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jueves, 9 de enero de 2014

El hijo único

Por: David Barboza*


El hijo único, Todas las sombras

Tarde una noche, temprano este año, el único hijo del Primer Ministro de China, Wen Yunsong estaba en el área de fumadores en Xiu, un bar de lujo en el Parque Hyatt de Beijing. Tomaba cocteles mientras los noveau riche de Beijing se juntaban alrededor, agarrando maletas de diseño y vistiendo caros trajes de negocios, de acuerdo al relato de dos presentes.
En China, los hijos de líderes veteranos son generalmente considerados una clase en sí. Conocidos como “los principitos”, a menudo tienen títulos de la Ivy League, reciben tratamiento VIP y se les dan precios preferenciales en ofertas de acciones.
También se les conoce como gente que puede conseguir que se hagan las cosas en el mercado fuertemente regulado de la China, donde el Estado controla el acceso. En años recientes, pocos principitos han sido tan atrevidos como el joven señor Wen, que responde al nombre inglés de Winston y tiene más o menos 40 años.
Una revisión del New York Times a las inversiones de Winston Wen y entrevistas con gente que lo ha conocido por años, muestra que su labor de negocios ha sido extensa y lucrativa, incluso medida por el estándar de sus pares, los otros principitos.
Gigantes administrados por el Estado, como China Mobile han hecho sociedades primerizas con él. En años recientes Winston Wen ha estado en charlas con estudios de Hollywood sobre un negocio de financiación.
Preocupado porque China no tiene un internado de elite, recientemente contrató los rectores de Choate y Hotchkiss en Connecticut para supervisar la creación de una escuela privada de 150 millones de dólares que se está construyendo en los suburbios de Beijing.
Winston Wen y su esposa, además, tienen participaciones en la industria tecnológica y una compañía eléctrica, así como una participación indirecta en Union Mobile Pay, la plataforma de pago en línea apoyada por el gobierno, todo esto mientras vive en la residencia del Primer Ministro, en el centro de Beijing, de acuerdo con documentos corporativos y gente familiarizada con las inversiones de la familia.
“Él no es tímido para usar su influencia y conseguir que se hagan las cosas” dijo un capitalista de riesgo que usualmente se reúne con Winston Wen.
El joven señor Wen declinó comentar, pero en una entrevista telefónica, su esposa, Yang Xiaomeng, dijo que su esposo había sido injustamente criticado por sus negocios.
“Todo lo que ha sido escrito sobre él ha sido equivocado”, dijo ella. “Él no está haciendo muchos negocios ya”.
Winston fue educado en Beijing, donde consiguió un diploma en ingeniería del Beijing Institute of Technology. Después fue al exterior para hacer una maestría en Ingeniería de Materiales de la Universidad de Windsor, en Canadá y un MBA de la Escuela de Negocios Kellog en la Northwestern University en Evanston, Illinois, a las afueras de Chicago.
Cuando volvió a China en el 2000 ayudó a montar tres exitosas compañías tecnológicas en cinco años, de acuerdo con gente familiarizada con esos tratos. Dos de ellas se vendieron a hombres de negocios de Hong Kong, uno a la familia de Li Ka-Shing, uno de los hombres más ricos de Asia.
La primera aventura de negocios de Winston Wen fue un proveedor de servicios informáticos de internet, Unihub Global, fundada en el 2000 con dos millones de dólares como capital de arranque, de acuerdo con documentos corporativos de Hong Kong y Beijing. El financiamiento provino de un estrechamente tejido grupo de parientes de los colegas de su madre en el gobierno y el negocio de diamantes, así como de un asociado de Cheng Yu.Tung, patriarca de la segunda familia más rica de Hong Kong. Los primeros clientes de la firma fueron compañías de compra-venta de acciones, propiedad del gobierno y Ping An, en el que la familia tiene una importante participación financiera.
En el 2005 hizo un movimiento todavía más audaz, presionando capital privado con un grupo de excompañeros de la Northwestern cuando formó New Horizon Capital. La firma rápidamente recaudó 100 millones de dólares de inversores, incluyendo SBI Holdings, una división del grupo japonés Softbank, y Temasek, el fondo de inversiones del gobierno de Singapur.
Bajo la dirección del señor Wen, New Horizon se estableció como una firma líder de inversión en biotecnología, tecnología solar y eólica y fabricación de equipo de construcción. Desde que comenzó operaciones, la firma ha producido cerca de 430 millones de dólares a los inversionistas, un beneficio cuadruplicado, de acuerdo a SBI Holdings.
“La primera fundación fue dinamita”, dijo Kathleen Ng, editor de la revista Asia Private Equity, una publicación de industria de Hong Kong. “Y eso les permitió recaudar una gran cantidad de dinero”.
Hoy New Horizon maneja más de 2500 millones de dólares.
Algunos de los negocios de Winston Wen, sin embargo, han atraído una atención indeseada hacia el Primer Ministro.
En 2010, cuando New Horizon adquirió el 9% de acciones de una compañía llamada Shihuan Pharmaceuticals justo dos meses antes de su oferta pública, la Bolsa de Valores de Hong Kong dijo que la inversión en última etapa violaba sus reglas y obligó a la firma a devolver la participación adquirida. Aun así, New Horizon tuvo una ganancia de 46.5 millones de dólares con la venta.
Poco después, New Horizon anunció que Winston Wen delegaba su participación en la operación diaria de la compañía para asumir un asiento como ejecutivo en la Corporación de Comunicaciones Satelitales de China, una compañía propiedad del Estado que tiene nexos con el programa espacial chino

Fuente: The New York Times 
Traducción al español: Fernando Libreros

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Miles de millones en riquezas ocultas por la familia del líder chino
La reina de diamantes de China 
Los magnates 

