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domingo, 3 de diciembre de 2017

Congreso S.A.

Por Francisc Lozano*



Por los yerros cometidos por Santos, quien decidió manejar su relación con el poder Legislativo a través dádivas y dineros para incentivar la corrupción, y la falta de compromiso de muchos congresistas con el futuro del país y con los ciudadanos que los llevaron al Parlamento, este es un Congreso S.A., o lo que es lo mismo: una máquina de hacer dinero para sus financiadores y olvidarse de su función principal: hacer de Colombia un país mejor para todos.



Senado de la República de Colombia. Imagen de: Globalrights.info, Todas Las Sombras, Congreso S.A.
Senado de la República de Colombia. Imagen de: Globalrights.info

Hasta antes del primer Gobierno de Santos, a la posibilidad que tenía un congresista de solicitarle al Ejecutivo una partida presupuestal para ser invertida en la circunscripción que representa, se le llamaba “auxilio parlamentario”.  Los auxilios parlamentarios no son nuevos. Según lo relata Alfonso Palacio, “En la Constitución del 86, a pesar de todo, el Congreso tenía la iniciativa para poner cualquier clase de leyes [incluyendo las relacionadas con gastos, inversiones y obras públicas]”, pero en 1968 se prohibió rotundamente. Con la Constitución del 91, esa capacidad revivió, y con la ascensión de Santos al poder, empezó a llamársele, de manera coloquial, “mermelada”.



Los auxilios parlamentarios tienen, en principio, un propósito loable: Permitirle al congresista la participación en los planes de inversión económica y social que la rama ejecutiva tiene para cada departamento. Y como -se supone- el congresista representa a los habitantes de una región, el Gobierno le está dando participación a los ciudadanos en las decisiones que toma sobre en qué invertir. Y digo que es loable en principio, porque muy pocos congresistas representan realmente a los ciudadanos y gran parte de los planes de inversión terminan sirviendo intereses particulares en las regiones. Muchos parlamentarios están en el Congreso para aprobar leyes que le permitan a sus familiares y/o financiadores de sus campañas hacer dinero con los recursos públicos. 



Y es precisamente en esos casos en los que los auxilios se convierten en la manera más eficaz que tienen los corruptos para desangran el erario, y en consecuencia a la Nación. Cuando a un parlamentario se le aprueba la financiación de un proyecto de infraestructura en su departamento por $100.000.000.000, por ejemplo, él (o ella) le dará la orden al alcalde o gobernador de contratar con la firma constructora que le financió la campaña. Esta constructora se encargará de inflar los costos de construcción hasta que se asegure de obtener entre sus ganancias por lo menos 2 o 3 veces el dinero invertido en la campaña del congresista. Así es como los proyectos terminan valiendo dos veces más de lo que en teoría costaban, construidos con materiales inadecuados y muchas veces no se culminan. Decir que todos los congresistas hacen lo mismo sería una irresponsabilidad de mi parte porque sé que hay gente en el Parlamento que sólo intenta ayudar a mejorar el país, pero lo anterior es más o menos un recuento de cómo funcionan los auxilios, la financiación de las campañas y la ejecución de obras civiles a través del país.


En las últimas semanas hemos visto a un Congreso más ineficiente que de costumbre, a pesar la vital importancia que los proyectos de ley que cursan en esta institución tienen para el futuro del país. Se han estado discutiendo la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), las Circunscripciones  Especiales de Paz y la Reforma Política, entre otros. Y la importancia de los tres anteriores está en que el primero permite crear una institución transitoria para que juzgue a los miembros de los grupos armados inmersos en el conflicto colombiano y le permita a quienes no hayan cometido actos de lesa humanidad hacer política. El segundo es, en resumen, la posibilidad de que las personas que más han sufrido en este conflicto puedan tener representantes en el Congreso para que legislen por ellos. Su aprobación o no está en el limbo porque sólo 50 senadores dieron su voto de aprobación. Y el tercero permite que los movimientos y partidos políticos pequeños presenten listas conjuntas para aspirar a los escaños de todas las instituciones públicas del país que, de otra forma, terminan principalmente en manos de los partidos políticos con maquinaria (La U, CR, CD, Conservador, Liberal), poder y dinero para comprarlos.  


