificado en noviembre del 2017 para actualizar la nueva movida con la que Uribe  sacó del camino a Zuluaga, como antes ellos dos habían hecho con Francisco Santos.

@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la Organización Grameen Caldas; fue Director de la Fundación Funeducol; Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador en Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y convicción. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano



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jueves, 6 de octubre de 2016

La Campaña de la Infamia


Por Francisc Lozano*


La Campaña de la Infamia. Fuente: https://todaslassombras.blogspot.com.co/2016/10/la-campana-de-la-infamia.html
Juan Carlos Vélez Uribe. Autor: Jcvelezuribe

El 7 de diciembre de 1941, la armada japonesa atacó la base militar estadounidense de Pearl Harbor en Hawái. El ataque ocasionó muchas pérdidas de tipo material y una gran cantidad de muertes, las pérdidas más dolorosas que la guerra puede ocasionar. Como respuesta a ese ataque, USA entró a participar sin vacilaciones de la Segunda Guerra Mundial, la cual terminó con los nazis derrotados y con la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, institución que a la postre se convertiría en la Unión Europea. Ese 7 de diciembre del 41 ha sido marcado, en los anales de la historia, como “El Día de la Infamia”. Al igual que con los atentados del 11 de septiembre, hay muchas dudas sobre cómo pudieron ocurrir estos ataques sin que el ejército o la fuerza aérea de USA pudiese detectarlos. Esas dudas surgen puesto que los japoneses lograron viajar durante 11 días desde Japón hasta Hawái, y nunca fueron detectados en su travesía. Pero no nos centraremos en esto hoy, culminaré este asunto diciendo que la historia siempre es escrita por los ganadores, y como USA y los demás países aliados ganaron, ese día se llama “El Día de la Infamia”.

Ahora me referiré a Colombia y la difícil situación institucional, y hasta anímica, que enfrenta después de los resultados políticos del pasado 2 de octubre en los que el NO al plebiscito salió avante. Tengo que advertir aquí que, si mi lector es un uribista incapaz de aceptar la crítica hacia el senador, es mejor que abandone inmediatamente la lectura de esta columna de opinión.

Para los que se hayan quedado, seguiré con la exposición de argumentos: el día 4 de octubre del 2016, el senador Álvaro Uribe le concedió una extensa entrevista al Canal RCN (se puede ver la entrevista dándole clic al vínculo anterior). En esa entrevista se notó que Uribe, como ya lo habíamos advertido previamente, no tenía ningún plan para “mejorar” los acuerdos de La Habana como había repetido incansablemente, no. Si algo se pudo ver en esa entrevista, es que Uribe lo único que quiere es retrasar la implementación de los acuerdos, para ser él quien les dé la aprobación final (sí, todavía se cree el presidente del país), mostrar su caudal político para asegurarse de que su candidato a la Presidencia quede muy bien parado frente a la opinión pública y las elecciones del 2018, y modificar el apartado del Tribunal Especial para la Paz del Acuerdo de La Habana para que los militares que estén presos o siendo investigados por delitos contra la población civil, en el marco del conflicto armado colombiano, no cambien verdad por libertad, como propone este acuerdo.  

Cuando, en esa entrevista, uno de los periodistas le preguntó por qué si renegociar los acuerdos era tan fácil “para que Las Farc le acepten ir a la cárcel; para que Las Farc le acepten no tener elegibilidad política; para que Las Farc acepten lo que usted plantea, que se parece más a un sometimiento a la justicia y no una negociación…”, ¿no iba él a negociar con Las Farc en La Habana si el Presidente le autorizara para ello?, Uribe respondió: “… Ahora, si yo te digo: sí, me voy para La Habana, Yamid, yo estaría usurpando competencias que no tengo porque es el Gobierno Nacional el que  negocia y dirige las negociaciones… Y te lo voy a decir desde el punto de vista práctico…: es inútil proponer, nosotros, algo a Las Farc desde el punto de vista jurídico, político y de conveniencia si el Gobierno no ha aceptado previamente corregir…”. Olvida Uribe que, con el NO al plebiscito, le entregaron a Las Farc el poder de decisión sobre si se puede seguir negociando o no, y que esa no es la facultad del Gobierno Nacional, como lo expliqué en otra columna.

A Uribe no le interesa que los militares digan la verdad porque él saldrá implicado en esos delitos cometidos por ellos, de eso no hay duda. Gustavo Petro, quien conoce de primera mano el conflicto colombiano porque fue guerrillero del M-19, senador de la República, y alcalde de Bogotá, dijo en unas declaraciones a Semana en Vivo (Ver declaraciones) que: “entonces le están diciendo al general, al coronel, al teniente, al soldado: oiga usted, Uribe les dice:  ustedes van para la justicia ordinaria, ¿por qué?... ¡Ah! Porque los acuerdos dicen que ese tribunal especial cambia los beneficios jurídicos por verdad. Entonces, lo que debería decirle el señor Uribe de frente a los colombianos es que teme que los militares confiesen y que por eso se tiró el proceso de paz con Las Farc y auspició el NO. Porque él, personalmente, como presidente de la República que fue y como Gobernador de Antioquia que fue, teme que unos militares confiesen cosas que él no quiere que confiesen y por eso, entonces, los sacrifica, sacrifica a los militares… Intenta no dejarlos llevar hacia el Tribunal Especial para que no paguen cárcel, para que no lo juzgue La Corte Penal Internacional, para que no queden enredados en procesos como el del general Uscátegui (ver documental)… Porque van a confesar. Entonces, me parece que ahí hay un tema de fondo: que es que detrás de la campaña del No hay el intento de ocultar realidades que sucedieron en esta historia.”