*David Barboza: corresponsal del New York Times en Shanghái, ganador del Premio Pulitzer 2013 a mejor reportaje internacional

lunes, 6 de enero de 2014

La reina de diamantes de China

Por: David Barboza*
La reina de diamantes de China, Todas las sombras

No es un secreto en los círculos elitistas de China que la esposa del Primer Ministro, Zhang Beili, es rica y que ha ayudado a controlar el mercado de joyería y gemas de la nación; pero su lucrativo negocio de diamantes solo se volvió algo excepcional cuando su esposo accedió a las filas del alto liderazgo del país, encontró el New York Times con su revisión de documentos corporativos y regulatorios.
La señora Zhang, una geóloga con experiencia en gemas, es básicamente desconocida para los chinos del común. Rara vez viaja o aparece con el Primer Ministro, y hay pocas fotos oficiales de la pareja. Gente que ha trabajado con ella dice que tiene un gusto por el jade y los diamantes finos, que viste de manera modesta, que no exuda glamur y que prefiere ejercer influencia tras bambalinas, muy parecido a los parientes de otros líderes veteranos.
Los documentos del Departamento de Estado difundidos por Wikileaks incluyen la sugerencia de que el señor Wen alguna vez consideró divorciarse de la señora Zhang porque ella había aprovechado la relación para sus negocios de diamantes. La televisión taiwanesa reportó en el 2007 que la señora Zhang había comprado un par de aretes de jade por 275.000 dólares en una feria de Beijing, aunque la fuente –un negociante taiwanés- luego se retractó y los censores del gobierno chino se movieron rápidamente para bloquear la cobertura del tema, de acuerdo con reportes de noticias en el momento.
“Sus actividades de negocios son conocidas para todos en el gobierno” dijo un banquero que trabajó con parientes de Wen Jiabao. El banquero dijo que era inusual en ella llamar gente para que fuera a su oficina. “Y si usted recibe esa llamada, ¿cómo puede decir que no?”.
Zhang Beili primero ganó influencia en los noventa, cuando trabajaba como reguladora en el Ministerio de Geología. En ese entonces el mercado de joyería de China aún estaba en su infancia.
Mientras su esposo servía en el principal campamento de liderazgo, conocido como Zhongnanhai, la señora Zhang estaba definiendo los estándares industriales en joyería y gemas. Ella ayudó a crear el Centro Nacional de Testeo de Gemas y la Bolsa de Diamantes de Shanghai, dos de las más poderosas instituciones de la industria.
En un país donde el Estado ha dominado por mucho tiempo el mercado, los reguladores de joyería a menudo deciden cuáles compañías pueden instalar fábricas de procesamiento de diamantes y cuáles ganarán entrada al mercado de la joyería al por menor. Los reguladores del Estado incluso formularon reglas que establecían que los vendedores de diamantes tenían que comprar certificados de autenticidad para cualquier diamante vendido en China, emitidos por el Centro Nacional de Testeo, administrado por la señora Zhang.
Como resultado, cuando ejecutivos de Cartier o De Beers visitaron China con la esperanza de vender diamantes y joyería, a menudo fueron a visitar a la señora Zhang, que se volvió conocida como la “Reina de Diamantes”.
“Ella es la persona más importante allá”, dijo Gaetano Cavalieri, presidente de la Confederación Mundial de Joyería en Suiza. “Ella relacionaba socios –chinos y socios extranjeros”.
Ya en 1992 gente que trabajó con la señora Zhang decía que ella había comenzado a desdibujar la línea entre gobierno oficial y mujer de negocios. Como cabeza de la Corporación China para Minerales y Gemas, propiedad del estado, comenzó a invertir el dinero de la compañía del Estado en incipientes. Para el momento en que su esposo fue nombrado Vice Primer Ministro, en 1998, estaba ocupada comenzando nuevas aventuras de negocio con amigos y parientes.
La compañía estatal que dirigía invirtió en un grupo de filiales de diamantes, de acuerdo con documentos públicos. Muchas de ellas eran dirigidas por parientes de la señora Zhang -o colegas que habían trabajado con ella en el Centro Nacional de Testeo de Gemas.
En 1993, por ejemplo, la compañía estatal dirigida por la señora Zhang ayudó a fundar Beijing Diamond, una gran joyería al por menor. Un año más tarde, uno de sus hermanos menores, Zhang Jianming y dos colegas de ella en el gobierno, personalmente adquirieron el 80% de la compañía, de acuerdo con registros de accionistas. Beijing Diamond invirtió en Shenzen Diamond, controlada por su cuñado Wen Jiahong, hermano menor del Primer Ministro.
Entre las empresas exitosas estaba Sino-Diamond, una compañía financiada por la Corporación China de Minerales y Gemas, propiedad del estado, que ella dirigía. La compañía tenía relaciones de negocios con otra compañía propiedad del Estado dirigida por un tercer hermano, Zhang Jiankun, que trabajó como oficial en Jiaxing, el pueblo natal de la señora Zhang, en la provincia de Zhejian.
En el verano de 1999, después de asegurar acuerdos para importar diamantes desde Rusia y Sudáfrica, Sino-Diamond salió al público, recaudando 50 millones de dólares en el mercado de valores de Shanghái. La oferta aportó a la familia de la señora Zhang cerca de 8 millones de dólares, de acuerdo con datos corporativos.
Aunque ella nunca figuró como accionista, anteriores colegas y socios de negocios dicen que las primeras sociedades diamanteras de la señora Zhang fueron el núcleo de un portafolio más grande de compañías en las que después ayudaría a su familia a conseguir una participación.
El Times no encontró indicación de que Wen Jiabao usara su palanca política para influir en las compañías de diamantes en las que sus parientes invirtieron, pero anteriores socios de negocios dijeron que el éxito de la familia con los diamantes, y con otras cosas, fue a menudo fortalecido por apoyo financiero de negociantes ricos que buscaban conseguir la simpatía de la familia del Primer Ministro.
“Después de que Wen llegó a ser Primer Ministro, su esposa vendió algunas de sus inversiones en diamantes y se movió hacia otras cosas”, dijo un ejecutivo chino que hizo negocios con la familia, que pidió no ser nombrado por miedo a una retaliación del gobierno. Los documentos corporativos muestran que desde finales de los noventa una serie de negociantes ricos comenzó a turnarse en la compra de grandes cantidades de acciones en las compañías diamanteras, a menudo de parientes del señor Wen, ayudándolos a continuación a reinvertir en otros negocios lucrativos como finca raíz y finanzas.
De acuerdo con documentos corporativos y entrevistas, los hombres de negocios frecuentemente proveyeron contadores y espacio de oficina para sociedades de inversión parcialmente controladas por los parientes.
“Cuando ellos formaban compañías”, dijo un hombre de negocios que creó una con miembros de la familia Wen, “la señora Zhang estaba tras bambalinas. Así es como funcionaba”.