Ninguna de esas tres iniciativas representa ganancia para los congresistas que se oponen porque no hay transferencias económicas de por medio, ni pueden amasar más poder del que ya tienen a través de ellas. Por eso han decidido trabajar a media máquina; retirarse del recinto (Centro Democrático), a pesar de haber acabado con el espíritu de la ley (darle voz a los olvidados por todos); votar en contra, aunque durante 7 años han vivido del Gobierno para hacer sus campañas (Cambio Radical, Liberal, La U, Conservador); y obligar al Gobierno a hundir la reforma porque ella les quitaría la posibilidad de acumular todo el poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial a nivel nacional. Pero no sólo eso, muchos de los congresistas están esperando a que Santos les apruebe nuevas partidas (auxilios, mermelada o como las quieran llamar), para poder darle los votos que el proceso de negociación entre el Gobierno y las Farc requiere para poder ser una realidad. 



Congreso de la República de Colombia. Imagen tomada de: Wikimedia.org, Congreso S.A., Todas Las SombrasCongreso de la República de Colombia. Imagen tomada de: Wikimedia.org

Por los yerros cometidos por Santos quien decidió manejar su relación con el poder Legislativo a través dádivas y dineros para incentivar la corrupción, y la falta de compromiso de muchos congresistas con el futuro del país y con los ciudadanos que los llevaron al Parlamento, este es un Congreso S.A., o lo que es lo mismo: una máquina de hacer dinero para sus financiadores y olvidarse de su función principal: hacer de Colombia un país mejor para todos.


Ñapa: Si usted quiere hacer patria y construir Nación, le invito a leer este artículo en el que le contarán quiénes son los congresistas que se oponen a que el país abrace una paz de verdad y transforme las instituciones corruptas que tienen las riendas del presente y el futuro de Colombia. Cuando lea el nombre del parlamentario por el que usted votó o dejó de votar hace 3 años, recuérdelo bien para que le dé el castigo que se merece por no hacer respetar su mandato. Cuando vaya a votar el próximo año, elija a alguien que sí sea decente y se preocupe por su bien y el de sus hijos. Por favor no lleve más parásitos al Congreso. Le adelanto unos nombres: Álvaro Uribe y toda su secta, Viviane Morales, Hernán Andrade, Juan M. Corzo (sí, el mismo al que “no le alcanza su sueldo para echarle gasolina a sus carros”), Sofía Gaviria, Carlos F. Galán y Cambio Radical, Álvaro Ashton, etc. No se olvide de revisar la lista.


@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Y hasta cuándo Gerlein?

Por Francisc Lozano*

Roberto Gerlein durmiendo en el Congreso, ¿Y hasta Cuándo Gerlein? Todas Las Sombras. Fuente: http://todaslassombras.blogspot.com/2016/12/y-hasta-cuando-gerlein.htmlRoberto Gerlein durmiendo en el Senado en la plenaria para la refrendación de acuerdo Gobierno-Farc.

Roberto Víctor Gerlein Echavarría no es un colombiano del común. Nació en Barranquilla allá por el año 1938. Y digo que no es un colombiano del común porque nació en el seno de una familia con gran caudal económico y con un poderío político envidiable.  Su abuelo, Julio Gerlein, era el propietario de un reconocido almacén en la capital atlanticense. Su tío, Julio Gerlein Comelín, fue el fundador de la Zona Franca de Barranquilla, y la dirigió por mucho tiempo. Su madre, Conchita Echavarría, era la nieta de Esparquio González, uno de los conservadores más importante del Atlántico. Su hermano Julio es un contratista con gran poder que se encarga de la financiación de las campañas electorales. Su otro hermano, Jorge (quien murió en mayo de este año), era el encargado de poner la cara en las campañas, de la maquinaria, y también se desempeñó como congresista en el pasado.  Con una familia como esa, no es extraño que Roberto Gerlein haya sido un político destacado desde que era muy joven.  Cuando tenía 21 años ya era el Secretario Privado de la Alcaldía de Barranquilla, y en 1968, con tan sólo 29 años de edad, pisó el suelo del Congreso como parlamentario por primera vez. ¡Todo un hito!