Ahora bien, en un hecho sin precedentes, el señor Juan Carlos Vélez quien fungió como el director de la campaña del NO por parte del Centro Democrático (CD), el partido de Uribe, ha hecho algunas de las siguientes declaraciones al diario La República (se puede leer la entrevista en el enlace anterior) después del triunfo del NO:

La campaña del Sí fue basada en la esperanza de un nuevo país, ¿cuál fue el mensaje de ustedes?
La indignación. Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca. (berraca o verraca: indignada, enojada)

¿Cómo fue la estrategia?
Descubrimos el poder de las redes sociales. Por ejemplo, en una visita a Apartadó, Antioquia, un concejal me pasó una imagen de Santos y ‘Timochenko’ con un mensaje de por qué se le iba a dar dinero a los guerrilleros si el país estaba en la olla (sin dinero). Yo la publiqué en mi Facebook y al sábado pasado tenía 130.000 compartidos con un alcance de seis millones de personas.
Hicimos una etapa inicial de reactivar toda la estructura del Centro Democrático en las regiones repartiendo volantes en las ciudades. Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación. En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios. En cuanto al segmento en cada región utilizamos sus respectivos acentos.  En la Costa individualizamos el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela.  Y aquí el No ganó sin pagar un peso. En ocho municipios del Cauca pasamos propaganda por radio la noche del sábado centrada en víctimas.

¿Cuál es el Top 5 de empresas que más aportaron?
Organización Ardila Lülle, Grupo Bolívar, Grupo Uribe, Codiscos, y Corbeta.

¿Por qué tergiversaron mensajes para hacer campaña?
Fue lo mismo que hicieron los del Sí.”

Hoy Uribe ha negado que lo que dijo Vélez esté apegado a la verdad y ha dicho, igual que Juan Carlos Vélez, que corresponde a una tergiversación de sus palabras. Resulta curioso ese hecho porque hace unas cuantas horas, el mismo Vélez difundía la entrevista que le habían realizado de manera continua y con gran orgullo:


Juan Carlos Vélez Uribe entrevista a La República. Fuente: https://todaslassombras.blogspot.com.co/2016/10/la-campana-de-la-infamia.html


















Como denunciamos muchos promotores del SÍ, de manera previa al plebiscito, hubo muchas mentiras para apoyar el NO.  Y muchos colombianos incautos que NO LEYERON los acuerdos, o que, aunque los hayan leído, creen en la palabra del uribismo como si fuera palabra de Dios, tomaron la decisión de votar NO el 2 de octubre de 2016, con base en las mentiras que dijeron, entre otros, el CD, empresarios, políticos, y muchos pastores, ministros y sacerdotes cristiano-católicos, quienes olvidaron su compromiso con el perdón, el mismo que promulgó Cristo. Los religiosos abandonaron las enseñanzas de Cristo, y se centraron en mensajes de odio contra las familias no tradionalistas y contra las personas no heterosexuales para destruir una oportunidad de solucionar los conflictos de nuestro país. Usaron ideas tan insulsas como: "nos van a imponer la dictadura del homosexualismo"; "nos quieren imponer la "ideología de género"". Todas una sarta de idioteces que se hubiesen caído por su propio peso después de haber leído conscientemente por lo menos el primer punto del Acuerdo, pero no, los colombianos prefieren no leer y escuchar a cualquier personajillo con ínfulas de gran pensador como Arrázola, quien usa a dedo cualquier versículo de La Biblia (se puede ver el vídeo) para traficar con las mentes de los incautos. Algunos cálculos hablan de 2 millones de votos proporcionados por los cristianos en contra del plebiscito. No son todos los que votaron por el NO, aclaro.

Uribe comprobó que lo que dijo Vélez es verdad al publicar en su Twitter lo siguiente:

Hacen daño los compañeros que no cuidan las comunicaciones: Álvaro Uribe. Fuente: https://todaslassombras.blogspot.com.co/2016/10/la-campana-de-la-infamia.html














La manipulación y desinformación han sido unos factores determinantes en el resultado que obtuvo el plebiscito el domingo anterior, lo mismo pasó en el Reino Unido, y podría pasar en USA en las próximas elecciones. Si no se elige a Trump allá, los colombianos y los británicos seremos recordados como los ciudadanos más torpes del mundo por un buen tiempo.


Lo que hemos visto, de parte de Uribe y su séquito, no es una campaña de por el bien de Colombia ni por acabar con la impunidad que ellos dicen existe en el Acuerdo de La Habana, no. Es una campaña de la infamia y los colombianos la dejamos progresar y derrotar las esperanzas de un mejor país y de una verdadera reparación para las víctimas del conflicto armado colombiano.

Una vez más hemos visto las consecuencias de haberle permitido a un pueblo, que no lee, que tomara la decisión política más importante en el último siglo de historia, después de permitir el sufragio femenino en el 53 y la creación del Frente Nacional en el 58. No voy a criticar la decisión de Santos, critico la forma en la que los colombianos le respondimos a la responsabilidad política, humana, social y económica de terminar los enfrentamientos con Las Farc y traicionar a muchas víctimas que le apostaron rotundamente al SÍ.



@Franzlozano



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*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia.  Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la Organización Grameen Caldas; fue Director de la Fundación Funeducol; y Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change. Es escritor por gusto y convicción. Puede contactarle en su Twitter: @Franzlozano