Fuente: The New York Times 

Traducción al español: Fernando Libreros

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El hijo único
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*David Barboza: corresponsal del New York Times en Shanghái, ganador del Premio Pulitzer 2013 a mejor reportaje internacional

domingo, 5 de enero de 2014

Miles de millones en riquezas ocultas por la familia del líder chino

Por: David Barboza*
Miles de millones en riquezas ocultas por la familia del líder chino, Todas las sombras

La madre del Primer Ministro de China (Wen Jiabao) era una maestra de escuela en el norte de China. Y a su padre se le ordenó cuidar marranos en una de las campañas políticas de Mao. Durante su infancia, su familia fue “extremadamente pobre”, según expresó Wen Jiabao en un discurso el año pasado.
Pero ahora, con 90 años Yang Zhiyun, la madre del Primer Ministro, no sólo dejó atrás la pobreza sino que se ha vuelto bastante rica, al menos sobre el papel, de acuerdo con archivos corporativos y regulatorios. Una sola inversión a su nombre, en una gran compañía china de servicios, se valoró en 120 millones de dólares hace cinco años.
No se conocen los detalles de cómo una viuda como la señora Yang acumuló tal fortuna, ni si ella sabía de las acciones a su nombre. Pero sucedió después de que su hijo fuera elevado a la elite gobernante de China, primero en 1998 como Vice Primer Ministro y cinco años después como Primer Ministro.
Muchos parientes de Wen Jiabao, incluidos su hijo, hija, hermano menor y cuñado, se han vuelto extraordinariamente ricos durante su liderazgo, tal como muestra una investigación del New York Times. Una revisión de los archivos corporativos y regulatorios indica que los parientes del Primer Ministro -algunos de los cuales, incluida su esposa, tienen el toque para hacer tratos agresivos- han controlado bienes por al menos 2700 millones de dólares. En muchos casos los nombres de los parientes han sido escondidos tras coberturas de asociaciones e instrumentos de inversión que involucran amigos, colegas de trabajo y socios de negocios. Desenredar sus bienes financieros provee una visión inusualmente detallada de cómo gente conectada en política se ha beneficiado de estar en la intersección entre el gobierno y los negocios, en un momento en que la influencia del Estado y la riqueza privada convergen en la creciente economía de China.
A diferencia de la mayoría de las empresas en China, los negocios familiares a veces recibieron apoyo financiero de compañías propiedad del estado, como China Mobile, uno de los más grandes operadores de teléfono. Otras veces, estos negocios familiares ganaron el apoyo de los más grandes magnates de Asia. El Times encontró que los parientes del señor Wen acumularon acciones en bancos, joyerías, emporios turísticos, compañías de telecomunicación y proyectos de infraestructura, a veces usando entidades en el extranjero.
Las propiedades incluyen el proyecto de una villa en Beijing, una fábrica de llantas en el norte de China, una compañía que ayudó a construir algunos de los estadios de los olímpicos de Beijing, incluyendo el famoso Nido de Pájaros, y la Aseguradora Ping An, una de las más grandes aseguradoras de servicios en el mundo.
Como Primer Ministro en una economía que permanece fuertemente dirigida por el Estado, el señor Wen, conocido por sus maneras sencillas y toque popular, tiene amplia autoridad sobre las mayores industrias donde sus parientes han hecho fortunas. Las compañías chinas no pueden pasar listados en el mercado de valores sin aprobación de las agencias supervisadas por el señor Wen. Por ejemplo, tiene el poder de influir para inversiones en sectores estratégicos como la energía y las telecomunicaciones.
Dado que el gobierno chino rara vez delibera en público, no se sabe cuál rol –si lo hay- el septuagenario señor Wen ha jugado en la mayor parte de las decisiones de política o regulatorias. Pero en algunos casos sus parientes han buscado beneficiarse de las oportunidades que esas decisiones han abierto.
De acuerdo con estimados basados en documentos del gobierno, el hermano menor del Primer Ministro, por ejemplo, tiene una compañía a la que se le han concedido más de 30 millones de dólares en contratos gubernamentales y subsidios para tratamiento de aguas servidas y manejo de desechos médicos en algunas de las ciudades más grandes de China. Los contratos fueron anunciados después de que el señor Wen ordenara regulaciones más fuertes sobre manejo de desechos médicos en el 2003, después de la epidemia de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo).
En 2004, después de que el Consejo de Estado, un cuerpo de gobierno que preside el señor Wen, eximió a la Aseguradora Ping An y otras compañías de las reglas que limitaban su campo de acción, Ping An procedió a incrementar su volumen de acciones en 1800 millones de dólares en una oferta pública inicial. Sociedades controladas por los parientes del señor Wen –junto con sus amigos y colegas- hicieron una fortuna invirtiendo en la compañía antes de la oferta pública.
En 2007, el último año en que la participación de acciones se incluyó en documentos públicos, esas sociedades tenían cerca de 2200 millones de dólares en acciones de Ping An, de acuerdo con un conteo del Times verificado por auditores externos. El valor global de Ping An ahora ronda los 60.000 millones de dólares.
En una declaración Ping An dijo que la compañía “no conocía los antecedentes detrás de las entidades que tienen las acciones”. El comunicado precisa que “Ping An no tiene medios para conocer las intenciones que tienen los dueños de las acciones cuando compran y venden”.