No es un secreto tampoco que, o no debería serlo, Gerlein es el congresista que más veces ha logrado una curul en Colombia y que es, además, el congresista más veterano que tiene el Parlamento hoy por hoy. Ha sido representante a la Cámara entre 1968 y 1973, y desde 1978 hasta nuestros días, Gerlein se ha desempeñado como senador. ¡Lleva 45 años en el Congreso!, sí, ¡45! No obstante, según cifras de Congreso Visible, el hoy senador sólo ha presentado 37 proyectos de ley en eso 45 años, ¡ni siquiera uno por año!, y lo que resulta aún más increíble es que sus proyectos de ley apenas empezaron a aparecer desde el 3 de octubre del 2006, por lo que vale la pena preguntarse: ¿Qué hizo en los otros 28 años como senador? Es necesario aclarar que las estadísticas presentadas sólo se llevan desde el 98, pero si entre ese año y el 2006 no hubo proyectos presentados por Gerlein, es muy probable que tampoco los haya habido antes de ese año. Tan sólo 37 proyectos es un hecho que debe generar tristeza y vergüenza, sobre todo si se compara con las cifras que Robledo, senador desde hace 14 años, Claudia López, senadora desde hace 2 años, y Angélica Lozano, representante a la Cámara desde el 2014, que son 49, 52 y 53, respectivamente. En cuanto a debates de control político también se raja. Gerlein Echavarría ha realizado un total de 18 en 45 años, parece que no hubo muchos asuntos mal manejados en el país durante todo ese tiempo, a juzgar por la irrisoria cantidad de citaciones que realizó, y que de nuevo se ve superada por los otros tres congresistas mencionados anteriormente. En ese rubro Robledo tiene 174, López 19, y Lozano 27.  No quiero implicar que la única manera de medir la eficiencia de un parlamentario sea con las cifras anteriores, pero sí me resulta sospechoso que en 45 años de labor haya tan poco para mostrar.


Y en los asuntos que se refieren a la política, la corrupción y la fortuna de su familia, hay varios temas que generan, cuando menos, sospechas.  En una columna del 2006, Daniel Coronell escribía lo siguiente:

“La Policía encontró en un apartamento (…) en Barranquilla más de 4.000 cédulas. La dueña de casa, Patricia Margarita Judex, tenía además documentos de registro electoral y 150 planillas con dos nombres impresos: Jorge Gerlein, seguido de la palabra 'Cámara', y Roberto Gerlein, con el rótulo 'Senado'.” Y continuaba así: “Las planillas tenían cuatro columnas. La primera llevaba el nombre del elector. La segunda, el número de la cédula. La tercera, la mesa y la zona en la que estaba inscrito cada votante, y la última, anotaciones como: Eternit, cemento y ladrillos.”, pero eso no era todo, Coronell expresa que “el domingo de elecciones, el periodista Diego Fajardo del canal Caracol -con buen olfato- se fue a 'El Pueblito' y llevó su cámara. Allí encontró y grabó a varios habitantes moviendo carga en carros de balineras. Transportaban tejas de Eternit, cemento y ladrillos.”, y que “fue suficiente una pregunta del periodista para que esas personas relataran que habían recibido los materiales de construcción a cambio de votar por Gerlein.” Su columna cuenta además lo siguiente: “Cuando la Registraduría contó los votos surgió una nueva coincidencia: Roberto, el senador, obtuvo en el Atlántico 47.499 votos. Jorge, el representante, logró un número sorprendentemente parecido: 47.788.” Hoy, 10 años después, aún no se conocen los resultados de esa investigación y tal vez nunca se conozcan.


En el tema de contratación estatal también hay varios hechos que deberían generar como mínimo suspicacias. Dice el periódico El Tiempo que “Julio Gerlein, el mayor de los tres hermanos es el que está al frente de Valorcom, una constructora creada en 1992 y en la que la familia tiene grandes intereses. Es el que aporta la plata para la campaña.” Valorcom ha logrado, además, licitaciones para la construcción de troncales de Transmilenio, Transmetro, acueducto y alcantarillado en el Atlántico. Esa constructora tiene, asimismo, concesiones viales en la costa caribe e incluso en Cundinamarca y un contrato para la rehabilitación de la vía que conduce de Sincelejo a Barranquilla por la suma de $15.288’000.000, pero no sólo eso, según el diario capitalino, “hace parte de un consorcio que busca quedarse con una licitación de 1,2 billones de pesos para adecuación del río Magdalena.” Habría que analizar cómo se obtuvieron esas licitaciones para determinar los niveles de corrupción existentes o no en esos procesos.  Pero lo que sí es claro es que cada campaña ha sido financiada doblemente por los colombianos, porque las contrataciones con las que se financian las campañas son estatales, y los candidatos que obtengan “por lo menos la tercera parte de los votos depositados por la lista que haya alcanzado escaño con el menor residuo. se hacen acreedores a la reposición de votos, de acuerdo a la Registraduría Nacional.