Mientras las regulaciones del Partido Comunista invitan a los altos oficiales a revelar sus fortunas y la de sus familiares inmediatos, ninguna ley o regulación prohíbe a los parientes o incluso los oficiales veteranos volverse negociantes (deal makers) o grandes inversionistas -una falla que les permite negociar en nombre de sus familias. Algunos argumentan que permitir a las familias de los líderes del Partido Comunista beneficiarse del largo boom económico del país ha sido importante para asegurar el apoyo de la élite a reformas orientadas hacia el mercado.
No obstante, los arreglos de los parientes del señor Wen han sido a veces ocultados de tal manera que sugiere que están deseosos de evitar el escrutinio público, tal como lo demuestran los documentos presentados a las autoridades regulatorias chinas. La participación accionaria es a menudo velada por una intrincada maraña de asociaciones, algunas hasta con cinco pasos de delegación a partir de la compañía operadora original, según la revisión.
En el caso de la madre del señor Wen, el Times calculó su participación en Ping An, mediante el examen de documentos públicos e identificaciones emitidas por el gobierno, y siguiendo la tradición de propiedad hasta tres entidades chinas de inversión. El nombre escrito en las acciones de su madre era Taihong, una compañía accionaria registrada en Taijin, la ciudad natal del Primer Ministro.
Los aparentes esfuerzos por esconder la riqueza reflejan la gran carga política que rodea a la élite gobernante del país, muchos de los cuales son enormemente ricos pero reticentes a llamar la atención hacia sus fortunas. Cuando Bloomberg News reportó en Junio que la parentela del Vicepresidente Xi Jinping, listo para ser el próximo presidente de China, había amasado cientos de millones de dólares en bienes, el gobierno chino bloqueó dentro del país el acceso por red a la página de Bloomberg.
“En la cúpula de líderes veteranos no hay familia que no tenga estos problemas” dijo un anterior colega de gobierno de Wen Jiabao, a quien ha conocido por más de 20 años y de quien habló con la condición de preservar el anonimato. “Sus enemigos están intencionalmente tratando de ensuciarlo al permitir que esto se sepa”.
El Times presentó sus hallazgos al gobierno chino para que los comentara. El Ministro de Relaciones Exteriores declinó responder a las preguntas sobre las inversiones, el Primer Ministro o sus parientes. Miembros de la familia del señor Wen también se negaron a comentar o no respondieron a las solicitudes.
Duan Weihong, una rica mujer de negocios cuya compañía, Taihong, fue el vehículo de inversión para las acciones de Ping An en posesión de la madre del Primer Ministro y sus parientes, dijo que las inversiones le pertenecían. La señora Duan, quien viene de la ciudad natal del Primer Ministro y es amiga cercana de su mujer, dijo que la propiedad de las acciones estaba listada bajo el nombre de parientes del señor Wen en un esfuerzo por ocultar el tamaño de los bienes de la señora Duan.
“Cuando invertí en Ping An no quería que se escribiera sobre mí, por lo que pedí a mis parientes que encontraran otra gente para tener esas acciones mías” dijo Duan.
Fue un ‘accidente’, dijo, que su compañía escogiera a los parientes del Primer Ministro como accionistas para figurar en lista -un proceso que requiere registrar los números de identificación oficial y firmar. Según ella, hasta que se le presentaron los nombres de los inversionistas por el Times no tenía idea de que habían sido seleccionados los parientes de Wen Jiabao.
La revisión de los documentos corporativos y regulatorios, que cubre de 1992 al 2012, no encontró acciones a nombre del señor Wen. Y no fue posible determinar, a partir de los documentos, si se abstuvo de tomar decisiones que pudieran haber afectado los bienes de sus parientes o si recibieron un tratamiento preferencial en inversiones.
Durante buena parte de su desempeño, Wen Jiabao ha estado en el centro de rumores y conjeturas sobre los esfuerzos de sus parientes por beneficiarse de su posición. Sin embargo, hasta la revisión del Times, no ha habido un conteo detallado de la riqueza de la familia.
Su esposa, Zhang Beili, es una de las principales autoridades del país en joyería y gemas y es una diestra negociante por derecho propio. El Times encontró que cuando manejaba compañías de diamantes del Estado, que fueron luego privatizadas, ella ayudó a sus parientes a transformar su minoría de acciones en un portafolio de miles de millones de dólares en seguros, tecnología y finca raíz.
El único hijo de la pareja vendió una compañía tecnológica recién fundada por 10 millones de dólares a la familia del hombre más rico de Hong Kong, Li Ka-Shing, y usó otro vehículo de inversión para establecer New Horizon Capital, ahora una de las más grandes compañías financieras, con socios como el gobierno de Singapur, de acuerdo con documentos y entrevistas con banqueros.
El hermano menor del Primer Ministro, Wen Jiahong, controla 200 millones de dólares en bienes, incluyendo plantas de tratamiento de aguas servidas y negocios de reciclaje.
Como Primer Ministro, el señor Wen ha apostado a una posición como reformador populista, alguien a quien los Medios administrados por el Estado han llamado el 'Premier del Pueblo' y 'Abuelo Wen' por sus frecuentes salidas para encontrarse con la gente común, especialmente en momentos de crisis, como grandes desastres.
Mientras no se sabe cuánto sabe el Primer Ministro sobre la riqueza de su familia, documentos del Departamento de Estado difundidos por la organización Wikileaks en el 2010 incluyen un cable que sugiere que el señor Wen estaba consciente de los tratos de negocios de sus parientes y que estaba descontento sobre ellos.
“Wen está disgustado por las actividades de su familia pero es incapaz de pararlas o no tiene deseos de ello”, dijo a diplomáticos americanos un ejecutivo chino que trabajaba en una transnacional de Shanghai, de acuerdo con el cable del 2007.

Fuente: The New York Times 
Traducción al español: Fernando Libreros

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*David Barboza: corresponsal del New York Times en Shanghái, ganador del Premio Pulitzer 2013 a mejor reportaje internacional

domingo, 22 de diciembre de 2013

Empezar a escribir

Por: Javier Vivancos*


Empezar a escribir, Todas las sombras

Ardua tarea, si uno no sabe por dónde comenzar. Este espacio lo dedico a dar una pequeña recomendación que sirva como introducción en el arte de escribir ficción. No me extenderé demasiado, dado que terminaría repitiendo o plagiando, así que me limitaré a proporcionar un esquema básico de partida, algo así como mi propia reseña literaria para quien pueda servirle de orientación. Me dedico a escribir novelas, hasta ahora pertenecientes al género de suspenso o al de humor. En mis relatos varío la tónica y aprovecho para hacer experimentos. Pero a lo que iba; ¿qué necesita uno para empezar a escribir? Generalmente, una historia. Empecé mi primera novela (hasta entonces me había limitado a algún relato suelto, artículos de opinión, módulos para partidas de rol y un libro-juego) en 2004, y lo hice a partir de un sueño. Dicho sueño me dio una idea que en sí no es muy original, pues versaba sobre un capítulo de una serie de televisión (Buffy: the vampire slayer). Lo importante del asunto fue que me dio pie a volcar esa historia en alguna parte. No tenía mucho, en realidad, tan sólo la voluntad de querer escribirla, por diversión; sentarme ante el ordenador y teclear día tras día sin desfallecer. Si puedes hacer eso, vas por buen camino.
Tienes tu historia, vagamente, como imágenes sueltas que necesitas hilvanar. Puedes tomar notas, hacer un guión, definir a los personajes, crear cronologías, buscar textos que te puedan documentar sobre cuestiones técnicas de detalle. Pero no necesitas más: deja que la historia fluya sobre la marcha. Mucha gente se pierde por el camino, se agobia. Hay quien recomienda capitular, estructurar. En realidad, sólo necesitas crear fragmentitos, ir poco a poco. Luego ya les darás forma global, crearás un índice si te hace falta. Mi primera novela tenía esa estructura de partes, capítulos y secciones numeradas. Lo cierto es que facilita el proceso, pero no hay por qué encorsetar el texto. Si te resulta más fácil, hazlo así, y luego podrás definir los párrafos y suprimir la numeración que no te haga falta. Escribe tu historia y contémplala crecer durante el camino. Comprobarás que tienes ideas, quizá debas detenerte y planificar un poco, pero sólo un poco, no pretendas tener todo el libro de antemano en tu cabeza. Muchos escritores consagrados dicen que es bueno no saber qué final va a tener una novela, y es cierto. Aunque puedas tener una idea al respecto, tal vez consideres varias posibilidades, o tal vez descubras sobre la marcha un final más interesante. Ya tienes lo básico: ganas de escribir, constancia, y una historia. Escribe y no te preocupes de si estás cometiendo fallos gramaticales y demás. Si es la primera vez que intentas algo grande, te vendrá bien fijarte en la estructura, en los párrafos y el estilo de otros libros. Adóptalo como un primer modelo antes de definir el tuyo. Yo tomé el “IT” de Stephen King. Y, por desgracia, necesitarás talento. Todos queremos creer que se puede entrenar, pero lo cierto es que aunque los cursos literarios y la formación lingüística vienen muy bien, casi con seguridad no te van a brindar esa capacidad, esa fluidez y esa creatividad que uno necesita y que se ha manifestado, posiblemente, desde la infancia. Ponte a escribir y fluye. Si te gusta lo que escribes (aunque tenga faltas y errores), si te gusta cómo lo escribes, si estás leyendo tu texto y el estilo se parece al que te gustaría leer en uno de los libros que compras, te prestan o sacas de la biblioteca, entonces vale.
Eso es lo básico. Luego necesitarás herramientas. Las herramientas lingüísticas elementales ya debes haberlas aprendido en la escuela. Si estás verde en algunos campos, como me pasaba a mí, no importa; todo lo que está almacenado en tu cabeza irá encontrando la forma de corregirse consultando diccionarios y viejos apuntes. Poco a poco irás puliendo; incluso existen cursos para eso: no te preocupes. En mi primera novela cometía muchas erratas del tipo 'alrededor mío', tiempos verbales confusos, adjetivación excesiva, carencia de tildes, etc. Se puede y se debe entrenar. No va a ser eso lo que te detenga, pero procura escribir medianamente bien o te verás más que supeditado a contratar los servicios de un corrector literario. Otro tipo de herramientas son las del oficio creativo en sí, harán falta para que tus textos posean la riqueza necesaria y que su lectura sea cuando menos interesante. Este tipo de herramientas son muy importantes y, como ya he dicho, si no las dominas, se pueden aprender a base de lectura. Ese es otro de los secretos del arte y oficio de escribir: leer y escribir mucho. ¿No tienes tiempo para leer? Mal asunto; te recomiendo que lo hagas, y no sólo para aprender y disfrutar (que es de lo que va la lectura), sino también para no entumecerte; para enriquecerte y adoptar recursos estilísticos que quizá se te pasaron por alto, tal vez aportando alguna variante para tus textos. Esas herramientas de estilo están ampliamente documentadas y las podrás encontrar en cualquier libro de mejora de textos literarios. Alba editorial tiene una colección buena; son libros finitos y muy caros, pero el contenido lo vale. También