En los últimos años, los hechos más destacados que se relacionan con el senador barranquillero son, desde mi perspectiva, los siguientes:

Su declaración homofóbica durante el debate sobre el matrimonio igualitario en noviembre del 2012, en el que dijo, entre otras cosas, “el catre compartido por dos varones, ¡qué horror, Dios mío! ¡Qué horror el catre compartido por dos varones! A mí nunca me ha preocupado mucho el catre compartido por dos mujeres porque ese homosexualismo no es nada. Esa es una cosa inane, sin trascendencia, sin importancia. ¡¿Pero compartido por dos varones?! Ese es un sexo sucio, asqueroso, un sexo que merece repudio, un sexo excremental...” En sus declaraciones no sólo se evidencia la ignorancia y falta de respeto del senador, sino que destaca también su machismo, al considerar que el sexo homosexual entre hombres es repudiable, y el femenino no. Es decir, ni para ser homofóbico consumado sirvió. Aclaro que creo en la igualdad y en el respeto a las demás formas de ser de la gente, y que sólo intento demostrar la nociva ignorancia y el dañino machismo que vivencia Gerlein.


La defensa que hizo hace un par de años cuando se enteró que un proyecto de ley buscaba establecer una edad máxima para la participación de ciudadanos en el Congreso, porque obviamente afectaba sus intereses.


Su oposición a la reducción de la compensación económica que reciben los parlamentarios porque la consideraba “inconveniente” y añadió: “¿Quién está pidiendo en el país que se modifique la competencia del gobierno frente a la remuneración que deban tener los parlamentarios?”. “No entiendo ni veo la razón de que esta situación se modifique”. Vale recordar que el senador se quiso declarar impedido para debatir la reducción (Alianza Verde) o el congelamiento de los honorarios (Centro Democrático), pero su “impedimento” no fue aceptado. De nuevo, su único interés se centra en su persona y no en el bienestar del país.


El pasado 29 de este mes se discutía en el Senado la refrendación del acuerdo alcanzado entre el Gobierno Nacional y Las Farc. Ese día, la refrendación ganó, pero sin importar la importancia del debate, Gerlein se dedicó a dormir su siesta en las instalaciones del Congreso. La fotografía que revela esa realidad acompaña a este escrito en la parte superior. No creo que haya sido el único que se ha quedado dormido, y seguro que no lo será, pero debería salir a pedirle excusas a todo el país por irse a dormir al Senado cuando del bolsillo de los colombianos salen los casi 28 millones de pesos que se gana cada mes, y las millonarias sumas que a lo largo de esos 45 años ha acumulado por cuenta nuestra. Es decir que los colombianos financiamos a la constructora de Gerlein; la constructora de Gerlein financia a Gerlein; y nosotros le pagamos a la constructora de Gerlein por financiar a Gerlein con nuestro dinero a través del proceso de reposición de votos. Pero no sólo eso, además le pagamos a Gerlein para que vaya a dormirse al Senado. Es por eso que no puedo dejar de preguntarme ¿y hasta cuándo Gerlein?



@Franzlozano


*Francisc León Lozano Rivera (1988): Nació en Santiago de Cali, Colombia. Es Administrador de Empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como Director de Talento Humano en la organización Grameen Caldas; fue director de la Fundación Funeducol; laboró como Coordinador de Reclutamiento de Heart for Change; y se desempeñó como Conferencista y Formador de Aprendizaje de Inglés en México. Es escritor por gusto y por convicción. Desarrolla artículos de opinión para Todas Las Sombras y Radio Macondo. Puede contactarle en su cuenta de Twitter: @Franzlozano


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domingo, 8 de diciembre de 2013