me gustaría destacar un libro interesante a propósito del oficio de escribir: ‘Mientras escribo’, de Stephen King; no es práctico en cuanto a técnicas concretas, pero aporta una visión personal y consejos tangibles (mundanos) sobre cómo narrar historias. Estas técnicas, de las que hablo mucho y concreto poco, dichas así parecen alguna fórmula secreta para el éxito literario. No. Son simples recursos estilísticos que un buen narrador de historias va manejando conforme su pericia aumenta. Abarcan desde la estructuración (por ejemplo, empezar a narrar de delante atrás o recurrir a los flashbacks) hasta procurar suprimir los adverbios acabados en '-mente'. Las herramientas de estilo son aquello que hace más interesante, rico y variado al texto; aquello que procura no repetir adjetivos, no redundar, no explicar dos veces lo mismo, etc. Muchos escritores noveles, tal vez porque pecamos de malos poetas, metemos la pata diciendo cosas del estilo “era tan bella y preciosa”. A eso se le llama poner dos adjetivos sinónimos; uno de ellos sobra. Otras veces metemos la pata diciendo: “estaba sediento, así que abrió el grifo para beber agua”, ¿y si no para qué iba a abrir el grifo? También solemos abusar de los adjetivos pequeño y profundo. ¿Ha quedado claro a qué clase de herramientas me estoy refiriendo?
Pero si hay una técnica por excelencia (las estoy llamando técnicas, aunque se trata más de formas de expresar ideas sin resultar plomizo), al menos para mí, es la que deriva de diferenciar entre 'decir' y 'mostrar'. Estamos diciendo cuando escribimos: “Juan estaba cansado, así que dejó de trabajar”; estamos mostrando cuando explicamos: “Juan tenía las sobaqueras de un color oscuro delator, jadeaba y apenas si podía sostenerse en pie, así que dejó el azadón a un lado”. No se trata de utilizar una u otra forma de descripción, sino de conocerlas y saber adaptarlas según la intención y naturaleza de nuestro texto. Normalmente, es más rico mostrar que decir, porque nos demuestra con imágenes que el lector puede ver, con hechos, con pruebas que, en efecto, el personaje está cansado.
También habrás de cuidar el tiempo de la narración. Si te encuentras describiendo escenas en donde todo transcurre a gran velocidad o en donde tratas de imprimir ritmo, necesitarás frases cortas, verbos que evoquen rapidez, fijar la atención del texto sobre elementos que se muevan o sufran los efectos del movimiento de los personajes. A su vez, si estamos describiendo una escena en donde todo se desarrolla con lentitud, podremos recrear con frases largas y subordinadas, detenernos más en los detalles y las descripciones. No hay que olvidar que todo en el texto guarda relación con todo. No se trata de rellenar páginas con palabrería barata. Se trata de decir lo apropiado para el objetivo que buscamos en el momento; todo lo demás sobra. Y no se trata de una cuestión de escribir best sellers o, por el contrario, literatura densa. Se trata de contar lo necesario, aunque nos salga un quijote.
Una vez tienes tu historia, tus herramientas y tus ganas de escribir, tendrás que aprender a sortear los obstáculos típicos de cualquier narrador, aquellos que hacen que la historia flojee por alguna parte: exceso o falta de descripción, personajes pasivos, carencia de suspenso, historia demasiado predecible, personajes planos y repetitivos, diálogos poco creíbles, falta de información, falta de verosimilitud, expectativas que no se cumplen. No existe una cura preventiva para esto. Necesitarás práctica y el hábito de revisar tus textos conforme vayas aprendiendo más sobre el oficio. Cuando escribí mi primera novela, me sorprendí de la historia, de lo enfermizamente fluida que me salía. Al principio, todo lo que escribía me gustaba. Tuve más o menos el desarrollo previsto para estos casos: me atascaba con detalles técnicos, me detenía en buscarlos y seguía adelante. Inventaba nuevas escenas, enlazaba cosas, tomaba notas y revisaba para corregir; pero sobre todo escribía, la historia se vendía sola. Cuando llegó el glorioso pero triste momento de cerrarla, llega el no menos triste (por lo arduo) proceso de corregirla. Y como era un novato, lo tuve que hacer muchas veces. Ahora suelo corregir sobre la marcha, y luego, una vez acabadas, un par de veces más. Hay que detenerse, ir poco a poco, y descansar. Si te das el atracón porque te entra la prisa, tus ojos lo verán todo bonito y se te colarán verdaderos gazapos. Necesitarás corregir, mejorar el texto (lo que casi siempre implica acortarlo), completar alguna cosilla, pulir erratas, obtener una visión de conjunto de la historia, ver si el ritmo es el apropiado, si las escenas son lo que tú querías, -lo cual quedará más claro en una segunda corrección que ha de ser tan lenta, o más, que la primera-. Puedes hacer más correcciones, pero tampoco te vuelvas loco; te recomiendo en tal caso que busques algún libro de autoayuda de esos que hablan del perfeccionismo y te cures antes de seguir con el oficio. Una novela puede parecernos un primor al principio, y un petardo inocente después. Dejar transcurrir un tiempo (meses e incluso algún año) y luego volver a ella puede ser revitalizador.
Recapitulando: descubre tu historia, ponte manos a la obra y no desfallezcas. Entrena tu técnica y sigue aprendiendo. Revisa tus textos, aprende de tus errores y sigue adelante. Esto, a grandes rasgos, es lo que he aprendido y he descubierto. Aún sigo leyendo y escribiendo: aún sigo aprendiendo. Haz tú lo mismo, es el mejor de los consejos. ¡Ánimo!