Mockus, el ubicuo

Por: David Quiceno

Todas las sombras, Mockus, el ubicuo

Una vez más aparece Antanas Mockus. Ahora aspirando al Congreso “con toda la fuerza del mundo”. Por el sólo anuncio le hacen una entrevista, nada menos que la revista SEMANA, y nada menos que María Jimena Duzán. Al instante cae la fiebre: ocho mil ochocientas reproducciones del artículo vuelan por Internet. Claman los efusivos como ante el regreso del Mesías, los mesurados hablan con respeto de la candidatura, aunque se vaya perdiendo la cuenta de cuántas veces lo han visto en un tarjetón. El doctor Antanas es -dicen-, un hombre serio, diferente, inmaculado, no un político sino un intelectual. ¡Lo que Colombia necesita!
Una pausa, por favor, antes de declarar otra marea (¿de qué color esta vez?). No sé cómo hace la gente para no cansarse, para mantener esos niveles de entusiasmo, inagotables, por una figura que no aporta una sola prueba de ser lo que dice. ¿Mockus no es un político tradicional? Pero si demuestra más ansias de poder que Serpa o Santofimio en su momento, a tal punto que en este país parece que no podemos pasar unas elecciones sin ver su nombre. Todos los cargos los ha pretendido: tres veces la alcaldía de Bogotá, dos el senado, varias la dirección de partidos, tres más la presidencia de la república y una la vice-presidencia. Eso, pues, que se sepa. Lo vimos candidato a la alcaldía en las elecciones que perdió ante Gustavo Petro, y a la presidencia en los últimos comicios, que perdió ante Juan Manuel Santos, y en los anteriores a esos, que perdió ante Álvaro Uribe. Antes la había buscado en el 98’, con una candidatura de la que sólo se recuerda el vaso de agua que le tiró en la cara a Horacio Serpa, para terminar figurando en la lista del Partido Conservador, detrás de Noemí Sanín, también derrotada. Al Congreso ya se había lanzado en 2007, sin obtener curul. Desde su última victoria en política han pasado más de diez años, recuperando la alcaldía que abandonó intempestivamente para recorrer el país seguido por doce hombres disfrazados de apóstol, en una demagógica campaña de la que no resultó un solo electo.
Eso es lo de Mockus: lo intempestivo con apariencia de pedagogía. Se levanta de las entrevistas, se viste de zanahoria, se pinta de colores la barba. Todos lo recuerdan bajándose los pantalones ante un auditorio, repartiendo chalecos antibalas de corazón, improvisando rap o contrayendo nupcias montado en un elefante. ¿Lo recuerda, alguien, en un ejercicio de verdad intelectual? ¿Mil horas de trabajo voluntario como solución al conflicto armado de Colombia? Ostenta una maestría, y poco más hay para decir. ¿Cuál es su propuesta para los temas serios? Nada. No habla de cómo reformar la salud, ni la justicia, ni el agro. En comercio internacional no se pronuncia (aunque por su gestión se intuye que es neoliberal). Para la educación, en la que se supone experto, no trae más que pancartas, ¿lo ha visto alguien -ahora que en esas andan los estudiantes- enarbolando la reforma a la educación?
La paz. Con eso pretende ser elegido esta vez, pero sin propuestas. Le pregunta María Jimena en la entrevista qué proyectos de ley piensa presentar. Responde que su objetivo es que no sean leyes inocuas ni saludos a la bandera”. Lo dicho: nada. Se le dan los moralismos, los temas simples, la repetición incesante de consignas propias de una misa de domingo: “la vida es sagrada”, “los recursos son sagrados”, te invito a construir, a ser proactivo, a no destruir. Pero detrás está el vacío, enmascarado de autoridad por la corbata y el tono pausado, y por la historia de haber sido rector de una universidad de la que fue expulsado por mostrar, literalmente, el culo.
Así las cosas, Mockus da la impresión de ser todo menos lo que en realidad es: un payaso. No tiene necesidad, porque los payasos también pueden salir electos. En Brasil lo demostró el comediante Tiririca, cuyo lema de campaña podrían adoptar, sin miedo, los fanáticos de Antanas: “vote por mí, porque peor de lo que está no se pone” o “yo no sé qué voy a hacer en ese cargo, pero cuando llegue allá le cuento”. En esto radica la esencia de su voto: en que todo lo demás sea peor y no, como viene haciendo hace veinte años, en abaratar la imagen del académico a la pedagogía del jardín infantil.
María Jimena Duzán termina la entrevista para SEMANA preguntando al cómico, al desopilante, al hilarante, al ubicuo, al eterno pero nunca aburrido candidato Mockus cómo piensa lanzar esta campaña, si tal vez saltando de un segundo piso, como hizo en su primera vez. Buscando el titular, Antanas contesta: invitaría a la gente a que hiciera el amor por Skype (…). Espero que la propuesta se entienda y no la consideren una perversión”.
Una perversión no, doctor Antanas: una bobada