*Javier Vivancos: novelista español perteneciente al género terror/suspenso. Entre otras obras, es autor de las novelas Lucrecia se oscurece, Yo vi tu silueta y Los últimos días de la sombra. Algunos de sus relatos pueden leerse en su sitio web: www.lucreciaseoscurece.hol.es/category/relatos/

jueves, 19 de diciembre de 2013

El valor moral de Mandela

Por: Desmond Tutu*


Nunca antes en la historia fue un ser humano tan universalmente reconocido durante su vida como la encarnación de la magnanimidad y la reconciliación como lo fue Nelson Mandela. Él puso a un lado la amargura de soportar 27 años en prisiones del Apartheid –y el peso de siglos de división colonial, subyugación y represión– para personificar el espíritu y la práctica de ubuntu (1). El entendió perfectamente que la gente depende de la gente para que los individuos y la sociedad prosperen. Ese era su sueño para Sudáfrica y la esperanza que representó para todo el mundo. Si era posible en Suráfrica, era posible en Irlanda, era posible en Bosnia y Ruanda, era posible en Colombia, era posible en Israel y Palestina. Por supuesto, en el espíritu de ubuntu, Madiba estaba pronto a señalar que él solo no podía tomar crédito por los muchos espaldarazos que recibió en su camino, ya que estaba rodeado por gente íntegra más brillante y joven que él. Eso es solo parcialmente cierto. La verdad es que los 27 años que Madiba pasó en las entrañas de la bestia del Apartheid profundizaron su compasión y su capacidad de empatía con los demás. Encima de las lecciones sobre liderazgo y cultura a las que fue expuesto durante su crecimiento como persona y mientras desarrollaba una voz sobre política anti-Apartheid para la gente joven, la prisión pareció agregar un entendimiento de la condición humana. Como el diamante más precioso tallado bajo la superficie de la tierra, el Madiba que emergió de prisión en enero de 1990 era virtualmente sin defectos. En vez de clamar por su libra de carne humana, proclamó el mensaje del perdón y la reconciliación, inspirando a otros con su ejemplo para extraordinarios actos de nobleza de espíritu. Él encarnó lo que proclamó -era la palabra viviente. Invitó a su anterior carcelero para que asistiera a su inauguración presidencial como invitado de importancia, e invitó a almorzar a la Presidencia al hombre que encabezó el caso del Estado en su contra en el juicio de Rivonia, donde se pidió la imposición de la pena de muerte. Visitó a la viuda del Sumo Sacerdote del Apartheid, Betsy Verwoerd, en el enclave de Orania, exclusivo para Afrikáners blancos. Tenía un toque único para espectaculares actos de grandeza humana de enorme simbolismo que la mayoría volvería asunto de oposición. ¿Quién olvidará el electrizante momento en la final de la Copa Mundial de Rugby en 1995 cuando salió de los camerinos del Ellis Park con el número 6 del capitán François Pienaar en el jersey Springbok que tenía puesto? Fue un gesto que hizo más por la edificación de la nación y la reconciliación que cualquier cantidad de sermones de predicadores o discursos de políticos. Aunque siempre fue un hombre de equipo, Madiba se sentía cómodo en su propia piel, confiado en su habilidad para distinguir lo correcto de lo incorrecto, tanto que mostró pocas de las inseguridades asociadas con muchos políticos. Era capaz de aceptar críticas e incluso estaba preparado para disculparse cuando sintió que debía pedir excusas. Tuvo el valor moral y ético, durante y después de su presidencia, para hacer y decir cosas que no siempre estuvieron de acuerdo con la política oficial de su querido ANC. Cuando la Comisión de Verdad y Reconciliación (TRC) publicó sus hallazgos, a muchos de los cuales se opuso fuertemente el ANC, Madiba tuvo la elegancia de aceptar públicamente el reporte. Otro ejemplo fue el establecimiento, a través de su fundación, del primer lugar rural de tratamiento del SIDA en Suráfrica, en un momento en que el gobierno respondía confuso y dudoso a la pandemia. Cuando uno de los comisionados de la TRC fue acusado en una audiencia de amnistía de estar involucrado en el caso ante la comisión, el Presidente Mandela autorizó una comisión judicial para investigar. Después, la secretaria del Presidente me llamó para conseguir los datos de contacto del comisionado. Yo caí en cuenta de que el Presidente quería tranquilizarlo, pero le dije a la secretaria que como jefe de la comisión yo debería conocer primero los resultados de la comisión judicial. A los pocos minutos el Presidente mismo estaba al teléfono diciendo: “sí, Mpilo, estás en lo cierto. Lo siento”. Los políticos encuentran muy difícil pedir disculpas. Sólo grandes personas se disculpan con facilidad, aquellas que no son inseguras. ¿Pueden ustedes imaginar lo que nos habría sucedido si Nelson Mandela hubiera emergido de prisión erizado de resentimiento ante el flagrante aborto de justicia ocurrido durante el juicio de Rivonia? ¿Pueden imaginar dónde estaría Suráfrica hoy si él hubiera estado consumido por la sed de venganza para devolver todas las humillaciones y toda la agonía que él y su gente sufrieron en manos de los opresores blancos? Por el contrario, el mundo estaba pasmado, más bien, sorprendido, por la inesperada transición pacífica de 1994, seguida no por una orgía de venganza y retribución sino por la maravilla del perdón y la reconciliación epitomizados en los procesos de la Comisión de Verdad y Reconciliación. No fue una sorpresa que su nombre se elevara por encima de cualquier otro cuando la BBC hizo una encuesta para determinar quién debería guiar los asuntos de nuestra Aldea Global cargada de conflictos. Un coloso de intachable carácter moral e integridad, la más admirada y reverenciada figura pública del mundo. El pueblo simpatizó con él porque sintió hasta la médula que realmente se preocupaba por ellos. Estaba consumido por la pasión de servir porque creía que el líder existe solo para el objetivo del liderazgo en sí, no para el auto-engrandecimiento o auto-promoción. La gente siente esto; no se les puede engañar, por ello es que los trabajadores de la planta de Mercedes Benz en Eastern Cape le regalaron un carro especial que fabricaron como muestra de aprecio. Por eso es que cuando fue a Inglaterra en su postrera visita de Estado, la policía tuvo que protegerlo de la multitud, que podría haberlo aplastado de puro amor. Usualmente las cabezas de Estado son protegidas en visitas oficiales para garantizar su seguridad contra aquellos que pudieran ser hostiles. Su pasión por servir lo llevó a continuar su larga marcha. Incluso después del retiro. Así hizo campaña vigorosa por aquellos afectados por HIV y SIDA, incluso cuando el gobierno que le sucedió pareció fallar al enfrentar la epidemia; y continuó levantando fondos para niños y otros proyectos, todos para otros y no para él mismo. ¿Tenía él debilidades? Por supuesto que las tenía. Su principal debilidad era su continua lealtad a su organización y a sus colegas. Retuvo en su gabinete ministros mediocres y hasta francamente incompetentes que debiera haber despedido. Su tolerancia con la mediocridad, puede argumentarse, sembró las semillas para los más altos niveles de mediocridad y corrupción que vendrían después. ¿Fue un santo? No si un santo es completamente sin falla. Yo creo que estaba santificado porque inspiró a otros poderosamente y reveló en su carácter, transparente, muchos de los atributos de la bondad de Dios: compasión, preocupación por los otros, deseo de paz, perdón y reconciliación. Agradezco a Dios por este notable regalo para Suráfrica y el mundo. Que descanse en Paz y se levante en la Gloria 

*Desmond Tutu: pacifista sudafricano, colaborador cercano de Nelson Mandela. Recibió el Premio Nobel de la paz en 1984 por su trabajo en la reconciliación africana. En la actualidad es arzobispo emérito de Ciudad del Cabo

1. Nota del traductor: dice Desmond Tutu en su comentario fúnebre sobre Mandela, que éste personificó el espíritu y la práctica de ubuntu. ¿Qué es ubuntu? Según la Wikipedia, se trata de una regla ética sudafricana centrada en la lealtad de las personas en sociedad. Se considera un concepto tradicional que viene de la lengua Zulú y que se ha cristalizado en dichos como “umuntu, nigumuntu, nagamuntu” que significa “una persona es una persona a causa de los demás”. Ubuntu es un concepto filosófico usado por la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, que dirigió Desmond Tutu durante la transición a la democracia. Según Tutu “una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”. El término se considera el pilar conceptual de la nueva república sudafricana y se le relaciona con la idea de un renacimiento africano. 

Versión en inglés: The Washington Post 
Traducción al español: Fernando Libreros 

martes, 17 de diciembre de 2013

Confusiones ideológicas

Por: Fernando Libreros

Ideologías Colombia, Todas las sombras
 
José Obdulio Gaviria publica los comentarios de Laura Villa sobre la no muy precisa entrevista de María Jimena Duzán y hay dos cosas que me llaman la atención. La primera es la confusión que existe sobre lo que es izquierda, que José Obdulio exhibe cuando dice que “el proceso de paz consiste en una arremetida política del socialismo del siglo XXI, que es contrario al sistema de libre empresa”. En mi humilde opinión de hombre de izquierda nacido entre la revolución china y la cubana, ese socialismo, esa izquierda, es del siglo XX, cuando la pujanza de China y Rusia parecían la prueba de que el Capitalismo había fracasado. De hecho, con mayor precisión, es socialismo del siglo XIX cuando en el Manifiesto Comunista Marx postulaba (todavía sin pruebas en contra) que la abolición de la propiedad privada era condición sine qua non para lograr el paraíso en la tierra y axioma fundamental que identificaba a los verdaderos comunistas, que aparecieron después de una larga evolución social. Estamos en el siglo XXI y sabemos que Inglaterra, en contra de la profecía marxiana, no se volvió un país socialista (decía Marx que sería el primero del grupo rojo por su desarrollo industrial), no desapareció la clase media a pesar de la reciente semi-proletarización en países pobremente gobernados, y China y Rusia van arrastrando sus estructuras hacia el capitalismo aunque sin adoptar lo que, dentro de nuestras imperfectas democracias, llamamos libertad. Creo que en el siglo XXI, quien se considere de izquierda, debe entender que el socialismo fracasó como sistema de imposición violenta y que los intereses del pueblo se pueden defender sin acabar hasta con el nido de la perra, cuyo cojín es justamente el régimen de propiedad privada. En este sentido he señalado la importancia de aclarar en La Habana a cuál siglo pertenece la ideología de los negociadores, pues un régimen de propiedad privada no puede, en principio, negociar con quienes lo quieren destruir de raíz. Estoy a favor del Proceso de Paz, pero debemos fijar posiciones pues, como dicen los mejicanos, lo que se ha de acabar mañana, mejor que se acabe de una vez.
La segunda cosa que me llama la atención es el descuido (especialmente del gobierno), al no precisar que las armas deben ser entregadas. Maquiavelo decía en uno de sus discursos que la historia y la política son siempre idénticas y los hombres las repiten al ignorar su uniformidad. Esto no nos libera de la necesaria exégesis para determinar hasta qué punto una historia repite otra y hasta dónde muestra elementos diferentes que deben ser tomados en cuenta o dejados de lado, dependiendo del punto escogido. La ciencia política, en su mayor nivel de abstracción, prescinde de los “ismos” y estudia las relaciones de poder entre diferentes grupos, clases o países en conflicto, para encontrar el común denominador que nos oriente hacia una solución que garantice un equilibrio lo más duradero posible.
Sobre la importancia del desarme en un proceso de paz hay muchos antecedentes, uno por cada conflicto que ha existido sobre la faz de la tierra, pero quisiera referir un caso que muestra claramente las consecuencias de dejar las armas sin entregarlas. Para entender su aplicación, hay que cambiar 'ejércitos' por 'frentes' y asumir que, en sentido estricto, quienes negocian no son vencedores ni vencidos, como lo prueba la evolución de los hechos. No entregar las armas implica una potencial reanudación del conflicto ante el menor desencuentro o incluso por el capricho de cualquier jefe que sienta que él no está hecho para la paz o que el gobierno cumple muy lentamente. En el libro ‘Líderes’ de Richard M. Nixon, al hablar de Zhou Enlai y Mao Tse Tung, se refiere al momento en que Chiang Kai Chek, gracias a sus ejércitos, fue proclamado jefe de la China unificada. Cuenta Nixon, un observador de primera fila, gestor de la separación entre China y Rusia: “la unificación (de China), sin embargo, era más verbal que real. Chiang dominó a sus rivales pero no les aplastó. Dejó que sus enemigos utilizaran esa antigua estrategia china que consiste en ceder ante una fuerza superior y salvar las apariencias aliándose al vencedor. Maquiavelo le hubiera dicho en tono admonitorio que al permitir que los jefes militares independientes conservaran sus puestos de dominio y el mando de sus ejércitos, jamás podría estar seguro de sus conquistas, porque hay ciertas lealtades que solo se basan en la dependencia”. Y agrega: “Chiang jamás logró obtener un control completo de toda China. Sus fuerzas tenían que dedicarse a preservar la unidad nacional. Si necesitaba enviar refuerzos a una parte del país, el jefe militar de otra parte le amenazaba con independizarse. En consecuencia Chiang se vio forzado repetidas veces a luchar contra diversos desafíos. No llegó a poder desmovilizar su ejército ni pudo dedicar la necesaria atención y los recursos imprescindibles a la modernización y reforma económica. Y lo que es peor, nunca pudo desplegar contra los comunistas toda la fuerza de su ejército. Su estrategia, por decirlo en pocas palabras, salvó las apariencias pero perdió China”.
Que no se pierda Colombia porque el gobierno y José Obdulio no distinguen entre la izquierda del siglo XIX y la del XXI; o porque la intelectualidad de éste país no comprenda que la ciencia política no tiene color predilecto. Sin importar si se negocia con paramilitares, guerrilleros, fundamentalistas religiosos o militares sublevados, hay que garantizar la entrega de la mayor cantidad de armas posible, como muestra de buena fe.